Economía

"Los fondos del FMI financiaron la fuga"

Sergio Arelovich, economista de Mate y docente de la UNR. El investigador consideró que el gobierno tiene un manejo "improvisado" de la crisis y señaló que así, no podrá pagar la deuda.

Domingo 19 de Mayo de 2019

“La financiación del Fondo Monetario Internacional sirvió para atender la fuga de divisas”, señaló el economista rosarino Sergio Arelovich al analizar el escenario de alta volatilidad financiera y las consecuencias sobre el programa económico actual y la situación a futuro. Consideró que el gobierno está adoptando un comportamiento “errático e improvisado” para manejar la crisis y advirtió que el país, de cara a los números que muestra la economía, marcha “hacia un escenario en el cual no se va a poder atender el conjunto de obligaciones en moneda extranjera con los recursos habituales”.

Investigador, profesor universitario y referente del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate), Arelovich brindó su opinión sobre la crisis económica actual, durante una entrevista radial con el programa “La banda cambiaria”, de FM Meridiano. Opinó que Cambiemos tuvo un comportamiento “muy errático” en materia económica durante toda su gestión, situación que se profundizó en los últimos meses. “Es como si estuviesen desbordados, improvisando”, señaló.

Arelovich cuestionó que el gobierno pusiera en el centro de los problemas el déficit fiscal, “cuando en realidad está en el tercer lugar de prioridades”. El problema central, subrayó, “es el externo, es cambiario”. Y explicó que parte de ese problema deriva de la libertad enorme que generó el gobierno el 17 de diciembre de 2015 cuando modificó una serie de pactos en la regulación del Banco Central que se habían constituido desde la gestión de Mercedes Marcó del Pont”.

La ausencia de divisas y el «acogotamiento», explicó, tuvo que ver con la libertad que les dio a los exportadores de liquidar cuando quieran y la libertad que dio a los operadores de comprar cualquier cantidad de dólares sin declaraciones juradas ni límites aparentes. “O sea, cualquiera que pueda demandar moneda extranjera lo puede hacer sin necesidad de demostrar una obligación en ello”, señaló.

También recordó que, a excepción de los dos o tres últimos meses, la situación de la balanza comercial fue en la mayor parte de la gestión de Cambiemos, deficitaria. “No hubo lluvia de inversiones ni incremento de las exportaciones fruto de la devaluación, sino que la libertad de importación generó una acumulación de datos negativos que se sumaron al problema de falta de dinero”, describió. En los últimos tres meses, por la recesión, hubo superávit comercial. Pero, aclaró que “en realidad habría que llorar y no alegrarse por esta situación”, porque es la contracara de una “violenta caída”.

Sin restricciones, la fuga de capitales se incrementó. Con datos de la última publicación del balance cambiario del Banco Central, Arelovich mostró que los dólares que se fueron de los especuladores desde junio del año pasado hasta marzo de 2019 suman más o menos 11 mil millones de dólares. “Son capitales golondrinas del corto plazo que vinieron, hicieron negocios con Lebac, con títulos,y que ante el riesgo o la posibilidad cierta de que se torne imposible el pago de las obligaciones en moneda extranjera, y sobre todo el retiro de ese dinero especulativo, suman ese monto”, explicó.

Los dos acuerdos con el FMI no sirvieron para frenar esa fuga. “Todos se asombran porque ahora el FMI deja que usen la plata que prestan para parar la fuga de divisas, pero la única diferencia con lo que pasaba antes es que está homologado por un acompañamiento verbalizado por parte del Fondo”, señaló. Y recordó que “los cuatro desembolsos desde junio (el último fue en abril), vienen acompañados por fugas”. De modo que la financiación del organismo sirvió, en realidad, para atender ese drenaje. “No se notaba tanto porque la corrida no tenía la intensidad que adquirió en el último tiempo, cuando el dólar superó los 40 pesos”. subrayó.

La bomba

¿Qué pasará cuando se terminen los desembolsos del FMI?, se le preguntó. Y respondió: “Un ejercicio posible sería proyectar cuál es el conjunto de los vencimientos que tiene en moneda extranjera el Estado nacional de ahora para adelante e inclusive, y sobre todo, los cuatro años de la nueva gestión de gobierno. Es claro que las obligaciones no se pueden atender. No hay un número que dé, por mejor que nos vaya en el mercado internacional para poder obtener divisas para cancelar la deuda en moneda extranjera, con lo cual ya sabemos que va a hacer falta algún mecanismo de refinanciación”. Algo que “no va a ser posible ni tan fácil, por el hecho de que ya nadie nos presta en moneda extranjera a largo plazo”.

El problema, enfatizó, es que toda la deuda extranjera que tomó el gobierno en títulos del Tesoro nacional en el presente año, fue de cortísimo plazo. “Hay deuda que se tomó en enero-febrero, que vence en agosto-septiembre y octubre. Y ahora hay nueva deuda en moneda extrajera que noviembre”, advirtió.

Los números, subrayó, son más que claros: “Marchamos hacia un escenario en el cual no se va a poder atender el conjunto de obligaciones en moneda extranjera con los recursos habituales, con lo cual uno se tiene que preguntar si el FMI finalmente, fuera de los 38 mil millones de dólares que ya nos prestó, va a cumplir los próximos pasos hasta llegar a los 57 mil millones contenidos en el acuerdo o en función de la corrida”. En su análisis, en medio de la confusión del gobierno y el Fondo “no se puede descartar absolutamente nada”, ni siquiera un control de cambio.

Arelovich advirtió que por más que el déficit primario sea cero, el problema es el conjunto de los servicios de deuda que hay que atender y que “cada vez crecen en términos proporcionales, no solamente con respecto al presupuesto nacional, sino al Producto Bruto Interno”.

Esta dinámica “se hace insostenible porque aumentó la deuda, se tomó a altísima tasa de interés, se concentró en el cortísimo plazo y porque, además, hubo una política de dispendio en materia cambiaria que hizo que parte del incremento de las obligaciones que tiene el gobierno nacional en materia de deuda se vea incrementada como consecuencia del mismo proceso de devaluación”. Un combo “realmente explosivo”.

Alternativas

Arelovich fue uno de los economistas convocados por Clacso, el Centro Cultural de la Cooperación y la Fundación Ebert para discutir alternativas, desde la heterodoxia, a la crisis.

“Hay un acuerdo de damas y caballeros de que el contenido de la discusión no se difunde, es un intercambio de ideas sobre qué hacer a partir del 11 de diciembre y participó un conjunto de asesores de un diverso y nutrido universo del arco político, a excepción de la derecha conservadora de nuestros días”, dijo.

Admitió que dentro de ese grupo “hay visiones diferentes en materia diagnóstica, en cuanto a instrumentos, velocidades, etcétera”.

De modo que el punto de acuerdo es “la preocupación general y un planteo de necesidad de intervención sin necesidad de esperar al cambio de gobierno”.

“Lo que uno aspira, en el mejor de los casos, es que en diciembre llegue un gobierno, que sea gentil a las mayorías populares”, consideró. Pero aclaró, además, que los efectos de los cambios de política económica no serán inmediato. “Entonces, la discusión pasa no solamente por pensar desde el 10 de diciembre en adelante sino qué podemos reclamar, pelear, para parar un poco la mano de la caída de la actividad económica, el deterioro social, la pérdida del poder de compra de activos y pasivos y del conjunto de los programas sociales”.

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