Economía

Las leyes de los más fuertes

"Nos toca la ingrata tarea de votar esto", se sinceró Pichetto cuando defendió en el Senado.

Domingo 03 de Diciembre de 2017

"Nos toca la ingrata tarea de votar esto", se sinceró Miguel Pichetto cuando defendió en el Senado la media sanción al proyecto que reduce las jubilaciones. Iniciativa que recrea los recortes de 2001, con algunos protagonistas repetidos, aunque desde otro lugar histórico. Mientras aquellos pactos fiscales y paquetazos de ajuste se acordaban entre una clase política debilitada y acosada por la fase explosiva de la crisis, el ajuste actual se impulsa desde una situación de fortaleza política y con una vocación restauradora que nada tiene que ver con urgencias macroeconómicas.

El regreso a los 90 no es una metáfora o una chicana. Es un programa que el gobierno despliega desde su origen, con la voluntad y la dedicación de un artista. Y que avanza sin pausa por una representación no oficialista que exorciza su erosión electoral mendigando un banquito en la mesa de los ganadores.

El favor corporativo se convierte en la fuente de poder de esas representaciones, y el disciplinamiento el costo a pagar. El pacto fiscal será gravoso para los jubilados, para los fiscos provinciales y los contribuyentes de a pie. El programa, la ideología, prima sobre la necesidad. En Santa Fe, donde en algunos ítem de Ingresos Públicos el régimen fiscal es más favorable para un conjunto de empresas que la misma letra del acuerdo federal. Un lobby de grandes empresas se apuró esta semana a presionar sobre el gobierno provincial para garantizarse que el cumplimiento estricto de ese pacto no termine por volverse en su contra.

El mandato corporativo guió también la sanción en la Legislatura santafesina de una ley para condicionar políticamente a los fiscales. Y llenó de escarnio a los concejales rosarinos, con la escandalosa marcha atrás en el caso de la ordenanza que prohibía el uso de glifosato en Rosario. La misma lógica está detrás de la batalla que dan algunos dirigentes empresarios de la provincia para "recuperar"influencia en el Ministerio de Producción. Luis Contigiani, el ministro más destacado del gobierno de Miguel Lifschitz, dejará el cargo para asumir como diputado nacional. Su gestión fue un punto de inflexión en esa cartera, por su eficacia y su innovación, pero también por la autonomía que mantuvo respecto de corporaciones que conciben a esa dependencia como una representación privada dentro del Estado. Fue una huella, en el nebuloso presente político, de aquel socialismo que hacia la diferencia en Rosario durante los 90.

Como en aquellos tiempos, en la calles es donde comienza a tejerse una oposición real al actual modelo económico. La multitudinaria movilización de las organizaciones sindicales y sociales que rechazaron frente al Congreso las reformas laboral y previsional se inscribe en esa tradición.

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