Las variables económicas dan un respiro y se asoma la recuperación
Para lo que resta del año se espera un paulatino acople en las dinámicas de ingresos y gastos, advierte un informe del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala

Domingo 18 de Julio de 2021

El dato del primer trimestre del PBI terminó siendo mejor al esperado, pero más que nada por el fuerte repunte que se observó hasta principios de año, que luego fue perdiendo impulso con el correr de los meses, advierte el informe de coyuntura mensual que elabora el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala.

El freno en la actividad terminó de materializarse en abril y en mayo, de la mano del fuerte incremento en la cantidad de contagios y las medidas de restricción a la circulación que estableció el gobierno. El dato del EMAE de abril (-1,2% mensual) y nuestro IMA de mayo (-2,4% mensual) confirman lo anterior.

No obstante, de cara a los próximos meses es probable que se vuelva a observar otro repunte, a partir del aumento en la velocidad de la vacunación, el tan esperado aumento del poder adquisitivo salarial y una política fiscal levemente expansiva, motorizada por la inversión pública.

“En efecto, la aceleración de la inflación llevó a que el gobierno resignara la meta del 29% fijada en el presupuesto en pos de cumplir con el objetivo varias veces mencionado de que este año los salarios debían ganarle a la inflación. Así, en el mes de junio los últimos acuerdos salariales se cerraron por encima del 40%, resalta el estudio.

Asimismo, la recuperación salarial también podría venir de la mano del empleo, que consolidó su recuperación. Tanto la tasa de actividad como la de empleo crecieron por tercer trimestre consecutivo, ubicándose muy cerca de los niveles pre-pandemia. Si bien la mejora en la tasa de actividad era esperable, el dato respecto de la tasa de empleo era menos seguro y es muy positivo: todas las personas que retomaron la condición de activas pudieron recuperar también la condición de ocupadas.

En materia fiscal, los primeros cinco meses del año dejaron por resultado un virtual empate entre los ingresos y los gastos, con un rojo fiscal de solo -0,1% del PIB en el resultado primario.

Para lo que resta del año se espera un paulatino acople en las dinámicas de ingresos y gastos, lo que conducirá a un deterioro del resultado primario. No obstante, el déficit esperado para 2021 es menor al proyectado hace unos meses, dado que el avance de la vacunación parece despejar la posibilidad del regreso a un ASPO similar al de 2020. Por lo tanto, para el segundo semestre es esperable encontrarse con un rol moderadamente expansivo de la política fiscal.