Economía

Los bancos extranjeros continúan las negociaciones para comprar los bonos

El JP Morgan y el Citigroup, dos grupos estadounidenses, buscan la forma de tomar el control sobre la deuda defaulteada de los fondos NML Capital y Aurelius Management. 

Sábado 02 de Agosto de 2014

Los bancos internacionales JP Morgan y Citigroup continuaban ayer con tratativas para comprar los bonos en default de la Argentina por unos 1.600 millones de dólares en manos de los fondos especulativos liderados por el NML Capital y Aurelius Capital Management.

   Operadores del mercado financiero dijeron que las intenciones de los dos bancos estadounidenses en el pasivo defaulteado del país fue lo que impidió que el desplome de valores en el escenario bursátil fuera peor el jueves, tras la declaración de default selectivo realizada por la agencia Standard & Poor s.

   El JP Morgan y el Citigroup iniciaron conversaciones con representantes de los fondos especulativos después de que estos rechazaran una oferta de los bancos argentinos representados por Adeba al considerar que no era “digna” de ser aceptada.

   La presidenta Cristina Kirchner y el ministro de Economía cuestionaron, aunque sin ponerle nombre y apellido, a los banqueros argentinos que viajaron a Nueva York y negociaron directamente con los fondos especulativos NML Capital y Aurelius.

Misión fallida. Tras el cruce oficial, fuentes del mercado financiero dijeron que las propuestas de los bancos argentinos comprometían fondos del patrimonio de las entidades y no de los ahorristas, como había acusado Kicillof.

   “No lo hacen de patriotas, si no por plata”, había afirmado el ministro de Economía sobre la iniciativa de los bancos privados.

El funcionario cuestionó que “lo que nadie sabe es que lo hacen con plata de los ahorristas, con el dinero del fondo de garantía para depósitos”.

   Según algunas versiones, las propuestas no contemplaban un pago a los fondos especulativos “con la plata de otros” sino con recursos propios de libre disponibilidad con los que cuentan los bancos.
  En algún momento, y como una herramienta opcional y alternativa, dentro de una compleja ingeniería financiera, los banqueros exploraron la posibilidad de utilizar alguna garantía del fondo Sedesa.

   Ese fondo es una sociedad anónima creada en 1995 por el Decreto 540/95 con el objeto exclusivo de ejercer la administración del Fondo de Garantía de los Depósitos (FGD), para contrarrestar posibles corridas bancarias en épocas de alta volatilidad financiera.

   “Es un instrumento destinado a preservar la sustentabilidad del sistema financiero. No es antojadizo entonces, acudir al auxilio de este instrumento para darle consistencia a una propuesta de los bancos argentinos que tenía como objetivo superar una cuestión que puede derivar en el default de la deuda externa”, dijeron las fuentes consultadas.

Efectos indeseados. El eventual default puede, a su vez, dar lugar a una corrida bancaria ya que, si bien el sistema está líquido y solvente, es un sistema de encajes fraccionarios, donde los depósitos son siempre mayores a las reservas, por su propia naturaleza.

   “Utilizar al Sedesa para evitar una corrida bancaria originada en el default es consistente con el objetivo para el que fue creado”, evaluaron en el mercado financiero.

   Se ha hablado de que la falta de acuerdo con los holdouts podía hacer caer el valor de los bonos de la deuda existentes como activos en el balance de los bancos, por lo que los bancos alentaban una solución para evitar este quebranto.

   Pero los operadores financiero entienden que la exposición de los bancos en bonos de la deuda es mínima y remarcan que tienen sí una abultada acreencia contra el Gobierno Nacional, por las Letras del Banco Central (Lebac).

Apoyo internacional. El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz advirtió ayer que los fondos “buitre han socavado el estado de derecho y han hecho la reestructuración de deuda casi imposible”, causando “un enorme daño en los mercados globales de deuda soberana”.

Stiglitz sostuvo a la vez, que “cualquiera comprando bonos después de que un país anuncia una reestructuración de deuda, sabe con certeza virtual, que no serán repagados en su totalidad sin manipular el sistema legal”.

“Los buitres han invocado el estado de derecho, pero deberíamos ser claros: se trata de la codicia”, afirmó el economista en un artículo publicado hoy en el New York Times, titulado “Un sistema global es necesario para la reestructuración de deuda”.

Stiglitz sostuvo que “al argumentar por una interpretación del principio legal de que todos los inversores sean tratados de igual manera en total contradicción con el que tradicionalmente atribuyen los economistas”.

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