Economía

Las cadenas granarias cuestionaron la política fiscal

• La suba de retenciones y la eliminación de reintegros fueron las principales críticas. Aún así respaldaron la gestión del gobierno.

Sábado 16 de Marzo de 2019

los referentes de las cadenas de los cuatro cultivos soja (Acsoja), maíz (Maizar), trigo (Argentrigo) y girasol (Asagir), plantaron bandera y volvieron a poner sobre la mesa los reclamos al gobierno especialmente vinculados con la política impositiva. Reinstalación de retenciones, eliminación de subsidios a las exportaciones y la quita del diferencial arancelario en los subproductos del complejo oleaginoso fueron parte de la agenda que plantearon apenas arrancó Expoagro. Y si bien dejaron en claro que estas medidas atentan contra la rentabilidad y aceptaron la posibilidad de que el productor se cubra reteniendo el grano, no fueron al choque e incluso volvieron a ratificar su alianza política con esta gestión.

"Son dos modelos contrapuestos. Uno ya lo sufrimos, no creemos que puede haber muchas diferencias con lo que tuvimos, con lo cual, debemos recordar el pasado para no volver a equivocarnos en el futuro", dijo en tono político el titular de Maizar, Alberto Morelli.

Pero también recordó que tras el cambio en los derechos de exportación el maíz pisingallo, del cual Argentina es el primer exportador mundial, está pagando hoy 4 pesos por dólar. "Este maíz agrega valor y creemos que debería esar rondando los 3 pesos por dólar. Creo que los tiempos que la política lleva para resolver estos temas no van de la mano de velocidad de los negocios y cuando uno pierde un mercado internacional tarda muchos años en recuperlo", se quejó.

El titular de Asagir, Guillermo Pozzi, también apunto al aumento de las retenciones y a la eliminación de reintegros a la exportación de aceite como los pilares de un año crítico para ese cultivo en la zona del NEA. Sumado a la caída de los mercados externos "fue un cóctel explosivo", dijo.

Para el maíz, la modificación en la alícuota de las retenciones "opera como un impuesto distorsivo en el norte y termina sacando de competencia a los productores de esa zona al punto tal que hoy llegan a analizar si el futuro está en sembrar girasol, cuando prácticamente representa la única alternativa", agregó Pozzi, quien recordó el impacto que en el pasado generó el monocultivo. "Eso fue corregido, espero que seamos conscientes de eso. Sabemos que el gobierno lo tiene en claro y que va a terminar con este impuesto en forma directa tan pronto le sea posible", se esperanzó.

El diferencial arancelario es la piedra en el zapato para la producción agroindustrial del complejo sojero. "Diría que es el castigo al agregado de valor", dijo el titular de Acsoja, Luis Zubizarreta, también representante de la industria aceitera y de biocombustible. "Se lo dijimos al presidente Macri. Fue un dialogo bueno, el presidente tomó nota de este problema que no es de fácil solución. Lo que le planteamos es arribar a un consenso que sea razonable para las partes", planteó el ejecutivo.

Para David Hughes, el titular de Argentrigo los derechos de exportación y la eliminación de los reintegros son "un tema que preocupa demasiado". Por eso consideró que "si queremos crecer no es la manera", dijo en forma contundente el titular de la entidad que reúne a productores trigueros que en esta campaña lograron una superficie y producción récord con casi 19 millones de toneladas.

El Trigo de Bioceres. Hughes también reclamó en sintonía con el resto de las cadenas, la promulgación de una nueva ley de semillas, mucho más frente al lanzamiento del primer trigo genéticamente modificado, el HB4 que desarrolló la empresa nacional Bioceres.

Pero el val que le dio a esa nueva tecnología llegó hasta ahí. A su juicio, aunque se trata de "un producto interesante y el primer beneficiado será el productor en zonas con secas", como la demanda de Argentina está muy atomizada y existen compradores como en el norte de Africa muy ligados a la Unión Europea en materia de regulaciones, entendió que la clave pasará por lograr la preservar la identidad del grano que acarreará mayores costos. "No contar con una ley de semillas es la primera complicación, pero además, el mercado es difícil", dijo. Pero además, hay que mirar la demanda, los consumidores y si se puede realizar una identidad preservada", dijo, que "agregaría costos que tendrá que absorber la cadena". De modo que "el productor verá si le conviene o no", dijo y concluyó: "Entonces, es más un tema comercial y de cómo se puede lograr diferenciar, que si nos gusta o no la tecnología".

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