Economía

Los Aceiteros afirman que "la patronal viene por todo"

El secretario gremial de la federación de aceiteros analiza las paritarias, los topes salariales y el extenso conflicto en el sector.

Domingo 17 de Mayo de 2015

"La patronal viene por todo para quebrar nuestra organización y las conquistas de los trabajadores". Así entiende Adrián Dávalos, secretario gremial de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) la naturaleza del conflicto salarial en el poderoso sector agroexportador del país, que ya es el más largo de los últimos años. El gremio integra el lote de sindicatos que resisten la imposición de topes salariales, en el marco de una ronda general de paritarias que viene trabada como pocas veces. Reclama un ingreso inicial de 14.931 pesos, que defiende como el que surge de calcular el salario mínimo, vital y móvil de acuerdo a lo que establece la Constitución nacional.

Por la disputa, desde hace casi dos semanas está parada la mayoría de las fábricas del país y la pelea amenaza con profundizarse. La fricción expresa en buena medida la particular aspereza que adquirió la negociación salarial de este año, que tiene como dato novedoso la fuerte intervención del gobierno nacional.

Junto con los bancarios y otros gremios, los aceiteros están reclamando aumentos por encima de la pauta oficial ¿Qué análisis hacen de la situación general de las negociaciones salariales?

—Aunque no se diga oficialmente, los que estamos en la paritaria sabemos que el gobierno puso un techo para que los acuerdos salariales no superen el 27 por ciento. Lo que vemos también es que en estas paritarias los patrones decidieron venir por nosotros, por nuestras conquistas. En el caso de la negociación aceitera es evidente. Es el conflicto más largo del sector. Con lo que pierden por tener los barcos parados hubieran pagado el aumento y les hubiera sobrado plata. Llama la atención esta decisión de no buscar una solución.

¿Qué diferencias hay respecto de la paritaria del año pasado?

—El año pasado el jefe de Gabinete y el Ministerio de Trabajo intervinieron para encontrar una solución. Y alcanzamos un acuerdo. Esta vez hay una decisión empresarial de profundizar. La semana anterior nos ofertaron un aumento de 24 por ciento y en la última reunión nos ofertaron un 23 por ciento. Más que una negociación es una provocación.

¿Con qué sentido?

—Es una cuestión de adoctrinamiento hacia esta federación, que reivindica el salario mínimo vital y móvil como columna vertebral, que luchó y terminó con los salarios de miseria y la tercerización en el sector, que recuperó las categorías, que decide en base a la decisión de las asambleas y que plantea ejes de lucha que cada vez son tomados más en cuenta por obreros de otros sectores. Las empresas vienen por todo. Vienen a quebrar la conciencia de las asambleas que están en las puertas de las fábricas. Pero no lo van a lograr. Con todo esto están echando más nafta al fuego. El primer análisis es la fortaleza y la conciencia de los trabajadores. No estamos dispuestos a firmar ningún tope.

¿Qué papel juega el gobierno en esto?

—A nivel general, el gobierno trata de marcar la cancha con algunos gremios grandes afines a ellos. A nosotros nos dicen que políticamente no conviene nuestro reclamo, si bien saben perfectamente que las empresas lo pueden pagar. El costo salarial no llega al medio por ciento de la facturación. No entendemos en qué dañaría a la economía nacional el aumento que pide Aceiteros.

Las empresas dicen que el aumento del 42 por ciento del salario inicial, que aseguran que se va al 48 por ciento en el promedio, está muy encima de lo que se discute a nivel general. Y subrayan que la situación del sector cambió por la caída de los precios internacionales...

—Ese análisis no es real. Porque si bien el precio de la materia prima bajó, los precios del aceite están mantenidos. Ellos dicen que darán aumentos que acompañen la inflación. Y nosotros no discutimos aumentos que acompañen la inflación. Discutimos el valor de la fuerza de trabajo. Si en un país donde hubiera inflación del 10 por ciento y nuestro cálculo del salario mínimo nos diera 8 por ciento, pediríamos 8 por ciento. Discutimos el valor real de la fuerza de trabajo. Por eso hacemos los estudios y analizamos los balances públicos de las empresas. Los que conseguimos, porque ellos incumplen con la obligación de exponerlos en la negociación. Y sabemos que lo pueden pagar. Y el gobierno también sabe que esta actividad lo puede pagar. Nosotros reivindicamos el cálculo del salario mínimo como establece la Constitución nacional, independientemente de los porcentajes. No tiene sentido un conflicto tan largo. Vemos que acá hay una intención de las empresas que va más allá de la negociación salarial.

La federación mantiene la huelga a nivel nacional pero los puertos del norte del cordón industrial siguen trabajando.

—Lamentablemente, la conducción del sindicato de San Lorenzo siempre especula con la lucha de la federación nacional y después pide lo suyo. La famosa caidita. Hay una razón mezquina de los dirigentes. La federación pretende que el salario mínimo sea para todos los aceiteros. Estoy seguro que los compañeros apoyan esta lucha. Por eso vamos a movilizar el lunes a San Lorenzo. Llamamos a todos a participar. Por ahora las fábricas están respirando por esa ventana que es San Lorenzo. En el resto del país las fábricas están paradas. Los compañeros están firmes. No quieren volver a los salarios de miseria y a la precarización.

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