Economía

Los industriales del acero miran con temor el avance de China

Congreso de Alacero. En forma ambivalente, los empresarios piden corrección cambiaria y apertura económica, pero protección frente a la importación asiática.

Miércoles 11 de Noviembre de 2015

La industria del acero de América latina alertó sobre la invasión de productos siderúrgicos chinos a precios subsidiados e instó a los gobiernos de la región a trabajar en conjunto para evitar que los grandes excedentes de país asiático se vuelquen masivamente al mercado regional.
  El planteo fue realizado en el marco de la reunión número 56 del congreso de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) que comenzó ayer y finaliza hoy en Buenos Aires. La organización, que nuclea a las empresas que producen el 95% del acero del subcontinente, pidió junto a ocho entidades colegas de Norteamérica y Europa que los miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) rechacen el reclamo del gobierno chino de obtener el reconocimiento como economía de mercado.
  La jugada tiene un objetivo práctico: facilita la demostración de que la industria siderúrgica apela al dumping para volcar su enorme excedente de producción de acero, que hoy llega a más de 400 millones de toneladas.
  El contexto en el que se encendió la alarma de los productores latinoamericanos es el de un brusco cambio de época en la economía mundial, que impacta fuerte en la región. Desaceleración de la economía mundial, freno de los países emergentes, reducción a al mitad de los precios de las materias primas, revaluación del dólar y guerra de devaluaciones en los países emergentes.
  En el caso del mercado del acero este panorama se despliega sobre un nivel se sobreproducción de 700 millones de toneladas anuales, de las cuales un tercio corresponde a los inventarios de las empresas estatales chinas. Para dimensionar, Argentina consume 5 millones de toneladas de acero por año y la producción de América latina es de 64 millones de toneladas.
  “En un mercado mundial en el que todas las empresas ajustan y paran plantas por la sobreoferta, China cada vez produce más y exporta más, lo que sólo se explica porque esas empresas, la mayoría propiedad de Estados provinciales chinos, no se manejan con las mismas reglas del resto”, explicó Martín Berardi, director de Ternium y presidente de Alacero. En 2014, citó, las importaciones latinoamericanas de productos siderúrgicos chinos fueron de 9 millones de toneladas, un 13% más que el anterior. Pero la magnitud del problema crece cuando se considera toda la cadena de valor metalmecánica. “La importación de esos bienes llegó a 84 mil millones de dólares en 2013”, explicó.

El límite de China. El presidente de Alacero, y los directivos de las compañías más importantes de la región pusieron el eje en los acuerdos que los distintos gobiernos sudamericanos firmaron con China, en los que “el paquete financiero que ofrece el país asiático”, y la demanda que expone como oportunidad para los commodities, condiciona las negociaciones. Mientras, en América y Europa se multiplican las presentaciones antidumping, salvaguardas o prácticas comerciales desleales contra las importaciones de ese origen. En América latina suman 28.
  Desde Alacero recomendaron a las autoridades políticas negociar en conjunto con China, diversificar sus fuentes de financiamiento y fortalecer el comercio intrarregional. “No queremos proteccionismo pero sí nivelar el campo de juego”, protestaron.
  En rigor, más allá de la urgencia de la puja con China, la integración y cooordinación regional es una de las estrategias recomendadas por la organización para eludir el impacto del cambio de ciclo económico global. Al respecto, la entidad encomendó a economistas de distintos países elaborar un diagnóstico, que se realizó durante los últimos cinco años, en los cuatro principales países productores de la región: Brasil, México, Argentina y Colombia.
    El CEO de Ternium, Daniel Novegil, presentó las conclusiones del trabajo institucional que elaboraron los economistas Bernardo Kosacoff y Dante Sica. El resultado más del informe es la reprimarización de la economía de la región durante los últimos 15 años años, con una caída global de la participación de la industria en el PBI. El más afectado fue Brasil, cuyo complejo manufacturero pasó del 18% en 2004 a 11% en 2014. No es el caso de la Argentina, en el que la industria mantuvo su nivel de participación durante todo el período.
  Con todo, el plan general recomendado a los gobiernos del subcontinente es impulsar un plan de reindustrialización que promueva inversiones en el sector, fortalezca toda la cadena de valor y el tejido industrial, desarrolle programas de inversión en infraestructura y recupere el proceso de integración regional para intensificar el comercio intrazona.

La agenda empresaria. En el capítulo argentino, la recomendación es una mejora en el tipo de cambio, promoción de inversiones, reducción impositiva y de costos de logística, protección contra “la competencia desleal” y “movilidad laboral”.
  Dentro de este panorama áspero, la situación argentina presenta un panorama particular. Frente a la caída regional del consumo, que en Brasil acumuló más de 20% en dos años, en el país el mercado se expandirá 3%. Esta actividad está traccionada por el mercado interno y el activismo estatal para sostenerlo: construcción pública y privada (plan Procrear incluido), fabricantes de línea blanca y energía (con YPF) a la cabeza. El dato negativo fue la demanda de industria automotriz.
  En este marco, es probable que antes de fin de año Acindar ponga en marcha el nuevo tren de laminación para producir aceros especiales par la construcción, que demandó una inversión de 100 millones de dólares y elevará la capacidad de producción de la compañía en unas 450 mil toneladas. El año que viene se espera la inauguración de la nueva planta de Gerdau Sipar.
  Pese a que el consumo interno es el que este año permitió aguantar al sector siderúrgico local, la gran apuesta de los directivos de las principales firmas argentinas es que el cambio de gobierno llegue con algún nivel de corrección cambiaria y de recorte fiscal bajo el brazo. Y más ortodoxia económica, salvo con China. “Se viene una economía más abierta”, dijo Berardi, quein también confirmó que por el duro panorama global “se está frenando el alto horno uno” de Siderar.
  José Giraudo, de Acindar (Arcelor Mittal), concluyó: “Lo que vamos a ver es una transición de un modelo orientado al consumo hacia un modelo orientado a la inversión. Y admitió que “esto puede tener un efecto transitorio que obligará a ajustarse a la coyuntura”.

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