Martes 15 de Diciembre de 2020
La pandemia desnudó las profundas desigualdades que en términos de ingresos afectan a las mujeres y que se agudiza aún más en trabajos altamente feminizados como la docencia.
En Rosario, durante la cuarentena se produjo un acentuado proceso de endeudamiento de las docentes de la educación privada para atender necesidades de subsistencia: casi cuatro de cada diez tuvo que sacar un crédito para pagar gastos corrientes, mejorar su hábitat o hacer frente al alquiler y el 74% aumentó la compra en cuotas durante el último año, fundamentalmente para equiparse con tecnología para enseñar.
Los datos se desprenden de una encuesta realizada por el Sindicato de Docentes Particulares (Sadop) Rosario sobre un universo de 1.253 docentes, cuyo objetivo fue contar con mejores herramientas para elaborar un diagnóstico sobre la situación económica de los y las docentes privados, “en un año en el que el salario fue castigado por la inflación y la paritaria tardía”, dijeron desde el gremio.
El relevamiento permite dimensionar el impacto de una crisis de estas características sobre el nivel de ingresos de las mujeres, al desagregar las respuestas sobre el universo femenino. Allí se observa que casi el 70% de las docentes de la educación privada son sostén de hogar (33%) o el ingreso más importante de la casa (37,5%).
El dato cobra relevancia debido a que según el mismo informe, el 54% de las docentes gana entre 50 y 90 mil pesos y un 37% cuenta con un ingreso menor a los $50 mil, por debajo del nivel de la canasta básica calculada por el Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (Cesyac), que estimó que una familia rosarina necesitó $71.334,50 para cubrir sus necesidades de alimentación, vestido y servicios en la ciudad.
“Esta radiografía hecha por tierra el imaginario social sobre los docentes porque las funciones que la sociedad atribuyó a la actividad nunca contemplan a una trabajadora que, además de educar, carga el peso de la economía doméstica”, sostuvo Martín Lucero secretario general de Sadop Rosario.
Las cifras alertaron a la entidad gremial porque los vaivenes de la política educativa determinaron las oscilaciones en la política salarial, los que sumados a la pandemia, potenciaron los desequilibrios en materia de economía doméstica.
“La pelea por el salario es una reivindicación feminista en un sindicato en el que el 82% son mujeres y en el que a diferencia de lo que se creía hasta hace poco tiempo, era un ingreso menor en la familia”, afirmó Lucero.
Por otra parte, el informe de Sadop muestra que la mayoría las docentes particulares _un 85%_ es garante de la cobertura de la obra social. “Que la enorme mayoría se atienda médicamente por Osdop se da porque el salario docente es además de sostén de hogar, el que lleva la tranquilidad de estar asistidos ante la enfermedad. Hay en esto una doble carga”, definió Lucero.
Endeudarse para enseñar
Consultados acerca de los motivos que llevaron a las docentes a tomar créditos, la mayoría expresó no haber tenido otra opción de acceso a dinero y un 15,5% manifestó que lo hizo habitualmente como refinanciamiento. “Este dato permite visibilizar que esas docentes ingresaron en un circuito de endeudamiento como necesidad de subsistencia”, indicó Lucero.
Por otra parte, además de los créditos, que en su mayoría fueron tomados en entidades bancarias, el 73,48 % de las consultadas aumentó la compra en cuotas en el último año y, en forma llamativa, el 45,16 % lo hizo para compra de PC o elementos tecnológicos para dar clases.
En segundo lugar utilizaron el financiamiento para comprar comestibles (33,38 %), y lejos de esas cifras le siguen la compra de electrodomésticos, ropa o calzados.
Otro dato “preocupante”, para el gremio es que “el 82% de las docentes no cuenta con ahorros y los pocos que tienen, no lo poseen para un fin determinado, solo por si lo necesitan”, agregó el dirigente.
