Economía

Las economías regionales no logran mejorar su rentabilidad

A la producción de azúcar, arroz, limones y maíz no le alcanzó para compensar la caída de los precios en los mercados globales.

Martes 04 de Marzo de 2014

La devaluación del peso decidida por el Ejecutivo nacional los primeros días de enero tuvo un impacto desigual en las economías regionales, con beneficios importantes para productos con stocks abundantes y escasa dependencia del mercado interno como la soja y los vinos de exportación, y resultados menos positivos en los casos donde no compensó la caída de los precios internacionales como en el arroz, el azúcar, los limones y el maíz. En suma, el impacto de la devaluación no produjo una "generalizada mejora" en la rentabilidad de las economías regionales ya que hubo sectores beneficiados y otros perjudicados.

Tampoco mejoró el escenario para las producciones muy atadas al mercado interno como la leche, o en aquellos sectores que como consecuencia de factores climáticos sufrieron una fuerte caída de las cosechas, como la fruticultura. "Si bien era esperable que la devaluación de enero le diera un respiro a las economías regionales, el cuadro es heterogéneo y no puede afirmarse que exista una mejora generalizada de rentabilidad", destaca el último informe de coyuntura difundido por la Fundación Mediterránea.

El informe destaca que si bien en líneas generales la devaluación ayudó a las economías regionales, "desafortunadamente en algunos casos dicho beneficio se ve neutralizado por la caída de los precios en los mercados internacionales, mientras que otros ya vienen con fuerte pérdida de rentabilidad" desde hace varios meses.

Para su trabajo, desde Ieral consideraron dos indicadores claves desde el año 2000 hasta este año: la evolución del tipo de cambio real, y la del precio internacional de los alimentos, y tomaron como referencia el año 2006 ya que tanto el dólar como los precios internacionales funcionaron en valores medios. Con esos parámetros, desde destacaron que la región pampeana tuvo en 2008 una importante mejora para sus productos debido al fuerte aumento de las cotizaciones de los alimentos a nivel global.

"A inicios de 2014, en todos los bienes considerados se está peor que en 2006, y en la soja influyó también el aumento en las retenciones. Otros productos también están peor respecto a principios del año pasado, porque la devaluación no alcanzó a compensar su caída en el precio internacional como en el maíz y el aceite de soja".

Regiones. En las provincias del norte argentino, los productos considerados por el estudio (arroz, algodón, azúcar, naranja y limón) "están en peor situación que el año 2006".

Según el trabajo, la devaluación "habría mejorado la situación del algodón respecto a 2013". Pero esto no se replicó en otros productos como el arroz, el azúcar, o los limones debido a la caída en sus precios internacionales.

Respecto al oeste argentino, en general en 2008 no tuvieron los mismos fuertes aumentos de precios que se registraron para las producciones de la región pampeana. Aun así, la devaluación de enero "ha ayudado a varios productos". Sin embargo, y aún con mejoras en sus precios, el aceite de oliva, las ciruelas secas y los vinos fraccionados "tienen una rentabilidad muy por debajo en relación a la del año 2006".

En los relativo a los productos minerales más identificados con las provincias mineras como San Juan, Catamarca, o las zonas de la Patagonia petrolera, "sólo el oro está mejor que en 2006", y eso a pesar de la importante caída que sufrió el metal en estos últimos meses.

Un beneficio que se diluye

El trabajo de la Fundación Mediterránea subraya que “es probable” que tras la devaluación, el gobierno intente sostener una política de mantenimiento del dólar oficial, “aumentando menos que la inflación como una forma de controlarla”. Esto implicaría que los beneficios devaluatorios sobre las economías regionales “se irían perdiendo con el tiempo”.

También se destaca que la devaluación “beneficia rápidamente” a aquellos productos que en gran parte se destinan al mercado externo, como las ciruelas secas o la soja.

En cambio, las producciones más intensivas en el mercado interno se beneficiarían de esta medida “sólo si las condiciones del mercado y las regulaciones permiten que los precios suban”. Si esto no ocurre, y además tienen insumos importados (con mayores costos en dólares), su situación empeoraría, como pasa por ejemplo en el sector lechero.

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