Economía

Luces y sombras de la supercosecha

La cosecha de soja avanza a paso firme y a ese mismo ritmo crece la expectativa sobre cómo se van a mover los productores agropecuarios a la hora de vender los granos

Domingo 26 de Abril de 2015

La cosecha de soja avanza a paso firme y a ese mismo ritmo crece la expectativa sobre cómo se van a mover los productores agropecuarios a la hora de vender los granos. Por un lado, el gobierno nacional espera con ansiedad la llegada de dólares frescos para transitar mejor el año y, por el otro, las diferentes actividades económicas confían en aprovechar el derrame que generalmente se produce frente al excedente rural. Sin embargo, el año electoral y la baja de precios están condicionando las decisiones de los hombres de campo y la quietud prima sobre la acción.

   Los analistas advierten que este año el productor agropecuario volverá a retener el grano, a la espera de que el ganador de las elecciones presidenciales de octubre encare una gestión más amigable con el sector, se modifique el tipo de cambio y también que haya un alza en los precios internacionales de los granos.

   En un año que podría ser más que positivo —ya que se esperan 58 millones de toneladas de soja, en un contexto de súper rindes en las zonas más productivas del país— el productor se encuentra en estado de alerta por la caída del valor de la oleaginosa y también por el aumento de los costos ante la presión de la inflación y la mayor necesidad de insumos por el desarrollo de las malezas resistentes al glifosato.

   Mientras que hace un año atrás la tonelada de soja cotizaba a 550 dólares en las pizarras de Chicago, en abril de 2015 ronda solamente los 350 dólares actuales.

   Raúl Meroi, presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, destacó que “esta caída del 35% golpea fuerte las finanzas de los productores cualquiera sea su nacionalidad: norteamericanos, brasileños, paraguayos o argentinos” y señaló que “en el caso doméstico se agrava notablemente la situación, porque los agricultores deben afrontar, además, una detracción del 35% en concepto de derechos de exportación”.

   “Aunque resulte redundante, vale recordar que el sector agroindustrial ejerce altos efectos multiplicadores en términos de creación de empleo y de agregado de valor. Y lo que es más importante aún, su importancia e impacto se acrecienta en el interior del país. La agricultura y la agroindustria en general se posicionan como pilares de las economías regionales, que ocupan mano de obra directa e indirectamente de miles de trabajadores. Por ello, las medidas restrictivas a las exportaciones de granos no sólo perjudican a las zonas rurales, sino que provocan secuelas socioeconómicas negativas en todas las actividades vinculadas”, mencionó el titular de la entidad local durante el remate del primer lote de soja de la campaña 2014/15.

   El jefe del Departamento de Economía de la Bolsa de Comercio de Rosario, Julio Calzada, explicó la tendencia actual y dijo que se “enfrió la venta de soja” que se cosecha.

   “La comercialización viene lenta. El productor que puede aguantar y no tiene muchos compromisos financieros prefiere esperar. Además estamos viendo que empieza a ver muchas operaciones a fijar, el productor entrega y más adelante pone precios, después de noviembre cuando vea qué plan económico habrá a futuro, quién será el próximo presidente”, señaló el analista.

   En ese marco de lenta comercialización, el especialista dijo que se están generando muchas operaciones a fijar precio y pocas con valor firme, ya que los productores “muestran cautela a la espera de mayores certezas”.

   Calzada detalló que “es muy llamativa la diferencia” en la comercialización respecto de otros años, aunque aclaró que la tendencia ya se inició en 2014.

   Mientras que a fines de marzo normalmente ya estaba vendido el 30% de la cosecha, el 60% a fin de junio y el 80% a fin de octubre y para noviembre el 96%, ahora durante los primeros meses del año sólo se vendió el 22%. “Hay un retardo fuerte en la comercialización”, puntualizó Calzada.

   Esto permite “delinear un escenario de mucha cautela entre los productores, a la espera de mayores certezas sobre la evolución de variables como la inflación, el tipo de cambio y el precio de los insumos, entre otras”. Las compras a fijar precio de parte de los exportadores muestran este año un máximo respecto de las compras totales.

   “Nunca antes durante este período hubo tanta mercadería adquirida con precios a fijar como en este año”, apuntó Calzada al tiempo que destacó que en los últimos 12 años no se observan otras dos campañas como la actual y la precedente (2013-2014) “con tan poca mercadería comprada respecto de la producción”, al tiempo que agregó que los precios no acompañan para realizar operaciones.

   “Es evidente que a los valores actuales (oscilando los 1.850 pesos la tonelada en el mercado físico y con la caída de precios en Chicago) son pocos los vendedores que deciden definir un precio para su mercadería”, precisó Calzada ya que “en general, hay preferencia por esperar o vender a fijar para lograr más adelante un precio más atractivo”. También crecieron las operaciones de entrega a depósito, que funcionan sin fijación de precios.

Cuestión de números. Atento al origen de los problemas económicos del hombre de campo, el especialista brindó detalles de un estudio que realizaron en la BCR sobre la rentabilidad del productor. “Mirando los márgenes brutos de los cuatro cultivos (cebada, trigo, maíz y soja) determinamos que el maíz daba un rinde de indiferencia del orden de los 104 quintales, elevadísimo, y en soja 34 quintales para poder pagar alquileres. Eso son márgenes brutos, sin toda la carga impositiva. Pero si uno saca las retenciones automáticamente los márgenes son positivos y permiten pagar impuestos y toda la estructura”, señaló.

   Sobre los nuevos precios de los alquileres que comenzarán a negociarse terminada la campaña 2014/15, Calzada dijo que para la zona núcleo no se prevén modificaciones en los valores de arrendamientos. “Siguen en el orden de los 16 a 18 quintales por hectárea, aunque con los precios actuales, (en $1900 la soja) y los precios internacionales de trigo y maíz tendría que venir una baja o por lo menos compartir en esquemas la rentabilidad. Es un panorama complejo. Desde junio que se vinieron abajo los precios, esté no es el mejor de los escenarios”, apuntó.

   La caída de los precios mantiene en vilo a todo el sector. José María Jiménez, de la corredora Pampeana SRL, consideró que hoy el productor está vendiendo los justo para cubrir sus gastos y está a la espera de que el mercado pueda dar alguna señal de suba, pero en lo inmediato parece que no se dará.

   “Vemos que va a ser lenta la comercialización, será importante porque no tiene otra que vender en este momento pero será lo justo y necesario para pagar su deuda. Después va a retener esperando alguna variación en Chicago y que en nuestro país ocurra alguna modificación en el tipo de cambio. A pesar de que tendremos rindes importantes en las diferentes zonas eso no va alcanzar a compensar el deterioro de los precios y la importante subida de los costos”, destacó Jiménez.

   El corredor remarcó que en el sector “hay bastante incertidumbre” y subrayó que “es un momento crítico”. En ese sentido, explicó que “con la escalada de inflación la situación se puso más ajustada desde el punto de vista productivo. “Aunque hay zonas que están mejor por cuestiones de logística y cercanía de los puertos y otras que no, la inflación comió rentabilidad en la mayoría de los negocios y este no está ajeno a esta situación”, explicó el referente de Pampeana SRL.

   Por su parte, Jorge Torti, de la corredora Torti Hnos., coincidió con que “la intención del productor va a ser retener todo lo posible, en la medida que los precios no aumenten”.

   “Por la inflación y por los precios que vendieron hace muy poco tiempo atrás, en 2.400 o 2.500 pesos la tonelada, va a vender lo mínimo necesario para cubrir gastos. Los mercados muestran una baja por la gran cosecha en Estados Unidos y Sudamérica. Los precios van a depender de lo que pase con la siembra nueva en Norteamérica, si las perspectivas no son buenas eso es un motivo de suba y lo vamos a ir viendo cuando empiecen a sembrar”, señaló al tiempo que destacó: “A pesar de que la cosecha es buena, el ánimo de la gente no está bien”.

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