Jueves 12 de Junio de 2008
No hay camionetas poderosas ni moderna ropa gauchesca. Sí una guardia de camiones, de dispar edad. "Este seguro que no es el piquete de la abundancia", se ataja uno de los transportistas rurales que participa del corte de la A012 y la ruta 9, a la altura de Roldán.
No lo dice con resentimiento. El discurso general es que el interior vive de la actividad de los productores y que a Cristina ("No a Tristán, con el que estábamos bien") se le fue mano con las retenciones. Pero también se acuerdan que "cuando hacíamos piquetes para aumentar la tarifa, los productores no nos daban ni bola".
Los transportistas rurales, un sector con alta proporción de empresarios cuentapropistas que trabaja fuerte tres meses al año para después "galgear" entre la feroz ley de la oferta y la demanda, coparon las rutas después de tres meses de lock out agropecuario. Se sienten la cenicienta del conflicto y piden que se "solucione porque de 90 días trabajamos veinte".
En el piquete de Villa Muguetta, sobre la 33, el primero y uno de los más duros, piden diálogo pero también repasan su propia agenda: "Vivimos en el maltrato, en los puertos cerealeros te bardean y si te quejás te expulsan, te piden peaje en todos lados, las cerealeras te roban con el flete y, además, te afanan en todos lados".
Eso, dice, los hace más rudos que sus parientes de las rutas, los chacareros. "Viste cuando salimos el quilombo que armamos, acá hay hambre", desafían. Cada retén tiene su receta. En Muguetta, a los camiones que abastecen la región los dejan pasar. "Acá hay 2 mil personas y 40 camiones, la gente se porta muy bien con nosotros, nos trae comida, y no los queremos perjudicar", dicen y piden el fin del conflicto rural. "Tenemos nuestras contradicciones, pero queremos que esto termine para seguir contradiciéndonos", concluyen.