Economía

Los negocios en el 2019

Las empresas deberán medirse para maximizar la rentabilidad o no tener pérdida.

Domingo 30 de Diciembre de 2018

Las empresas deberán medirse para maximizar la rentabilidad o no tener pérdida. Los inversores tendrán que arriesgar para ganar financieramente y poder a futuro convalidar inversiones reales. Los negocios cambiaron, sobrevivirá el más apto, para generar ganancias o capturar capital.

La economía argentina vivió un año 2018 que dejó a las empresas con fuertes pérdidas de margen de rentabilidad. Una mirada por los principales indicadores nos muestra que el dólar medido al mes de noviembre y como base últimos 12 meses creció el 118,7 por ciento, el gasoil el 81,4 por ciento, la inflación mayorista el 74,1 por ciento y la inflación minorista el 48,5 por ciento. Esto implica que los insumos/mercadería para industria y comercio crecieron por encima de lo que pudieron aumentar los precios en el mostrador.

Las empresas vieron aumentar el precio de los productos que exponen a la venta mucho menos que el incremento de los insumos para producirlo, y el costo de compra de mercadería en el caso de un comercio. El mostrador no pudo convalidar la suba de costos, lo que derivó en una pérdida de la contribución/margen de los negocios.

Los comercios apostaron a incrementar las ventas, pero no encontraron un mercado demandante, todo lo contrario, la plaza estuvo más retraída. En este escenario aparecieron las ofertas, de la mano de la liquidación del stock, con lo cual sostuvieron en equilibrio los ingresos y egresos. Los stocks son ventas extraordinarias, si el contexto no mejora, algún día se terminan los stocks y los problemas se acrecentarán.

En este contexto, la recomendación es que las empresas deberían comenzar a medir con mayor celeridad las verdaderas contribuciones marginales que le da el giro del negocio. Para ello se deberían tomar las ventas ordinarias, comparar con los gastos de estructura, y ver los resultados obtenidos. Nuestra sospecha es que muchos comercios, e inclusive industrias, atravesaron el segundo semestre liquidando stocks, y no se puso la mira sobre los verdaderos costos en que se incurre para sostener un negocio a futuro, con ventas que se acomodaron entre un 10 por ciento y 15 por ciento de baja respecto al año 2017.

La recomendación para 2019 sería comenzar a medir las empresas para poder tener una idea más acabada de los gastos estructurales. Las medidas no deberían pasar sólo por el ajuste de gastos, probablemente haya que trabajar en los ingresos, buscando nueva paleta de productos para ofertar, encontrar financiación adecuada y adaptarse a las nuevas demandas.

El agro está muy complicado, porque los precios internacionales siguen lateralizando, la presión tributaria es muy elevada, y el tipo de cambio es bajo. El dólar a $38,60 no es el mejor para el sector. Según los dichos del propio gobierno, un tipo de cambio favorable para nuestra economía sería el que teníamos en el año 2003/2007, un tipo de cambio competitivo debería ubicarse entre $ 50 y $ 55. No es la idea polemizar respecto de los efectos nocivos o positivos de la devaluación, simplemente dejar en claro, que la devaluación que se realizó en el segundo trimestre se la comió la inflación. No confundir gordura con inflación. La soja hoy vale u$s 320 en Chicago con una retención del 31 por ciento, en 2011 valía u$s 480 con una retención del 35 por ciento, si el gobierno no advierte esto, estará en problemas.

Financieramente tampoco fue un gran año, el índice Merval cotizaba en u$s 1.800 en enero de 2018 y hoy cotiza en u$s 735, muy por debajo de los u$s 898 que cotizaba en diciembre de 2015. Los bonos argentinos sufrieron pérdidas tremendas, el Bonar 2024 y el Dica rinden el 15 por ciento anual en dólares. El dólar billete fue la mejor inversión del año ya que subió hasta la fecha el 105 por ciento. Hubo una destrucción de precios en el mercado.

Las tasas de interés están en niveles estratosféricos, por un plazo fijo se llega a pagar el 50 por ciento anual, lo que es bueno para el ahorrista, destruye la actividad económica.

Dicen los americanos que a grandes bajas, suceden entre 3 y 5 años de grandes ganancias, algo parecido sucedió en Argentina con la baja de 2001 o las bajas del mercado en 2008. Probablemente estemos en el centro de la crisis y por allí el 2019 con la llegada de las elecciones presidenciales puede ser un gran momento para tener un mercado alcista de cara al segundo semestre del año.

Para ir al grano, las acciones medidas en dólares están a precios inferiores a los de 2015, los bonos rinden mucho más que en la época que estábamos en cesación de pagos. En este contexto, no parece que por delante tengamos una nueva espiral inflacionario, y estamos ante la presencia de un mercado cambiario mucho más tranquilo.

En conclusión, el 2019 las empresas deberán medirse, para buscar su rentabilidad en función del nuevo escenario de costos, y el nivel de ventas que encuentre en el mercado. La suba de tarifas en los primeros meses del año no ayuda a predecir el escenario de ingresos, aunque complica la estructura de gastos. Será un año difícil para las empresas.

Las inversiones en un año electoral pasan por el dólar, aunque no parece que sea la mejor elección, después de un 2018 en que subió más del 100 por ciento. Lo más probable es una fuerte recuperación en el precio de los títulos públicos y las acciones. En ambos casos lo mejor pasaría por el segundo semestre, en la medida que un político racional asome con posibilidades, sea del partido que sea. Las propiedades tienen buen precio en dólares, no demorarán en comenzar a recuperar valor. No vemos a prima facie una fuerte baja en la tasa de interés.

Hay que trabajar con capital propio o asociarse, usar más el mercado de capitales, y transformar las inversiones financieras en inversiones reales. Lo mejor para el año 2019.

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