Economía

Los cayetanos: la economía popular se hace política

Hace cuatro años, las organizaciones sociales realizaban una marcha histórica. Fue un punto de inflexión de la protesta y la propuesta.

Domingo 09 de Agosto de 2020

El 7 de agosto de 2016 tuvo lugar una de las manifestaciones más importantes en contra de las políticas económicas del gobierno macrista. Más de cien mil personas convocadas originariamente por la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y Barrios de Pie, marcharon por "pan, paz, tierra y trabajo" desde la iglesia de San Cayetano, en el barrio de Liniers, hacia Plaza de Mayo.

Al triunvirato conformado por esas tres organizaciones sociales se lo conoce como "Los cayetanos" y desde entonces, su rol y cometido se ha consolidado y unificado junto a otras organizaciones, entidades y gremios como un actor político importante. A cuatro años de esa primera protesta masiva, referentes locales de la CCC y de CTEP recuerdan cómo se gestó ese movimiento, y cómo sigue la lucha en defensa de los sectores más vulnerables de la sociedad.

La marcha del día del patrono de los trabajadores en 2016 fue un punto de acumulación en un proceso que se inició desde el mismo momento en que Macri triunfó en las elecciones. "Las organizaciones sociales, fundamentalmente las más grandes comenzamos un proceso de unidad en la acción concreta porque sabíamos lo que se venía, cuáles iban a ser las políticas centrales de ese gobierno, claramente antipopulares, y en ese sentido teníamos que juntar mucha fuerza para poder enfrentarlas", recordó José Berra, referente de la Ctep y del Movimiento Evita en Rosario.

"Fue un salto muy importante esa unidad porque había que dar cuenta de un gobierno que venía a avanzar sobre las conquistas populares, como de hecho lo hizo, aplicando un ajuste brutal y profundizando la entrega del país. Creo que las organizaciones tuvimos la claridad suficiente y el compromiso con los compañeros de zanjar nuestras diferencias, armar un programa común de los sectores más desprotegidos de la sociedad e ir buscando respuestas concretas en el camino de pensar en otro tipo de país", expresó Eduardo Delmonte, líder de la CCC a nivel local.

El dirigente social consideró que la histórica marcha de 2016 "fue muy importante, porque mostró esa unidad en la calle y además abrió un proceso que le arrancó a Macri una de las pocas leyes que salieron a favor del pueblo, que fue la ley de emergencia social, que permitió que una cantidad de compañeros tuvieran una precaria respuesta en lo laboral, e ir por más en lo social. Creo que eso dura hasta ahora y que fuimos mostrando en un proceso largo de varios años que es una unidad que llegó para quedarse", sentenció Delmonte.

Diálogo

A la par de la consolidación de su propia unidad, las organizaciones sociales iniciaron un diálogo con sectores gremiales, "en donde el planteo central que hicimos fue que los trabajadores desocupados y de la economía popular forman parte del mundo del trabajo, pese a que han sido expulsados del sistema del modelo capitalista financiero. No pueden plantearse como un sector alejado o diferente del movimiento obrero", explicó Berra.

Así es como obtuvieron el reconocimiento y arrancó el trabajo conjunto fundamentalmente con la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), entre otros gremios. Ello "fue un salto muy importante y significó un cambio de calidad porque las organizaciones sociales, como expresión de los que están sin trabajo o con trabajo precarizado, han jugado un gran papel en los paros nacionales que hubo para enfrentar la política de Macri", acotó Delmonte.

Entonces "mientras la política generaba cada vez más divisiones, las organizaciones sociales y las sindicales gestábamos un proceso de unidad. Eso fue de alguna manera la acción concreta que dio un empujón muy grande para que después la dirigencia política pudiera sentarse y coordinar una acción de unidad y de conjunto para enfrentar al macrismo", consideró Berra.

"Me atrevería a decir que esa lucha conjunta con el movimiento obrero generó las condiciones para la derrota de Macri. Por supuesto, con la constitución del Frente de Todos que dio la herramienta política", añadió el referente de la CCC.

Con Alberto Fernández en la presidencia, y referentes de estas organizaciones en algunos cargos políticos, los cayetanos registran cambios de actitud, se sienten escuchados y acuerdan en todos sus términos a las políticas adoptadas hasta el momento para paliar la crisis pos macrismo a la que se suman los desastrosos efectos de la pandemia. Sin embargo, esperan con expectativa que se concrete su reclamo de mayor equidad en la distribución a través del impuesto a la riqueza, la soberanía alimentaria, y la generación de trabajo a partir del fomento de la industria.

"Tenemos que avanzar fundamentalmente en políticas que muestren que otro modelo de producción, otra forma de organización del trabajo son posibles y que el capitalismo salvaje no es la única vía. Me parece que hay que producir un profundo proyecto de desconcentración, desmonopolización y nacionalización de la economía", enfatizó Berra.

"Las organizaciones nos hemos constituido históricamente desde la demanda de trabajo, que el Estado debe garantizar ya sea en lo privado pero también en la obra pública, que permita que los millones de compañeros desocupados de la Argentina puedan acceder a un puesto en cuestiones que sean necesarias para el pueblo", agregó Delmonte.

Inequidad

En ese sentido "es muy importante que los subsidios se transformen en trabajo sobre todo ahora, que se está discutiendo la posibilidad de una renta básica universal. Si los subsidios se mantienen en el tiempo, a mi modo de ver, es mayor inequidad", remarcó el dirigente de CTEP.

Además "me parece que el gobierno tendría que profundizar el camino de ir por el dinero de los que siempre se han enriquecido, a través del impuesto a las grandes fortunas. Y planteamos que debe investigarse cómo se está encarando la deuda, qué es legítimo y qué es ilegítimo", advirtió Delmonte, y señaló que "apoyamos la expropiación de Vicentin porque entendemos que abre un camino para tener un control de comercio exterior y de los alimentos. Eso no puede estar en manos de 4 ó 5 monopolios qué son en su mayoría extranjeros y que se llevan la plata para afuera".

Respecto de la movilización, "vamos a seguir estando en la calle defendiendo los intereses de los sectores a los que representamos y fundamentalmente vamos a hacerlo con mucha inteligencia, para evitar que esto termine siendo un caldo de cultivo para ciertos sectores que lo que buscan claramente es una salida política absolutamente regresiva", remató Berra.

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