Economía

Los precios se mueven al ritmo de la devaluación

Los alimentos podrían incrementarse entre 5 y 10%. El sector inmobiliario se paraliza a la espera de que se acomode la situación financiera.

Domingo 13 de Mayo de 2018

La devaluación del peso frente al dólar despierta los peores temores entre los argentinos. El clásico traslado a los precios de los productos y servicios sobrevuela rápidamente como una posibilidad, y la historia demuestra que más en el corto que en el mediano plazo se convierte en una realidad. En lo que va del año, el peso se devaluó un 22% frente a la divisa norteamericana.

Tras las últimas corridas cambiarias y el anuncio de pedido de salvataje económico al Fondo Monetario Internacional (FMI) las grandes productoras de alimentos ya comenzaron a enviar a supermercados y almacenes de la ciudad su listado con aumentos, que según la categoría, rondan entre el 5 y 10%. Comerciantes y supermercadistas explicaron que el alza de las tarifas de los servicios públicos y el aumento del precio de los combustibles venía impactando fuertemente en los precios de los productos de consumo masivo y advirtieron que la devaluación del peso se convirtió en la estocada final para que los rosarinos frenaran aún más su consumo.

En un intento por moderar la inflación, el gobierno nacional firmó "un acuerdo de estabilidad de precios" con las petroleras YPF, Pan American Energy y Shell, por el cual las empresas se comprometieron a mantener sin cambios los valores de los combustibles durante mayo y junio próximos. No obstante, a partir de finalizado ese período las petroleras podrán "compensar las diferencias resultantes" de las variaciones de costos acumuladas en el bimestre durante "un periodo de seis meses a partir del 1º de julio de 2018". Es decir, van a recuperar las subas que pretenden aplicar ahora.

El escenario económico está cargado de condimentos y se completará el martes próximo cuando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) deberá hacer frente al vencimiento de 678 mil millones de pesos en Lebac, un 55% del stock en circulación. La expectativa esta puesta en si los inversores se pasan a dólares o se ven tentados por la tasa que la entidad monetaria subió a 42% la semana pasada y se quedan en pesos.

Guillermo Moretti, presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), se mostró muy preocupado por la actual situación económica y consideró: "Las pymes estamos en una encerrona tremenda, los insumos los compramos en dólares y las listas de precios son en pesos".

Con la mirada puesta en lo que pasará el martes próximos y como se moverá el gobierno nacional con sus finanzas, Moretti dijo que "la única forma de que entren dólares es apostando a la producción y no al sistema financiero".

"No somos el problema, y no somos llorones, somos la solución", consideró el empresario de la industria del plástico local y también referente de la Unión Industrial Argentina (UIA) en la región.

El mercado inmobiliario es uno de los sectores sensibles a la suba del dólar dado que las propiedades están valorizadas en moneda extranjera y también porque en el último tiempo se concretó un importante número de operaciones a través de créditos hipotecarios ajustados por el índice UVA, que se mueve al ritmo de la inflación.

Mercado inmobiliario

José Ellena, presidente de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), consideró que si bien "todo es muy y los resultados de los coletazos de esta movida se verán en uno o dos meses", apuntó que "el sector es uno de los más perjudicados por la movida del dólar dado que la mayoría de los valores están en dólares y más de la mitad de las operaciones se hacían con créditos hipotecarios".

"Hoy el mercado se paró muchísimo. El que está en pesos cada vez está más lejos de poder comprar y el que tiene dólar está especulando y viendo qué pasa. En estos momentos el mercado se detiene, es un mercado que tiene que ser previsible y con estos vaivenes no lo es", subrayó.

El referente de las inmobiliarias de la ciudad recordó que "el mercado venía muy dinámico y los precios se venían sosteniendo por que había buena demanda y se vendía". En ese sentido, manifestó que espera que "este paréntesis sea lo más benévolo posible".

Ellena contó que con la llegada de la oferta de créditos UVA se habían comenzado a mover la típica casa de barrio, por un valor de entre 1.800.000 y 2 millones de pesos y los departamentos más céntricos por ese mismo monto.

"Tenemos que esperar y tener calma. El mercado inmobiliario es susceptible a los cambios y después tarda en arrancar. No es la primera vez que nos pasa por un proceso financiero. Hay que ver qué pasará con los créditos hipotecarios, si en dos meses se resuelve será un mal trago, sino sería una pena", señaló.

Consumo masivo

En cuanto al movimiento en los precios de los productos de consumo masivo, Juan Milito, presidente del Centro Unión de Almaceneros, puntualizó que abril se transformó en el mes de los aumentos por el impacto de la suba de tarifas, por la suba del costo de la energía y el gas, y dijo que ahora ya comenzó a observarse el impacto por la devaluación del peso.

"Tuvimos aumentos en gaseosas, cervezas, panes envasados. Y el miércoles pasado recibí una lista de precios de la industria del aceite, pero el jueves me la modificaron y vino con una diferencia del 6%. Esta suba todavía no está en las góndolas, creemos que la semana que viene llegará", indicó al tiempo que agregó que se registró un alza importante en la harina.

El dirigente reconoció que aún "no está claro el impacto de la corrida cambiaria" y subrayó que "los formadores de precios están especulando con hasta cuánto va a llegar el precio del dólar".

Milito se mostró preocupado por el parate del consumo que viene registrándose desde comienzos de años, pero consideró que en los últimos días la situación se agravó. "Se retrae el consumo cuando hay temor a algo, ya venía cayendo por que los sueldos no son un chicle. Hay precaución por la situación de inestabilidad. La semana que viene estimamos que podrá haber un panorama más claro", indicó.

Por su parte, Juan Manual López Roidó, vocero de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Rosario y la Región (Casar), señaló que desde la entidad observan aumentos de principio de enero del 7 y 10% en todos los productos de consumo masivo por lo cual consideró que "la expectativa inflacionaria del gobierno (15%) iba a estar alejada de lo que se ve".

"La realidad es que los proveedores están mandando nuevas listas, nos retrasaron el envío de lista diciendo que podía haber modificación. La semana pasada aumentó fuerte la harina, rondo el 20%, y eso impacta en la panificación en general y todos los derivados. El anuncio potencial es de una suba los productos alimenticios y artículos de limpieza será de entre 5 y 8% y hasta el 10%", detalló.

En ese sentido, apuntó que "todo tiene que ver con el dólar porque la producción a diferencia de otros países tiene muchos insumos importados", pero también dijo que hay un fuerte impacto por el aumento de las tarifas.

López Roidó expresó que hay luces de alerta entre los supermercadistas locales por la caída del consumo. "El problema es que ante el aumento no lo podemos trasladar porque las ventas están a la baja en forma sostenida y no la podemos revertir. Es mucho menor la capacidad de compra y los consumidores ya trasladan la compra a algunas segundas marcas. Hacemos fuertes promociones para sostener los clientes y con precios más elevados el panorama va ser más complicado. Hoy hay estado de recesión", precisó.

Macroeconomía

Gustavo Reyes, analista de Ieral de la Fundación Mediterránea, explicó que el nuevo escenario implica un tipo de cambio real más elevado y un recorte en el exceso de gasto de la economía en relación al ahorro interno. Por varios canales, el consumo también se ve afectado. Respecto del comportamiento de la inversión privada, dijo que es clave lo que ocurra con la tasa de riesgo país.

Sin embargo, consideró que los problemas parecen haberse encapsulado en el frente externo. La flexibilidad cambiaria, el rol del Banco Central como prestamista de última instancia y ciertas normas prudenciales han hecho que las turbulencias no se trasladen al sistema bancario. Esto puede facilitar el proceso de recuperación de la economía.

"Puede haber impacto positivo en sectores exportadores o sustitutivos de importaciones, de la mano del reacomodamiento del tipo de cambio", precisó.

Reyes apuntó que con respecto al gasto privado, tanto el gasto en inversión como en consumo es probable que también se desaceleren. El fuerte aumento en la prima de riesgo país juega en contra del proceso de inversiones. Respecto al consumo, diversos factores también podrían acentuar la desaceleración de sus motores ya evidenciada en el primer trimestre del año. El aumento de la incertidumbre derivada de las turbulencias probablemente afecte negativamente a la confianza de los consumidores y a la dinámica de los préstamos para consumo que a su vez también se verán alterados por el aumento en las tasas de interés. Por otro lado, el aumento del dólar durante las últimas semanas seguramente se traducirá en una nueva aceleración de la inflación núcleo como sucedió durante los primeros meses del año.

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