Economía

Las alternativas para saldar el stock de deuda pública que sigue en alza

Para el año 2016 la deuda a vencer asciende a 51.710 millones de dólares, de los cuales u$s 10.996 millones son intereses y 40.714 millones en moneda extranjera es deuda de capital.  

Domingo 17 de Abril de 2016

Volver a los mercados financieros internacionales no deja de ser toda una responsabilidad para el gobierno argentino. En esta primera etapa, Argentina recibió casi sin revisión de inventario, unos u$s 5.000 millones, a un año de plazo, a una tasa del 7,3% anual (refuerzo reservas BCR). En esta segunda etapa, colocaría unos u$s 15.000 millones, a plazos de 5, 10 y 30 años, a una tasa que rondaría en promedio el 8,5% anual. De esta forma saldaría deuda de bonos en default, y recuperaría el crédito mundial.

Luego de esto, deberá pasar revisiones internacionales si desea seguir consiguiendo financiamiento en los mercados mundiales ya que lo primero que mirarán desde el exterior, es la deuda pública.

Con datos al 31 de diciembre de 2015, la deuda pública argentina se ubica en los u$s 222.700 millones, un 33% es deuda en pesos y 67% deuda en moneda extranjera. La de mediano y largo plazo asciende a u$s 204 mil millones, mientras que la de corto plazo es de u$s 18.700 millones.

La deuda de corto plazo es entre distintos organismos del Estado, por ende, es factible que se pueda renovar indefinidamente, sin generar movimiento de flujo de fondos.

Para el año 2016 la deuda a vencer asciende a u$s 51.710 millones, de los cuales u$s 10.996 millones son intereses y u$s 40.714 millones es deuda de capital.

Del total de vencimientos de capital, la mitad es deuda entre el Banco Central y el Tesoro nacional. Se recurrió a este mecanismo, dado que la Argentina estaba fuera de los mercados mundiales. La principal consecuencia de este accionar, es que se descapitalizó al BCRA, y esto terminó generando un deterioro sobre las reservas de la entidad, que hasta el día de hoy perdura.

En resumen, en el año 2016, el Tesoro nacional debería enfrentar vencimientos netos, por un total de u$s 20.000 millones de capital y u$s 10.996 millones de intereses. Entre mayo y junio vencerían unos u$s 10.000 millones, siendo meses muy críticos para el Tesoro. En el segundo semestre los vencimientos suman u$s 15.800 millones, y el mes más crítico es diciembre de 2016.

En materia financiera, hay por delante ocho meses muy duros. Sin embargo, la apertura de los mercados financieros pueden hacer más fácil el camino.

Todo esto no tiene en cuenta, la deuda en letras del BCRA, que asciende a $ 490.071 millones, cuyo vencimiento opera en los próximos 50 días, y genera una deuda de intereses equivalente a unos $150.000 millones. Traducido a dólares del precio vigente, se tendría una deuda de u$s 34.000 millones, que genera intereses por u$s 10.400 millones.

A no abrumarse con todos los números. Esto es lo que el país debe entre el Estado y el Banco Central. A este ritmo, alguien deberá arremangarse para pagar semejante deuda.

El Tesoro nacional dice: “no cuenten conmigo porque tengo déficit, y estoy en un plan gradualista”, por ende, “no tendré superávit fiscal en los próximos 4 años”.

En este caso, la estrategia sería tratar de refinanciar esta deuda, todas las veces que sea necesaria, e ir capitalizando intereses, en la medida que el mercado esté dispuesto a financiarlo. Para que esto ocurra, será muy relevante la gobernabilidad del país, y el apoyo que tenga el gobierno de Mauricio Macri de cara a los próximos años, como también el resultado de las elecciones de mitad de mandato, y el rol responsable de la oposición.

Una forma de licuar buena parte de la deuda pública, y las letras del Banco Central, sería devaluando el signo monetario. Por ejemplo, si en algún momento se devaluara a $20 el tipo de cambio se estaría estafando a muchos tenedores de deuda, ya que la deuda pública total descendería en u$s 25.725 millones, bajando más de un 10% el stock total.

En el caso del stock de Lebac y los intereses adeudados, que suman un total de u$s 44.400 millones, con una devaluación a $20, esta deuda se licuaría a u$s 32.000 millones, generando un ahorro de u$s 12.400 millones.

Conclusiones. El stock de deuda pública argentina es más elevado que el que tenía en 2001, comparando deuda/PBI, y con un vencimiento a más corto plazo.

La solución para este problema pasa por generar un superávit de las cuentas públicas que le permita al Tesoro nacional pagar los intereses de la deuda pública y refinanciar los vencimientos de capital. En la actualidad, y por algunos años, el Tesoro tendrá déficit antes de pagar los intereses (por su política de ajuste gradualista), con lo cual necesitará tomar nueva deuda, y refinanciar la vigente.

Un aporte a la solución del problema de déficit sería un gran y generoso blanqueo de capitales que permita ingresar dólares al país que terminen incrementando la base imponible de los tributos, y generar una suba de los ingresos fiscales, que permita llegar en forma más rápida al superávit presupuestario, y acortar el camino. Esto no es una estafa, pero es perdonar al que evadió. Quedan dos caminos alternativos más por delante:

1) Refinanciar la deuda pública todas las veces que haga falta, y para ello es necesario que el país tenga gobernabilidad, un rol opositor responsable, y dar garantía de que honrará los compromisos externos. En un marco de un crecimiento económico moderado, con la actual estructura tributaria, y sin la aparición de fuertes inversiones a la vista.

2) Proceder a devaluar, licuar la deuda en pesos y el gasto público, incrementar las exportaciones, con la consecuente suba de ingresos públicos, y lograr equilibrio presupuestario. En un marco de un crecimiento económico a mayor velocidad, bajar los tributos que afectan la inversión, y con la posibilidad de rápidamente recibir capitales.

Los dos caminos son diametralmente opuestos. El gobierno eligió el primer camino, no ajustar, ser gradual, no cambiar tributos, y refinanciar deuda. Sólo mejora parcialmente la estructura exportadora, y no hay cirugía mayor. El segundo camino, es más doloroso, pero preserva empleo, no hay una invasión de productos importados y genera nueva inversión. El debate está abierto.

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