Economía

Los negocios del río crecen de la mano del ocio y la producción

El mapa del río Paraná en las costas de Rosario y la región cambió en los últimos diez años. Sólo hace falta observar desde algún muelle local el tráfico de embarcaciones de todo tipo y tamaño para dar cuenta de esta metamorfosis...

Domingo 03 de Octubre de 2010

El mapa del río Paraná en las costas de Rosario y la región cambió en los últimos diez años. Sólo hace falta observar desde algún muelle local el tráfico de embarcaciones de todo tipo y tamaño para dar cuenta de esta metamorfosis, que trajo aparejada una reactivación del negocio fluvial —tanto vinculado con el ocio como con el trabajo—, un crecimiento del empleo en el sector y un repunte en la industria del rubro plasmada en un aumento de la cantidad de astilleros locales que responden a una demanda más activa.

Una postal característica del río durante el fin de semana muestra un intenso tráfico de lanchas, veleros, kajac e incluso cruceros que dan cuenta de este fenómeno, que según expresaron los referentes de la actividad “no es casual” sino que creció al ritmo de los distintas coyunturas económicas del país y la región y a raíz del descubrimiento que la ciudad hizo de su río.

Así lo testimonia Marcelo D’Agostini, responsable la empresa del mismo nombre que comercializa embarcaciones y hace veinte años está en el rubro. El empresario reconoció que el negocio fue pasando por distintos ciclos y precisó que en el año 1998 hubo una explosión del fenómeno vinculado con las actividades de río y la venta de embarcaciones que se cortó con la crisis del año 2000.

“Hubo un gran crecimiento del parque náutico que retrocedió con la crisis y en los últimos años volvió a remontar”, dijo y explicó que “en el año 2005 hubo una reactivación de la demanda de embarcaciones nuevas”.

Alfredo Rinaldi, presidente de la Cámara Náutica Región Rosario y fabricante de embarcaciones de pequeña escala coincidió con que el parque náutico creció a partir de 2005 porque “abarataron los costos en un segmento que antes era más exclusivo”.

Impacto económico

En ese sentido, el secretario de Producción de la Municipalidad, Sebastián Chale señaló que se está observando “un nuevo movimiento en la actividad vinculada al río que impacta en la producción local y tiene un gran potencial”.

“Esto tiene que ver con el turismo y el crecimiento de la ciudad”, indicó y agregó que “hay que dejar en claro la diferencia entre la actividad náutica del transporte de carga con la actividad recreativa”.

Qué circula por el río

Uno de los indicadores clave de este crecimiento de la actividad en el ámbito fluvial es la gran demanda de lugares en las guardería náuticas cuyos alquileres oscilan entre los 400 y 500 pesos mensuales y que en la actualidad ya cuentan con listas de espera. “Hay un desfase entre la oferta y la demanda”, acotó Chale y señaló además esto se presenta como una oportunidad de negocios o emprendimientos de menor escala.

“Hay un gran consumo de lanchas y hay varios astilleros (más de diez) que construyen desde lanchas deportivas de lujo y embarcaciones de trabajo como la que utilizan los pescadores hasta otras de carga para el traslado de la hacienda en la isla, sumado a lanchas turísticas, kajac y piraguas”, indicó Rinaldi.

D’Agostini reconoció que aunque su compañía vende mucho usado, la diferencia registrada en los últimos tiempos es el aumento del porcentaje de quienes se acercan demandado lo más nuevo. “El mercado del usado está más quieto y la gente se vuelca más a motores de baja cilindadra del año 2000”, un segmento que de todos modos, está fuera del alcance del asalariado de la región, según reconoció el empresario.

Explicó además que distinta es la demanda en materia de veleros, que es más constante a lo largo del año —a diferencia de lanchas y gomones que se venden entre agosto y diciembre— y se trata de embarcaciones que superan los 8.000 dólares.

Finalmente también hay en Rosario un mercado para los cruceros, que también se venden a lo largo de todo el año y no a nivel estacional, pero que cooptan a un segmento de alto poder adquisitivo, según explicó el empresario.

Más allá de la segmentación, el empresario explicó que a nivel global “las ventas están parejas desde hace tres años” y puntualizó que se nota una tendencia a la adquisición de “embarcaciones nuevas, con motores cero kilómetro, cuyos compradores son quienes prefieren invertir en algo que no les de dolores de cabeza”.

Así, precisó que hoy en el río “se ven muchas embarcaciones importantes de 15 mil dólares como valor promedio”, aunque también conviven con veleros y lanchas de menor valor.

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