Economía

Los dólares, en la puerta giratoria

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Domingo 17 de Junio de 2018

La política cambiaria del gobierno es la caricatura del garantismo. Los dólares que entran por una puerta salen por la otra. El anuncio del Ministerio de Finanzas sobre la venta en el mercado de la mitad del primer desembolso de préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) es la demostración más reciente del programa oficial: tomar deuda pública en divisas para financiar su fuga a través de manos privadas.

Este ADN de la política económica no es un descubrimiento propio de la corrida cambiaria. Fue advertido tempranamente por economistas de distintos sectores desde el inicio del gobierno de Mauricio Macri. El levantamiento de las restricciones cambiarias, la megadevaluación y el reendeudamiento fue el primer paquete de medidas tras el cambio de administración. El gobierno argentino se convirtió en el campeón mundial de deuda, y la salida de dólares para atesoramiento, remisión de utilidades, viajes al exterior y pago de bienes y servicios equiparó a ese incremento del pasivo en los últimos dos años y medio.

La insustentabilidad de ese modelo, que derivó en un corte del crédito externo, provocó la corrida cambiaria de principios de año, que todavía no cesa. El "cisne negro" de un aumento de la tasa de interés de Estados Unidos no es tal. Tras un período largo de especulaciones y análisis en el mercado global, la Reserva Federal de aquel país frenó el programa de expansión monetaria que puso en marcha para salir de la crisis de las subprime y en 2015 comenzó a subir la tasa. En la semana que pasó puso en marcha la séptima suba del tipo de interés de referencia desde ese momento. Restan dos alzas en lo que va de 2018. Un día después, el Banco Central Europeo anunció el final de su propio programa de recompra de deuda, lo que aporta otro escalón a la era global de la astringencia monetaria.

Malas noticias para un modelo, como el de Macri, que apostó a vivir de prestado y a insertar un enclave económico, social y geográfico de la Argentina en un mundo que levanta barreras comerciales y se aleja cada vez más de las fantasías que guían el pensamiento de los hacedores de política económica. Frente a esta encrucijada, el gobierno fugó para adelante apurando un acuerdo con el Fondo que aumentará la deuda en 50 mil millones de dólares. Como ya fue advertido, esa cobertura no tiene otro destino que financiar y ordenar la fuga de capitales que acompañó a esta etapa económica desde el inicio. El gobierno lo oficializó al anunciar que destinará la mitad del primer desembolso a subastar los dólares en el mercado. Fue después de que el Banco Central abandonara en dos días el anuncio de libre flotación cambiaria, entregara otros mil millones de dólares al mercado y el precio la divisa marcara nuevos récord.

Esta fuga es el boquete del modelo económico, a pesar de que el gobierno la quiera disfrazar de una crisis fiscal provocada por un exceso de gasto primario. Es el peso de la deuda en el presupuesto y no el salario, las jubilaciones, la coparticipación, la infraestructura o las pensiones, el principal problema que enfrenta hoy la economía. Como se expresa en la carta de intención envidada al FMI, el conjunto de sectores económicos y sociales agredido por el plan de ahorro que busca imponer el gobierno para devolver los dólares que se tomaron prestados para entregarlos a un puñado de especuladores, será enorme. La fractura no deja mucho espacio en el medio. Por eso, la movilización en la calle se intensifica y hasta la CGT se ve en la obligación de convocar a un paro general. Y muchas provincias comienzan a percibir el efecto nocivo de sus defecciones frente al gobierno nacional. El propio Ministerio de Producción de Santa Fe debió reflotar, luego de un período de negación, el Observatorio de Importaciones con el que su anterior conductor, Luis Contigiani, inició su temprana confrontación con el modelo económico nacional. Pasada la resaca electoral y los meses de relato sobre "crecimiento invisible", aquella oportuna visión sobre la política económica recobra actualidad e interpela al mismo gobierno y le impide volver sobre sus pasos. La queja generalizada de los industriales de la provincia, incluidos los fabricantes de maquinaria agrícola que coparon la Agroactiva, no les dejó otro camino.

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