Economía

La volatilidad manda en el mercado

La volatilidad no es buena compañera y aleja a los inversores de largo plazo. Lo que sucede en el mercado hoy es la consecuencia lógica de una política monetaria laxa de la Reserva Federal en los últimos años y la crisis de sobreinversión en la economía estadounidense.

Domingo 27 de Enero de 2008

La volatilidad no es buena compañera y aleja a los inversores de largo plazo. Lo que sucede en el mercado hoy es la consecuencia lógica de una política monetaria laxa de la Reserva Federal en los últimos años y la crisis de sobreinversión en la economía estadounidense.

Toda crisis de sobreinversión se supera con un ajuste en el precio de los activos y con un período de tiempo en donde las variables se reacomodan. Nada es para siempre, pero tampoco de recuperación inmediata.

El gobierno de EEUU hizo lo que había anunciado, un plan de devolución de impuestos a particulares y deducciones fiscales para las empresas. En el primer caso la devolución de impuestos seria de 800 a 1.200 dólares por familia. De esta forma le está subsidiando una cuota del crédito hipotecario, no más que eso. El monto es importante pero apenas significa un 25% de lo que gana al mes una familia estadounidense. Esto quiere decir que una golondrina no hace verano.

Invariablemente Estados Unidos atravesará un período de desaceleración económica, que no quiere decir que caiga en recesión, a pesar de que muchos analistas presagian lo peor.

En el escenario actual nadie invertirá en acciones o propiedades en Estados Unidos cuando los precios están ajustando para abajo y no hay un dato contundente que indique el fin de la crisis. Por ello hay pesimismo en creer una rápida recuperación del índice Dow Jones a corto plazo.

La Reserva Federal bajó 0,75 punto porcentual los tipos de interés, y lo volvería a realizar en la semana que se inicia si el mercado lo necesita. Esto no hará más que agregar volatilidad. Puede ayudar a que los bancos puedan sanear más rápidamente las pérdidas, pero de allí a una recuperación económica hay un camino mucho más largo.

Por el momento los operadores se siguen refugiando en los productos primarios, que están mostrando un comportamiento más volátil que las acciones. Si siguen a la suba, la inflación les traerá más dolores de cabeza a las autoridades de Estados Unidos y la salida de la crisis se demorará mucho más.

Hoy sigue valiendo mucho más un kilo de producto primario que un kilo de auto cero kilómetro que se exporta por el mundo. En los manuales de economía se enseña que agregar valor es más rentable que vender el producto primario. Algo está fallando. O se equivocaron los manuales o el mercado de los productos primarios más tarde o más temprano ajustará a la baja. La primera conclusión es que el mundo esta muy complicado, no se advierte una coordinación de políticas macroeconómicas.

El Banco Central Europeo mantiene la tasa de corto plazo en el 4% anual por temores inflacionarios. Estados Unidos baja la tasa de corto plazo al 3,5% anual, y podría bajarla medio punto más por temor a una recesión. Ambos tienen objetivos distintos, pero de no mediar coordinación en sus políticas la salida de la crisis puede ser más traumática de lo que hoy se proyecta. Por el momento el gobierno estadounidense hizo todo lo que podía hacer: plan de rescate a los endeudados, plan de emergencia con devolución de impuestos y deducción de las cargas fiscales.

La Reserva Federal bajó los tipos de interés del 5,25% al 3,5% anual y además inyectó toda la liquidez que hacia falta. Tal como se decía en esta columna una semana atrás, se está en el pico de la crisis y no en su inicio. Sin embargo, no hay un escenario propicio para ganar dinero en acciones o propiedades porque los valores no han llegado a su piso. Pero el dinero invertido en la compra de bonos o colocado a plazo fijo puede ser una buena alternativa mientras se espera que se reacomoden los precios de la economía mundial.

Inmunidad

En el caso de Argentina, parecería que está inmunizada ante el riesgo de que la crisis mundial se traslade al mercado doméstico. Con la bendición de una soja a precios elevados, superávit fiscal y comercial, con reservas por 47.000 millones de dólares, no parece que se esté ante un contratiempo serio por delante.

Las acciones parecerían ser las más perjudicadas, pero los bonos seguirán recuperando posiciones ante un escenario internacional de tasas bajas. El dólar seguirá estable porque no hay salidas de capitales, y la tasa de interés local sigue su proceso bajista.

Segunda conclusión: Argentina muestra por delante un escenario financiero tranquilo, cuenta con fuertes reservas y superávit gemelos. La inflación sigue estando vigente como un serio problema a resolver. La mejor inversión es comprar bienes intermedios para hacer stock en comercios o industrias o bienes de uso con crédito bancario. Para los pequeños inversores la inflación es su peor enemigo, por ende si invierte hágalo pensando que en algún momento convertirá sus ahorros en dólares, de lo contrario compre el bien que está deseando. No hay en Argentina instrumentos que le ganen a la inflación.

En cambio, si invierte en pesos pensando que luego comprará dólares hay muchos instrumentos financieros en el mercado local que rinden tasas superiores al 15% anual y con dólar fijo muestran una rentabilidad inigualable. El trabajo realizado por el mercado de valores local colando fideicomisos con rendimientos de esta magnitud en pesos es una buena alternativa para el pequeño inversor.

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