Economía

Luces prendidas en una economía apagada

La desaceleración de la economía modificó el mapa de consumo energético en el país. Tras años de crecimiento de la demanda y escasez de electricidad y gas para abastecerla los números indican que cambió la tendencia. Durante febrero de este año el consumo de energía eléctrica bajó 2,2 por ciento a nivel nacional y 5,55 por ciento en Santa Fe...

Domingo 29 de Marzo de 2009

La desaceleración de la economía modificó el mapa de consumo energético en el país. Tras años de crecimiento de la demanda y escasez de electricidad y gas para abastecerla los números indican que cambió la tendencia. Durante febrero de este año el consumo de energía eléctrica bajó 2,2 por ciento a nivel nacional y 5,55 por ciento en Santa Fe, principalmente producto de la caída de la actividad industrial.

Según datos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) la disminución de la demanda a nivel país para el mes de febrero de 2009 comparado con el mismo mes de 2008 fue del orden del 5,6 por ciento, aunque si se tiene en cuenta el hecho de que 2008 fue año bisiesto, la disminución toma el valor de 2,2 por ciento.

La categoría más sensible a la reducción de la demanda fue justamente la industrial, con un consumo de más de 300 kw. La demanda de este segmento a nivel nacional bajó 9,44 por ciento y en Santa Fe 11,18 por ciento. Un caso llamativo se da en el consumo residencial, que a nivel nacional registró una suba del 4,5 por ciento pero en la provincia marcó una caída del 7,12 por ciento.

Del lado de las alzas se ubica el consumo por alumbrado público, que creció tanto a nivel país (2,98 por ciento) como en Santa Fe (6,43 por ciento) y en comercios e industrias con demanda menor a 300 kw que marcaron subas del 4,10 por ciento y 2,92 por ciento, respectivamente.

El economista y ex secretario de Energía de la Nación, Daniel Montamat, explicó que la caída del consumo es mayor en Santa Fe porque la actividad productiva tiene un peso relativo mayor respecto a otra provincias donde predomina el empleo público y las obras relacionadas al Estado.

Ante este nuevo escenario energético de "luces prendidas con economía apagada", el especialista advierte que el tema debe formar parte de los consensos básicos de la Argentina que viene. "Como síntesis, por la recesión económica que va a agravarse, la presión de la demanda energética va a ceder. La caída de demanda descomprime las restricciones energéticas, pero esto no quiere decir que no subsistan los problemas de oferta, que pueden agudizarse por falta de recursos presupuestarios", dijo y explicó que "las obras en las usinas de Timbúes y Campana para terminar los ciclos combinados están paradas y algo semejante sucede con Atucha II. Hay que cambiar la política energética", aseguró el analista.

El especialista en energía considera que en épocas de vacas flacas y un petróleo más barato sería menos traumático reacomodar los precios a las referencias internacionales y reducir los subsidios (tipo de cambio mediante), aunque advierte que también será mucho más difícil seguir dependiendo de fondos públicos para financiar la infraestructura energética.

Por lo tanto, como la mayor parte de las obras en curso dependen del presupuesto público, es posible que aumenten los atrasos y las reprogramaciones de los cronogramas de obra.

Recientemente el Banco de la Nación junto a Nación Fideicomisos y el Banco de Valores presentaron el fideicomiso financiero MBT con el que buscan obtener, a través de la colocación pública, 300 millones de dólares para concluir las centrales termoeléctricas de Timbúes y de Campana, que cuando cuando funcionen a pleno producirán aproximadamente el 10 por ciento de la energía eléctrica del país.

"En 2008 la energía siguió entrampada en el corto plazo, en el nuevo año volverá a tener el desafío de reencontrarse con horizontes de largo plazo. Un plan energético integral debe recrear certidumbre de reglas y señales de precios, para restablecer mecanismos de inversión privada y concluir en término las obras", destacó Montamat.

La industria en jaque

Jorge Luis Saldaqui, director de la consultora local South Pool SA, explicó que "la caída de la demanda de energía eléctrica industrial podía interpretarse como producto del receso estival, a pesar de no haber tenido la demanda un comportamiento similar en meses anteriores. Pero a medida que las vacaciones quedaron atrás quedó plenamente expresada a través del menor consumo la menor actividad productiva de muchos sectores de la economía".

Sobre la situación de la provincia, el analista detalló que haciendo un monitoreo estadístico de 485 empresas con sede en Santa Fe que operan en la categoría de usuarios de más de 300 kw, surge que el 74% de las plantas redujo su demanda en febrero mientras que el 265 restante se mantuvo igual o creció y que el 43% de las empresas redujo su demanda hasta un 25%.

"Las industrias con mayor reducción son las metalmecánicas, acerías y automotrices. Si analizamos esta última veremos la fuerte caída en la producción automotriz y por consiguiente, en toda la industria autopartista asociada, desde fabricantes de vidrios, hasta neumáticos, pasando absolutamente por todos los rubros que constituyen un automóvil", indicó Saldaqui.

Con respecto al consumo, Alberto Rosandi, director de la consultora Eiys, indicó que los datos acumulados comienzan a dar señales de una desaceleración en la economía. "La demanda neta total del mercado eléctrico mayorista en enero 2009 fue de 9.086 gigawatt/hora (gwh), mientras que en el mismo mes del 2008 había sido de 9.175 gwh, por lo que la variación interanual es del 1% negativa". En tanto, "en la región Litoral (Santa Fe y Entre Ríos) disminuyó en la comparación interanual 6,8%", agregó. Con lo cual "si se analiza la demanda eléctrica del interior del país, se verifica que bajó un 1,55%", señaló el especialista.

"A nivel industrial se observa que las condiciones imperantes en materia de disponibilidad energética permitirían satisfacer la demanda existente por el decaimiento del modelo productivo nacional y mientras no se produzcan temperaturas extremas", apuntó Rosandi.

No obstante, el especialista advierte que este año también habrá días de cortes del suministro, aunque adelantó que la cantidad que se esperan para el área de gas natural serían semejantes al del año 2008. "De resultar esta previsión, las distribuidoras de gas natural mantendrían sus ventanas o días de cortes semejantes al año pasado", resumió.

Debido a la escasez de energía que padecieron las industrias durante los últimos años — ya que el gobierno nacional privilegió cubrir el consumo residencial por sobre el del sector fabril— muchas plantas se volcaron a la autogeneración, a la compra de grupos electrógenos para cubrir la falta de suministro. Este año, al parecer, las industrias no necesitarán utilizarlos y también disminuirán considerablemente la compra de combustibles alternativos como el fuel oil para suplir la ausencia de gas.

"Las empresas que tendrán que ponerse a definir sus costos minuciosamente para analizar si en algún momento del día les conviene volcarse a la autogeneración en lugar de pagar un precio más caro en el mercado", apuntó Rosandi.

Precios

El analista consideró que el mayor impacto del sector energético en la industria pasa por los precios. Los aumentos observados productos de la aplicación de la resolución 1.281 —conocida como el plan energía plus— y los acuerdos firmados, que están dolarizados, con las nuevas unidades de generación, son los elementos que más impactan en los costos de las industrias. En suma, la suba promedio en el precio de la electricidad mayorista oscila entre un 9% y un 15%.

Saldaqui, en tanto, agrega que la baja en la producción, que se verifica también en otros sectores además del automotriz, "no tiene una fecha aproximada de reversión, por lo cual se espera que el resto de 2009 confirme esta tendencia declinante y por lo tanto la demanda energética industrial continuará con una tendencia similar a la mostrada".

No obstante, el director de South Pool manifestó que la desaceleración del consumo de energía no debe frenar las inversiones en el sector. "Esta suerte de paréntesis no debe llamar a engaño y las obras lanzadas en infraestructura energética deben continuarse y las proyectadas igualmente deben empezar a concretarse porque se corre el riesgo que así como el mundo hoy nos muestra un freno, más temprano que tarde quizás nos proponga una aceleración y la Argentina, desde el punto de vista de la producción, no pueda responder en tiempo y forma y resignar mercados a favor de países que hayan aprovechado este tiempo para garantizar su aprovisionamiento energético en las cantidades necesarias y a precios competitivos", subrayó.

Rosandi destacó que durante este año el país debería prepararse para cuando se reanude el ritmo de la actividad económica, pero explicó que continúa existiendo una contracción de la inversión producto de "que no se vislumbra un camino claro y de que aún en aspectos regulatorios que permitan asumir una visión y un riesgo de largo plazo".

Aunque para este año las previsiones apuntan a que la demanda de energía no crecerá como en otras oportunidades y, tal vez, con la producción actual alcance para cubrir las necesidades, se abre la oportunidad de acentuar las obras de infraestructura para estar preparados para un nuevo despegue económico.

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