La vaca no tiene la culpa
El escenario económico luce cada vez más ajustado. Los comercios venden menos y los costos suben.

Domingo 03 de Marzo de 2019

El escenario económico luce cada vez más ajustado. Los comercios venden menos, los costos suben y la rentabilidad se hace cada vez más escasa o negativa. El gobierno culpa a la carne de la probable suba del índice de inflación de febrero. Salvemos a la vaca, es inocente.

Los datos de las cadenas de supermercados y cadenas mayoristas son elocuentes, las ventas fueron inferiores a la inflación del año, esto implica que ambos sectores tuvieron una merma en la rentabilidad empresaria.

Los supermercados vieron crecer sus ventas el 28,5 por ciento durante todo el año 2018, cuando la inflación llego a niveles del 47,6 por ciento anual. Para el mes de diciembre de 2018 las ventas crecieron el 40,3 por ciento anual, menos que la inflación. El 33,9 por ciento de las ventas se realizaron en efectivo, el 28,6 por ciento con tarjetas de débito, el 34,1 por ciento con tarjetas de crédito y el 3,5 por ciento por otros medios de pago. Cada venta con tarjeta de crédito tiene un costo, que lo absorbe el supermercado.

El total de ventas del mes de diciembre fue de $ 57.203.956.000, el costo laboral fue $5.984.224.000, esto representa el 10,5 por ciento de las ventas. El total de empleados asciende a 98.337 personas, y esta dotación cayó el 3,3 por ciento en el año.

Un supermercado que tiene costos de personal equivalentes al 10,5 por ciento de las ventas, debe pagar los servicios públicos, mantenimiento edificios, alquiler o amortización del inmueble termina con una rentabilidad escasa en el mejor escenario, nula o negativa en la gran mayoría de los casos.

Un dato interesante es el balance de Importadora y Exportadora Patagónica, dentro de dicha empresa convive el supermercado La Anónima. Para el período de 6 meses que cerro a diciembre de 2018, las ventas sumaron $ 13.707 millones, un 3 por ciento menos que el año anterior, y el resultado operativo de la compañía fue de $ 108 millones. Para el trimestre en curso la empresa no es tan optimista, ya que prevé una caída de consumo, y una fuerte suba de los costos laborales. Esto ratifica el resultado ajustado de este tipo de negocios. Este tipo de empresas tiene una alta inmovilización del activo, ya que el activo no corriente (en donde concentra los bienes de uso) representa el 50 por ciento de los activos totales. El patrimonio es de $ 8.973 millones, y los pasivos suman $ 11.754 millones, deben más de un patrimonio.

En el caso de las cadenas mayoristas, las ventas a diciembre de 2018 fueron de $ 8.505 millones y creció el 37,7 por ciento, y los costos laborales ascendieron a $ 860 millones. Este sector opera con menos márgenes de rentabilidad, y con estos costos luce complicado obtener utilidades. La cantidad de personal empleado son 11.864 personas, 1,6 por ciento más respecto al año anterior.

Estos dos ejemplos fueron tomados del Indec, y el balance de una empresa cotizante, por ende, no nos pueden llevar a confusión. La recesión es muy grande, la suba de costos no se detiene y las empresas no logran rentabilizar, por ende, no hay espacio para inversiones.

Sin la llegada de inversiones no hay más ofertas en el mercado, no se mejora la productividad y competitividad, y por carácter transitivo no hay posibilidad de bajar precios. Esto implica que la inflación seguirá elevada en el año 2019.

Para febrero se está proyectando una inflación cercana al 4 por ciento, y como a alguien hay que culpar, ahora se le adjudica el problema al aumento de la carne vacuna.

El sector ganadero viene mostrando una extraordinaria suba de la faena, lo que denota que en los últimos años estuvo liquidando vientres. En el año 2017 se faenaron 12,6 millones de animales, y en el año 2018 13,4 millones, de los cuales el 45 por ciento fueron hembras. El stock de animales a marzo de 2018 rondaba los 54 millones.

Cuando se matan hembras es porque estamos en un escenario de liquidación, y esto genera preocupación ya que podría generar una suba de precios.Un animal de 430 kilos en pie valía a diciembre de 2015 u$s 1,82, que equivaldría a $ 23,66. Al 19 de febrero de 2019 vale u$s 1,58, que equivaldría a $ 63,20 una suba del 167 por ciento en casi 38 meses. En igual período de tiempo el dólar paso de $ 13 a $ 40 y subió el 207 por ciento. El costo del ganado en pie en dólares cayó el 13,2 por ciento. Mal negocio para un sector cuyos costos están dolarizados y sus precios en pesos.

El consumo per cápita en el mercado interno en 2017 fue de 58,5 kilos, mientras que en el año 2018 se ubicó en 57,5 kilos por persona. Hay mucha mercadería disponible para el mercado interno y esto muestra que la demanda está muy bien abastecida. Desde que Macri llegó al gobierno incentivó la exportación de carne pero ésta no implica necesariamente una suba de los precios internos. Un animal para el consumo interno es en general liviano, mientras que para exportar se necesitan animales grandes.

Para hacer un animal de exportación se necesita una inversión de 4 años, y mucho menos para hacer uno liviano. Culpar a la carne de los problemas de la inflación, es un error garrafal. La recomposición de precios llegaría cuando el ganadero dejara de liquidar su stock por los problemas de rentabilidad, sequias, lluvias y necesidades financieras. Se vivió una fantasía, con precios de la carne vacuna tan bajos, que arrastraba a la baja al precio de la carne porcina y aviar.

Conclusión

Estamos en un escenario de una inflación que podría ubicarse en el año 2019 en torno del 35 por ciento anual. Las empresas no tienen rentabilidad interesante, más aún si se las compara con las tasas de plazo fijo del 38 por ciento anual. El recupero de la inversión tiende a infinito en muchos casos. Sin rentabilidad atractiva es difícil que alguien invierta en el país. El gobierno cuenta con un plan para llegar a las elecciones, no hay riesgos de cesación de pagos porque el FMI pone u$s 58.000 millones. Tampoco hay riesgo de hiperinflación por la escasa o nula emisión de dinero y alta recesión de mercado. El escenario esta dado y habrá que adaptarse hasta que el país defina quien lo gobernará los próximos 4 años.