Economía

Luces amarillas en el mercado de autopartes

La decisión de Mahle de cerrar su fábrica rosarina de aros de pistón, amenazando las fuentes laborales de 460 empleados, se convirtió en un caso testigo en la pelea por mantener el empleo. Pero también desnuda el complejo escenario en el que se desenvuelve por estos días el mercado autopartista.

Domingo 17 de Mayo de 2009

La decisión de Mahle de cerrar su fábrica rosarina de aros de pistón, amenazando las fuentes laborales de 460 empleados, se convirtió en un caso testigo en la pelea por mantener el empleo. Pero también desnuda el complejo escenario en el que se desenvuelve por estos días el mercado autopartista. No sólo por el impacto de la crisis financiera mundial sino por las consecuencias del proceso de desnacionalización que acompañó el crecimiento de los últimos años. Cuando el panorama se pone más áspero, como ahora, crece el peso de las importaciones y también los ajustes de las corporaciones globales que en su momento desembarcaron en la región.

En el medio, los fabricantes locales de autopartes encienden las luces de alarma. El sector autopartista es un importante eslabón de la producción nacional. Está compuesto por 400 empresas que brindan trabajo directo a más 62 mil personas y representan el 3,8% del empleo industrial. Según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (Afac), la actividad tiene una participación del 2,3% en el PBI nacional y del 11,4% en el PBI industrial y mueve más de 5.000 millones de dólares anualmente.

Mientras una corporación como Mahle cierra plantas de un plumazo, muchas pymes nacionales se enfrentan a grandes dificultades por el achicamiento del mercado nacional y global, en un escenario en el que, ya antes de los primeros impactos de la crisis internacional, comenzó a hacerse sentir el avance de las importaciones.

El año pasado, la balanza comercial del sector autopartista tuvo un déficit récord de 5.370 millones de dólares, 30% superior al de 2007. Este año, la crisis internacional, que tiene entre sus principales víctimas a la industria automotriz mundial, promete sumar dolores de cabeza.

Un informe de Afac señala que el sector automotriz argentino posee restricciones estructurales que hacen que por cada unidad producida adicionalmente se genere un incremento de las importaciones de autopartes, que agrava el déficit comercial.

Juan Cantarella, gerente general de Afac, pronosticó que este año la actividad del sector caerá entre un 30 y 35%. Y contó que la pérdida de competitividad de la actividad "es previa a la crisis financiera" y tiene que ver con la suba de costos y la presión fiscal.

"Los créditos acumulados por IVA de libre disponibilidad o la devolución por exportaciones son altas y los pagos están muy atrasados, el sector suma acreencias por 350 millones", dijo. También se quejó de la situación paradójica que se presenta con el impuesto a los ingresos brutos. Es que los productos importados no lo pagan, pero si una terminal en Buenos Aires compra un autoparte en esa provincia paga 1%, mientras que si lo hace en Santa Fe paga 3%.

El gerente general de Afac se mostró preocupado porque "no se trasparenta" qué porcentaje de autopartes locales utilizan las terminales que fabrican en el país. "A pesar de que el gobierno quiere aumentar esa participación, el nivel de integración local no mejora", indicó. Durante 2008, la importación creció más que la producción, lo que revela que "hubo desnacionalización".

Maximiliano Scarlan, analista del sector automotriz de la consultora Abeceb. com, destacó que desde 2002 el sector autopartista local acompañó el crecimiento de las automotrices en Argentina pero "quizás a un menor ritmo y con menos inversiones que las que deberían haberse dado".

"De las 400 empresas autopartistas, 40 son grandes compañías trasnacionales y el resto son pymes, en general de capital local, que aprovecharon el contexto favorable pero no alcanzó. Cuando el contexto internacional y regional cambia todo se modifica a nivel local. El modelo argentino muy focalizado en producir vehículos para la exportación se ve afectado", precisó el especialista.

Aunque Scarla considera que el impacto más fuerte se dio entre noviembre y marzo, y que ahora los niveles de producción comenzaron a acomodarse, advierte que "la situación para el sector es crítica". Considera que por más que las empresas hayan bajado de dos a tres turnos de trabajo y se hayan pactado acuerdos "en algún momento se despedirá gente".

"Muchas autopartistas tuvieron que extender la parada de planta para reducir niveles de stock y ver cuál era el panorama, a partir de marzo se empieza a clarificar pero a la larga es inevitable cierto ajuste", estimó el referente de la consultora Abeceb.com.

Como punto a favor, subrayó que Brasil "está teniendo una buena performance y "eso es un aliciente para mantener la exportación".

Un poco de historia

La actividad autopartista despegó con fuerza después de la crisis de 2001. En 2003 facturaba 2.374 millones de dólares y durante 2008 la cifra ascendió a 5.750 millones de dólares. Durante este período el sector registró un crecimiento de 142%.

En el mercado autopartista hay tres segmentos diferenciados. El que tiene como destino las terminales automotrices que representa un 45%, el mercado de reposición, al cual se destina un 25%, y la exportación, que se lleva un 30% de las autopartes. En el sector de reposición tienen preponderancia las empresas nacionales, que fabrican piezas con altos niveles de recambio, que también se exportan a países donde todavía circulan autos que se fabricaban en la Argentina.

Durante 2008 se exportaron autopartes por 2.557 millones de dólares, según datos de Afac. Las exportaciones de autopartes continúan siendo un elemento dinamizador de las ventas externas de manufacturas de origen industrial. Las ventas externas de componentes representaron en 2008 casi el 15% de las exportaciones de manufacturas industriales.

Pero las importaciones suben más que las exportaciones. La balanza comercial autopartista marcó durante 2008 un déficit récord de 5.370 millones de dólares, 30% superior al de 2007.

Un dato que no resulta menor es que las importaciones de piezas de origen brasileño crecieron un 33% respecto a 2007, totalizando 3.440 millones de dólares.

En este contexto, la asociación que nuclea a las empresas del sector denunció que durante 2008 se produjo una desmejora en el nivel de integración de los vehículos de fabricación nacional, teniendo en cuenta que su producción creció 10% y las importaciones de autopartes se incrementaron en 24%.

Como consecuencia del déficit de la balanza comercial empresarios de la Argentina y de Brasil comenzaron a negociar cómo limitar voluntariamente el intercambio de productos. Los primeros sectores en los que se logró un entendimiento fueron los de baterías para autos.

El Ministerio de Producción de la Nación informó que en baterías Brasil se comprometió a exportar a la Argentina sólo 850.000 unidades durante el año, de las cuales 300.000 estarán destinadas a las terminales automotrices y el resto llegará al mercado de reposición.

El convenio por las baterías fue saludado por Afac. "Ellos pedían poder exportar 1.050.000 baterías al año y nosotros ofrecíamos 700.000. Después de una larga negociación se llegó a las 850.000, que es un número mucho más bajo que las 1.285.000 baterías que se importaron en 2008", destacó Cantarella.

Se cerró un capítulo pero la historia continúa y el camino para recomponer al sector aún tiene un largo recorrido.



 

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