Economía

Las tierras fértiles argentinas en la mira de potencias extranjeras

Primero fueron los multimillonarios europeos y estadounidenses los que se instalaron en las mejores parcelas de la Patagonia, el Litoral y la Cordillera argentina. Ahora, espantados por el fantasma omnipresente de una nueva crisis alimentaria, algunos países de Asia y del Golfo Pérsico adoptaron como política de Estado la compra de las mejores tierras agrícolas de los países periféricos para garantizar su propia soberanía alimentaria en caso de escasez.

Domingo 17 de Mayo de 2009

Primero fueron los multimillonarios europeos y estadounidenses los que se instalaron en las mejores parcelas de la Patagonia, el Litoral y la Cordillera argentina. Ahora, espantados por el fantasma omnipresente de una nueva crisis alimentaria, algunos países de Asia y del Golfo Pérsico adoptaron como política de Estado la compra de las mejores tierras agrícolas de los países periféricos para garantizar su propia soberanía alimentaria en caso de escasez.

Según un informe de la ONG Grain, el neocolonialismo agrario ya es una tendencia a nivel mundial de la que no escapa Argentina. En un estudio reciente, ese organismo denunció la compra por parte de Corea del Sur de 21.000 hectáreas para pastoreo en la Argentina. Sin legislación a la vista ni proyectos serios de reglamentación, el remate serial de las mejores partes del territorio parece ser sólo una cuestión de tiempo.

Un negocio de Estado

China, Corea y algunos países del Golfo como Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos aprovechan sus reservas de petrodólares y divisas para salir de compras por la periferia planetaria y acumular así decenas de miles de hectáreas fértiles que les garantizarán a futuro granos y carne para sus crecientes poblaciones. Sin ser ilegal, el nuevo colonialismo de los poderosos se construye sobre el vacío de legislación de los países pobres.

La histórica suba de los precios de los alimentos del año pasado, a la que los países productores respondieron restringiendo exportaciones para garantizar el abastecimiento del mercado interno, aceleraron la decisión de los Estados ricos pero sin tierras de asegurarse su propia provisión de materia prima controlando de forma directa el territorio.

La ONG Grain, con sede en Barcelona, acaba de publicar un informe en el que detalla cuáles son los principales compradores y sus destinos elegidos. "Las crisis alimentaria y financiera actuales desencadenaron un nuevo ciclo mundial de apropiación de tierras. Los gobiernos con inseguridad alimentaria, que dependen de las importaciones para alimentar a sus pueblos, se están adueñando rápidamente de tierras agrícolas por todo el mundo para producir sus propios alimentos fuera del país.

Las corporaciones y los inversionistas privados, ávidos de ganancias en medio de la profundización de la crisis financiera, ven la inversión en tierras agrícolas extranjeras como una importante fuente nueva de ingresos", dice el trabajo. La lista de compradores es encabezada por Corea del Sur, que ya ha adquirido 2.306.000 hectáreas, le sigue China con 2,09 millones, Arabia Saudita con 1,61 millones, los Emiratos Arabes Unidos con 1,28 millones y Japón con 324.000 hectáreas.

Corea, como en casa

Rodrigo Calderón trabaja en la embajada de Corea del Sur en Buenos Aires como asesor político y económico.

Consultado sobre la supuesta compra por parte de ese país de miles de hectáreas en Argentina, el funcionario desmintió que el gobierno de la nación asiática interviniera de manera directa en ese tipo de operaciones, aunque no negó que empresas coreanas sí hayan invertido en tierras argentinas.

"El Estado coreano no ha comprado tierras en Argentina, aunque puede haber casos de empresas que sí lo hayan hecho. No puedo confirmarlo porque en la embajada no estamos al tanto de lo que hacen los particulares, pero tampoco puedo negarlo rotundamente", dijo.

Calderón tampoco pudo confirmar que el gobierno de ese país haya adoptado como política de estado la compra de tierras agrícolas en diferentes partes del mundo ya que "sólo puede referirse a lo que pasa en Argentina".

En ese sentido, aseguró que el país no constituye un mercado atractivo para Corea ya que se considera un destino "desconocido y no muy confiable". "Recibimos muy pocas inquietudes para invertir en Argentina por parte de los empresarios coreanos, menos incluso de las que nos gustarían. Las empresas son muy cautelosas con mercados que no conocen mucho", señaló.

Por los acuíferos

A pesar de la negativa oficial, otras voces afirmaron que las operaciones sí existieron aunque no existan certezas sobre la provincia o la región dónde se habría producido la compra.

"Corea y China tienen la mirada puesta sobre la Patagonia y el Litoral desde que se agudizó el problema del agua dulce y la falta de alimentos. Acá encuentran tierra buena y barata", dijo la historiadora Elsa Bruzzone, especialista en geopolítica estratégica y defensa nacional.

En el mismo sentido avanzó Carlos Vicente, representante en América latina de Grain: "Estamos ante un nuevo fenómeno en plena ebullición. La adquisición por parte de Corea de tierras para pastoreo en Argentina ha sido confirmada por los investigadores de nuestra organización", aseguró el especialista, quien resaltó que el caso argentino es particular ya que hasta ahora las mayores operaciones se hicieron en países africanos o asiáticos.



 

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