Economía

Los recursos para 2019 abren la puja electoral

El debate del proyecto de presupuesto de 2019 inauguró la puja electoral del año que viene.

Domingo 28 de Octubre de 2018

El debate del proyecto de presupuesto de 2019 inauguró la puja electoral del año que viene. Con un tema tan urgente y tenso sobre la mesa, oficialismo y posición dejaron de lado los buenos modales y empezaron a mostrar su juego. En el panel "Los desafíos de la economía política" en el 54º Coloquio de Idea en Mar del Plata, que reunió al senador Miguel Pichetto (PJ), y a los diputados nacionales Luciano Laspina (Cambiemos) y Marco Lavagna (Frente Renovador), los legisladores tiñeron el monocromático posicionamiento político en favor del gobierno con una disputa de tono más intenso.

Los tres legisladores coincidieron en la necesidad de que el gobierno debe contar con este instrumento para gobernar, sólo que los referentes de la oposición discreparon sobre los lineamientos que plantea la iniciativa oficial que esta semana obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados en medio de una masiva movilización de gremios y organizaciones sociales y políticas cuestionando la iniciativa, que Cambiemos logró imponer contando porotos a través de los acuerdos puntuales con los gobernadores.

Los principales cuestionamientos estuvieron enfocados en el ajuste, la mayor presión impositiva, y las previsiones sobre crecimiento e inflación.

"La Argentina debe tener un presupuesto", arrancó Pichetto para dejar en claro que la oposición es garante de la gobernabilidad. "De lo contrario, sería una muestra fehaciente del fracaso de la política para dar respuesta a una coyuntura tan compleja", agregó el senador quien ahora deberá definir si avala o no la media sanción de Diputados.

Sin embargo, Pichetto planteó como primera objeción la suba de impuestos. "Hoy discutimos volver a generar nuevos impuestos para Argentina. Primero les decimos a la gente que entren al blanqueo y luego que tienen que pagar Bienes Personales", dijo y también hizo referencia a la intención de cobrar ganancias a los jueces o a las retenciones al sector del software.

"El ajuste ya se hizo e impactó sobre los sectores del trabajo de manera demoledora con la devaluación, la inflación y las paritarias a la baja", detalló Pichetto.

Esa frase abrió un debate que hasta ahora no se había instalado en las mesas de discusión de Idea. Aquella que cuestionaba la esencia misma del modelo económico del macrismo y daba por sentado que la crisis eran efectos colaterales de una "cirugía mayor" que debía encarar el gobierno nacional para sanear la economía argentina y hacerla sustentable.

Allí Marco Lavagna hizo un «tackle» al discurso dominante y aseguró que "hoy el principal problema de la economía es que no tenemos agenda de crecimiento".

El legislador y economista fue claro al asegurar que "no hay discusión sobre cómo crecer y generar desarrollo en la Argentina" y que sólo se escucha "hablar de Leliq, Lebac, déficit cero, pero nada para regenerar condiciones para crecer", indicó.

Al respecto, fue muy crítico sobre la premisa oficial de ir hacia el déficit cero. "Esto se puede lograr bajando el gasto en términos de participación del PBI pero también aumentando el PBI", dijo y cambió el eje de la discusión.

"No vamos a lograr llegar al equilibrio fiscal, total, no sólo primario, si no es generando crecimiento", argumentó Lavagna y aseguró que la experiencia argentina fue transitando por varias etapas donde se combinaron déficits y superávits pero cuando se recurrió al ajuste siempre terminó con "una economía más concentrada y más ligada a lo financiero", agregó.

"La solución no tiene que ser ajustar el gasto, la solución tiene que ser crecer", definió Lavagna y dijo que de lo contrario lo único que se logra es generar esquemas de mayor presión impositiva y un ajuste de gasto social con una pobreza que se ubica en el 30 por ciento y donde la mayoría del universo de pobres son chicos.

"Aumentando los impuestos a la producción no se sale de la crisis, porque vamos a terminar estos cuatro años con igual nivel de desequilibrios, tal como ahora vemos un 220 por ciento de inflación acumulada, presión impositiva récord, y quedará instaladas las retenciones a las exportaciones, algo que si no crecemos no vamos a poder sacar porque son insustituibles en este esquema de ajuste", detalló.

También Lavagna puso el ojo sobre el costo de los yerros del gobierno sobre las estimaciones presupuestarias. "En el presupuesto de este año 2018 se estimó que íbamos a crecer 3,5 por ciento y vamos a tener una caída superior a 2 por ciento, eso representa una pérdida de ingresos por 250 mil millones de pesos para el Estado", estimó, "poco más de la mitad del ajuste que se pretende hacer con el nuevo presupuesto", detalló.

Sin embargo, el legislador de Cambiemos por Santa Fe, Luciano Laspina, se plantó en defensa del discurso oficial y refrendó los lineamientos del modelo económico. "Uno no puede de dejar de estar de acuerdo con que necesitamos crecer, pero se necesita estabilidad macroeconómica y, para eso, es necesario equilibrar la cuentas públicas", dijo y consideró que "sin estabilidad y equilibrio fiscal no tenemos crecimiento".

Extrañamente para un hombre que pertenece a la política, la razón por la cual el país durante décadas vivió esta situación ("tuvimos un tercio de nuestra vida como país en default", dijo), es "por culpa de la dirigencia política, que a lo largo de los últimos años nunca tuvo el coraje de decirle a la sociedad que para qué alcanza y la plata y para que no", dijo y retomó el discurso oficial de vivir con lo nuestro.

"Tenemos el desafío con este presupuesto de poner en equilibrio las cuentas públicas e intentar de que esta crisis sea la última", dijo Laspina y aseguró que en todos estos años "el Estado fue ineficiente: gastó más de lo que recaudó y cuando gastó y cuando recaudó, lo hizo mal".

Sin embargo, para Lavagna eso es un eufemismo. "No estamos atacando el déficit. Primero porque no vamos a tener déficit cero, sino que el año que viene vamos a tener un déficit fiscal de 3,3 por ciento", dijo y puso el ojo sobre la carga que representan los abultados intereses de la deuda. "Hubo una fuerte reducción en algunos gastos como subsidios, en los que coincidíamos había que hacer, como el caso de tarifas, pero todo ese esfuerzo que le pidieron a la sociedad se fue por la cuenta intereses", detalló el economista y aseguró que con una tasa el 75 por ciento se está "haciendo inviable a la actividad productiva, y eso también genera costo fiscal", agregó.

Y en este punto, Lavagna planteó un tema central vinculado con la decisión de gravar con bienes personales, un impuesto que según indicó Laspina fue reclamado por los referentes de las provincias para compensar los gastos que ahora deben enfrentar tras la decisión de la Nación de dejar de enviar subsidios al transporte de pasajeros o fondos para cubrir las tarifas sociales de los servicios públicos.

"Es malo que se vuelva a poner bienes personales, porque es un aumento que va a tener que pagar la clase media y sectores productivos como el campo, al que le estamos cobrando dos veces", dijo durante el Coloquio de Idea. Finalmente el gobierno dio marcha atrás con esta idea tras un fuerte reclamo de las entidades agropecuarias.

Laspina reiteró lo que en innumerables ocasiones dijo el presidente Macri. "Sabemos que el impuesto sobre las exportaciones es malo, distorsivo, pero nadie pone un impuesto con alegría. Pedimos que hagan un aporte en el marco de una Argentina que atraviesa una situación de emergencia y que requiere equilibrio fiscal", dijo.

Tasas por las nubes

Sin embargo, para Pichetto, esta suerte de reacomodamiento de la macro, con un modelo monetarista extremadamente restrictivo y tasas al 75 por ciento, "está haciendo estragos en las pymes, provocando cierre de empresas", con lo cual propuso una "amnistía y blanqueo laboral para que las pequeñas empresas puedan ordenar sus deudas de aportes en el marco de la recesión".

Pichetto hizo una defensa cerrada de la política, y tal como publicó LA CAPITAL en su edición del 20 de octubre, advirtió sobre los riesgos de las investigaciones judiciales como la causa de los cuadernos sobre la viabilidad y el futuro de las empresas argentinas. Pero también, cuestionó al gobierno sobre los "escenarios de mala praxis" que manejó, entre los que mencionó la conducción de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central que fue "desastroso y bochornoso".

Y respaldó al sector sindical al señalar que "fue razonable con el gobierno, acompañó e hizo un fuerte ejercicio de paciencia" en esta coyuntura, por eso dijo que no considera adecuado implementar "esquemas de persecución, porque si sale lo del fútbol (en referencia a la detención de Pablo Moyano por el tema Independiente), nos lleva puestos a todos", advirtió Pichetto.

Enfrentados. Pichetto, Lavagna y Laspina tuvieron intenso debate por el modelo.

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