Economía

Los campos de soja y el maíz claman por agua

El impacto de la sequía se siente en proyecciones de cosecha y precios y caen las perspectivas.

Domingo 28 de Enero de 2018

Aunque las expectativas estaban centradas en posibles lluvias durante el fin de semana, el impacto de la sequía en buena parte de la región núcleo productora de granos ya se siente en las proyecciones de cosecha y los precios. El mercado de Chicago tomó nota durante la semana de lo comprometida que está la campaña gruesa en Argentina, con un nivel de precipitaciones equivalente a la mitad de las recibidas a esta altura del ciclo durante el año pasado. Así, la cotización de la soja voló en Estados Unidos, ayudada también por la debilidad del dólar. En Rosario se sumó el efecto de la nueva devaluación del peso. Así, el precio llegó a superar los 5.400 pesos por tonelada en el disponible durante la semana, y la cotización de mayo tuvo un alto volumen de negocios.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) que publica la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la productividad promedio de la soja en la región núcleo podría retroceder en más de 5 quintales por hectárea respecto del año pasado, cuando alcanzó los 40 quintales.

Todos los técnicos coinciden en señalar que es crítico que llueva en los próximos diez días. "Marchitamiento, baja altura de las plantas, crecimiento detenido, pérdida de hojas, flores y vainas", es parte del paisaje sojero en estos días. La condición regular ya alcanza al 10 por ciento del área de soja de primera.

Al cierre de la edición todos esperaban lluvias para este fin de semana. Y los pronósticos vaticinaban que, a diferencia de las semanas anteriores, los chaparrones serían un poco más generalizados pero de montos muy poco significativos.

El climatólogo del GEA, José Luis Aiello advirtió que "los núcleos de tormentas se instalaron en el norte" de la Argentina. En Chaco, por ejemplo, hay más de 50.000 personas afectadas por las persistentes lluvias y crecidas de los ríos Paraná y Paraguay.

Pero las precipitaciones son esquivas hacia el sur, en la región núcleo, y en la provincia de Buenos Aires. Para la soja, "cada día que pasa sin lluvia las perspectivas disminuyen", señala el GEA. La pérdida de área foliar "deja en numerosos lotes el entresurco a la vista", agrega.

Los técnicos de la Bolsa aclararon que también hay un 28 por ciento de los lotes auxiliados por la napa y/o mayores acumulados en muy buenas condiciones. Buena parte del centro y sur de Santa Fe fue privilegiada por mejores y más frecuentes lluvias. Allí, la soja de primera bien podría alcanzar los 40 qq/ha. Pero hacia el sur disminuyen las marcas. Ya entrando en el norte de Buenos Aires los rindes muestran grandes diferencias, al este mucho mejor, con expectativas de 35 a 40 quintales y al oeste mucho peor, con números rayando en los 30 qq/ha.

Los cultivos de segunda empeoran por la falta de agua. El incremento de la demanda hídrica y la poca disponibilidad de agua dejaron al 15 por ciento de los cuadros entre regulares y malas condiciones. Un 30 por ciento de las sojas de segunda comienza a florecer. Cada vez se hace más imperiosa la necesidad de agua. Las raíces no han alcanzado las napas, por lo que

dependen de las lluvias.

Las deficiencias hídricas también ponen en malas a regulares las calificaciones del 15 por ciento del área de maíz sembrada en diciembre. Además, "el gusano cogollero presiona al cultivo y ya se realizan controles en varios lotes". De acuerdo al informe, los rendimientos pare el cultivo de primera promediarían 87 qq/ha en la región."Los maíces están terminando de llenar sus granos con las reservas de agua que quedan en el perfil, van quedando ya muy lejos los techos de 145 qq/ha que se obtuvieron en pasado ciclo en Marcos Juárez o los 135 quintales en Bigand", señaló.

En un reporte anterior, el GEA indicó que las lluvias acumuladas en la región núcleo disminuyeron 45 por ciento respecto del mismo período de hace un año, desde que arrancó noviembre hasta el 22 de enero. En aquel período, el corazón productivo había recibido 440 milímetros en promedio: en cambio, esta vez, en ese mismo lapso, la campaña 2017-2018 alcanzó 240 milímetros.

La zona bonaerense es la más complicada de la región núcleo. Las diferencias de lluvias de un ciclo a otro trepan por encima del 60 por ciento en esta zona. "No es para menos, hace un año el Norte de Buenos Aires llegó a recibir 500 milímetros en promedio, y en este ciclo apenas llega a los 200 en estos últimos casi 3 meses", indicó el informe de GEA.

En la provincia de Córdoba, la diferencia está en torno a los 50 milímetros. La deuda se nota en el centro y sur de Santa Fe, afectando el normal desarrollo de los cultivos temprano s de soja y maíz. Hay una franja que estuvo privilegiada por las lluvias, que cubrió a los departamentos de Rosario, San Lorenzo, Caseros y a buena parte de Iriondo y Belgrano.

En el centro norte de la provincia pasó la octava semana con días de inestabilidad y precipitaciones, con diferentes porcentajes de cobertura y montos pluviométricos, que rondaron los 55 milímetros para los departamentos del área de estudio. "Esta regularidad de lluvias semanales, de variado milimetraje, cobertura y en particular de su intensidad media a baja, fue impactando favorablemente en la implantación, germinación y desarrollo de todos los cultivos", señaló el Servicio de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de comercio de Santa Fe y el Ministerio de Producción. Esto demuestra que, hasta el momento, es bajo el impacto del fenómeno "niña" en esa región.

Con este cuadro, continuó el proceso de siembra de soja de segunda y maíz de segunda, especialmente en los departamentos del norte santafesino, aprovechando la disponibilidad de agua útil en la cama de siembra y los lotes dejados por la cosecha de girasol y maíz de primera (picado — autoconsumo). Al cierre del informe, se llevaban sembrado 60.760 hectáreas de sorgo granífero (98 por ciento de la intención de siembra); 499.550 hectáreas de soja de primera (97 por ciento de la intención) y 75.000 hectáreas de maíz de segunda (75 por ciento de la intención).

Más allá de la situación del centro norte provincial, la sequía en la zona núcleo inquieta al mercado de Chicago, donde los precios de la soja y el maíz experimentaron fuertes subas. El debilitamiento del dólar a nivel mundial, con su cotización operando a un mínimo en tres años contra el euro, también contribuyó a impulsar estos valores.

En Rosario, mientras el dólar tocaba los 20 pesos, la soja pateó el tablero y las ofertas de compra alcanzaron los $5.400 por tonelada en el segmento disponible y u$s 270 para la nueva cosecha de mayo, para la cual se negociaron más de 40.000 toneladas. Los cereales también tuvieron una jornada alcista.

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