Economía

Los nuevos retos para el trabajo del futuro

Los cambios tecnológicos, la informalidad y las crisis ponen una presión urgente al mercado de trabajo. Cómo está parada la Argentina.

Domingo 03 de Noviembre de 2019

El mundo del trabajo está en plena mutación a nivel global. Se modifica. Y eso plantea numerosos retos y transformaciones tanto para los trabajadores como para los empresarios que generan empleo. En ese contexto, la Argentina tiene sus particularidades y muchas de las recetas que se implementan en otros lugares del mundo son difíciles de poner en práctica aquí. Por eso, y en el marco de la crítica coyuntura económica y laboral que atraviesa el país, aparece nuevamente en escena la necesidad del diálogo social como una plataforma para alcanzar acuerdos.╠

En ese sentido, desde el seno de la la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se postula que el desafío no es sólo el derecho del trabajo sino además generar políticas públicas que garanticen mantener los principios básicos de sostenibilidad, productividad y protección.╠

Con una mirada bien local, Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella, abordó las diferencia que existen entre el mercado laboral argentino y el mercado laboral en abstracto. “Hay cuestiones estructurales detrás de nuestro desempleo que lamentablemente no vamos a poder solucionar simplemente reduciendo cargas patronales o reduciendo costos laborales, sino que hay que resolverlos de otra forma”, mencionó entre otro puntos, al tiempo que consideró que “la formación profesional es fundamental porque los problemas de los trabajadores argentinos son los que ya son adultos, que no van a volver a la escuela y a ellos le debemos una respuesta porque sino el problema se va a seguir agrandando”.╠

María Luz Vega Ruiz, consejera de la OIT y coordinadora del área Iniciativa del Futuro del Trabajo del organismo de Naciones Unidas, detalló algunos de los cambios que están ocurriendo. “El mundo del trabajo está en plena mutación, se modifica y nos plantea numerosos retos y transformaciones que debemos prevenir para que no existan daños específicos a aquellos que participan en el o bien rectificar los daños, porque no siempre llegamos a tiempo”, señaló durante su paso por el 55º Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (Idea).╠

La referente del organismo especializado de Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales que acaba de cumplir 100 años de vida, consideró que el camino para afrontar los cambios sigue siendo el diálogo social. “Cualquier cambio, transformación o reto sobre el futuro del trabajo tiene que plantearse desde la perspectiva del diálogo social, utilizar nuevos medios, poner la tecnología al servicio de la persona y que cualquier cambio que hagamos será siendo que el trabajo pertenece al ser humano, el trabajo sigue siendo humano y tenemos que generar una agenda centrada en el ser humano”, puntualizó.╠

“La esfera profesional y privada se diluye. ¿Hasta cuándo podemos decir cuál es tiempo de trabajo y cuál personal? ¿hasta cuándo podemos hablar de salud profesional y cuándo salud personal cuando estamos enfrentando los riesgos psicosociales que no sabemos hasta donde llegan? ¿cuál es el efecto de las nuevas formas de trabajo y las nuevas formas de empleo a las que nos estamos encontrando?”, se preguntó la especialista en la temática. ╠

Vega Ruiz indicó que no sólo se trata de “un mundo donde solo existe una tecnología desbordante” sino que también habló de que “hay un cambio climático que va afectar el mundo del trabajo”.╠

“De hecho van a desaparecer Estados en menos de 40 años, nos vamos a encontrar por primera vez con el fenómeno de Estados sin población. Siempre recomiendo visitar Maldivas lo antes posibles porque es uno de las islas que se prevé que va a desaparecer”, comentó.

Además, se enfocó sobre el crecimiento demográfico, algo “de imposible manejo” y también al cambio ideológico y político.

“En lo poblacional países como China o Japón están enfrentando retos impresionantes. También está un cambio ideológico y político importante, hablar en Argentina de esto en elecciones es bastante obvio pero todo está empapado”, detalló.

La coordinadora del área Iniciativa del Futuro del Trabajo de la OIT consideró que “el mundo del trabajo no es algo imparcial, es algo que nos influye a todos, y esto plantea una idea de ordenación, de regulación. “Esto no es sólo derecho del trabajo sino cómo generamos políticas públicas que garanticen que esa ordenación mantenga principios básicos de sostenibilidad, productividad y protección. El concepto mismo de flexibilidad ha cambiado, no hablamos de flexibilidad legislativa, hablamos de flexibilidad a la hora de gestionar nuestra condición de trabajo, nuestro trabajo y nuestro empleo. Cómo yo, como trabajadora o empleadora, puedo gestionar todo esto de forma que no perjudique ni al crecimiento ni a la sotenibilidad ni a la productividad pero tampoco a los derechos de los trabajadores. Hay una única formula, que es la que se manifiesta a través del dialogo social”, propuso.╠

En ese sentido, recordó que la OIT ha probado durante más de 100 años que sólo a través del dialogo social, de la negociación que es la expresión más propia del derecho del trabajo que es un derecho fundamental, “es la única forma real para poder responder a los distintos retos y facetas de este futuro del trabajo”.

Es por eso que sostiene que es necesario replantear el Estado de bienestar que se creó también en paralelo a la creación de la OIT que da la garantía y el desarrollo personal.

“Para ello la OIT en su comisión global sobre el futuro del trabajo ha establecido no la necesidad de recrear un nuevo contrato social, sino de revitalizar el contrato social existente. Es necesario que generemos políticas públicas que sean capaces de garantizar esas condiciones y protección de los trabajadores garantizando también el progreso económico”, puntualizó Vega Ruiz e instó a los empresarios y ejecutivos de las compañías líderes del país a sumarse a este desafío.

Cómo podemos llegar a esto en un mundo cambiante y que enfrenta retos que nos superan a nivel individual es difícil, advirtió la referente de la OIT, sobre todo porque “no existen recetas”.

“Trabajamos en ello porque la velocidad de este cambio nos sobrepasan. Realmente lo que tenemos que hacer es sentarnos y abordarlos a partir de los valores que la OIT consagró hace 100 años, es decir justicia social, protección de la dignidad y de las condiciones de trabajo de los trabajadores y de la consideración de que el trabajo no es una mercancía, aunque esto comienza a ser complicado en un mundo en que las plataformas nos hacen tener dudas de quien es el verdadero empleador”, dijo.

Según planteó la especialista, “es la plataforma la que condiciona nuestro salario y forma de trabajo pero no sabemos a quién podemos reclamar cuando esa plataforma nos está imponiendo determinadas condiciones”. Esto puede plantear a las propias empresas “un tema de control sobre las condiciones de trabajo, pago y competitividad, pero también podemos llegar a situaciones de competencia desleal”, apuntó.

Vega Ruiz también explicó que en países como Argentina, y en América latina en general, el mundo del trabajo se enfrenta con retos clásicos. “Junto con la aparición de las plataformas digitales la informalidad es uno de los grandes retos sin resolver y plantea una pista de cómo enfrentar estos retos, la informalidad esta nutrida de trabajadores independientes, de trabajadores no protegidos. Eso es algo que enfrentamos en los países industrializados como algo nuevo pero acá hay experiencias vividas que nos pueden aportar mucho. Hoy en día esa relación norte sur tiene mucho de equivalencias y transferencias”, indicó.

El trabajo argentino

Levy Yeyati se refirió a las particularidades del mundo laboral argentino. En primer lugar apuntó a la calificación. “Cuando uno mira los análisis académicos muestran que hay un 50% que está más expuesto a la sustitución por la falta de calificación a nivel global y un 50% que está más aislado. En nuestro país, casi el 90% está en el escalón de abajo”, indicó y precisó que los empleados argentinos están casi todos en la línea de fuego de la sustitución tecnológica y no sólo de ella sino de los cambios en las modalidades de la producción.

“Empezamos con un nivel de exposición más alto. Queremos crear trabajo de calidad, pero también tenemos que crear trabajos para nuestros trabajadores”, indicó.

El segundo punto que abordó el doctor en economía de la Universidad de Pensilvania tuvo que ver con que Argentina está a mitad de camino entre el mundo desarrollado y Latinoamérica. “Tenemos un alto grado de desalarización. Nuestros asalariados de convenio privado son un tercio, después tenemos trabajadores estatales y públicos del gobierno central y provincias que de alguna forma absorben y compensa la falta de trabajo privado y después tenemos más de la mitad que son independientes e informales. Cuando hablamos de esquemas alemanes, nórdicos o norteamericanos se piensa en los asalariados de convenio, pero hay un gran elefante en el salón que es el trabajador independiente, informal, que parecería que ninguna de estas políticas a priori enfrenta y eso es algo que en la legislación laboral argentina y latinoamericana tienen que estar”, señaló.

El también fundador del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en la Evidencia (Cepe) dijo que, además, hay que tener en cuenta que el mercado laboral argentino está partido y ante un gran auditorio de empresarios brindó un ejemplo muy claro. “Si traigo un piquetero a Idea y el piquetero le dice a todos ustedes: más que salir a protestar quiero tener trabajo, me ofrezco a trabajar en alguna de sus empresas, trabajo por el precio que ustedes quieran ¿cuánto de ustedes le darían trabajo? Tres manos se levantaron. Quiero decir con esto que no es necesariamente una cuestión de precio, si bajo el costo laboral igual a esa persona le cuesta conseguir trabajo. Y eso es lo que los economistas llamamos racionamiento y posiblemente en otro contexto, Agustín Salvia (de la UCA) llama pobreza. Hay cuestiones estructurales detrás de nuestro desempleo que lamentablemente no vamos a poder solucionar simplemente reduciendo cargas patronales o reduciendo costos laborales, sino que hay que resolverlos de otra forma. Lo que está detrás de todo esto es la imposibilidad de resolver un problema que genera una pobreza y desempleo estructural relativamente alto en Argentina”, detalló.

Levy Yeyati planteó que una vez que están todos estos puntos en claro se puede comenzar a “pensar cuáles son las políticas laborales a implementar en un país con estos problemas”.

“Las políticas laborales se agrupan en tres grandes grupos. Uno es subsidios y exenciones, ahí lo que descubrimos es que si se subsidian el trabajo en vías de destrucción es un subsidio transitorio, en cambio si uno subsidia el nuevo trabajo, la rotación, la transferencia de habilidades de un sector a otro puede tener un poco más de éxito. El subsidio a la rotación es la versión moderna del subsidio a la protección laboral, pero aún estas políticas algunas funcional y otras no, ninguna es la bala de plata que necesitamos”, explicó.

Luego, dijo, están las políticas de acercamiento, de información, certificación laboral, bolsas de trabajo. “Eso funciona pero el maridaje que generan generalmente son transitorias, ayudan pero tampoco resuelven del todo el problema”, indicó.

Después vienen todas las políticas de formación profesional y educación y en se eje se enfocó. “No es simplemente dar más educación como se escucha en estos foros. Se trata de una educación muy específica, es una formación que acerca al hábito del trabajo, que tiene mucho de conocer el ámbito laboral, las horas, las formas de relacionamiento, cosas muy básicas. Que están generalmente encarnadas, no tanto en la universidad sino en la educación dual, en la secundaria, en la formación en adultos mayores. La formación profesional es fundamental porque los problemas de los trabajadores argentinos son los trabajadores que ya son adultos, que no van a volver a la escuela. a ellos le debemos una respuesta porque sino el problema se va a seguir agrandando. La respuesta se llama formación profesional”, subrayó.

Tras considerar que “Argentina es un país sobrediagnosticado y sobreejecutado” ya que desde 2016 se habla de armar consejos de competencia al estilo de varios países como el Reino Unido, Australia, donde se junte el sector público y los empresarios para dirimir y resolver la grieta de habilidades y generar formación profesional que sea pertinente y atienda las demandas actuales y del futuro cercano.

“No hace falta hacer más diagnóstico. Siguiendo el leitmotiv de este congreso que es “A los hechos”. Acá hay un rol del empresariado que es fundamental, no va a haber nada que realmente funcione si los empresarios no toman las riendas, colaboran y dicen lo que necesitan y después ayudan en el proceso de formación. No es simplemente decir que hay que mejorar la educación y organizar estos congresos”, dijo el analista.

Además, planteó que “hay que sentarse en la mesa y ayudar a cerrar esta grieta de habilidades que está incidiendo en el problema laboral argentino. La formación profesional es donde el sector empresario puede agregar valor, es la inversión social empresaria más valiosa que puedan imaginar, en este momento sobre todo pero en cualquier momento. Vayamos a los hechos”, arremetió durante su disertación el 55º Coloquio de Idea.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario