Economía

La Unión Europea ensaya el camino del ajuste, a riesgo de profundizar la crisis

Corta fue la vida de los planes de estímulo armados y financiados por los estados europeos para no dejar morir a sus lánguidas economías.

Domingo 11 de Julio de 2010

Corta fue la vida de los planes de estímulo armados y financiados por los estados europeos para no dejar morir a sus lánguidas economías. De la mano de las recetas de siempre del Fondo Monetario Internacional y abatatados debajo de la batuta imperial de Alemania, la mayoría de las naciones de la zona euro ha lanzado durante las últimas semanas tremendos planes de recorte para intentar así achicar los déficit públicos.

  Del Estado de Bienestar nacido y criado en la posguerra queda un vago recuerdo hoy tapado por un desempleo de dos dígitos y abultadas deudas públicas. Deudas que crecieron al amparo de las ayudas que los gobiernos otorgaron a los mismos actores bancarios y financieros que hoy les sopapean las dos mejillas al mismo tiempo.

La restauración

  La receta, legalizada durante la última cumbre del G20 organizada en Canadá, es calcada para todos: bajas de los salarios de funcionarios y políticos, prolongamiento de la vida laboral y recorte de las pensiones y de los subsidios sociales. Medidas que, en casi todos los casos, no encuentran demasiada resistencia en sociedades que parecen espectadoras de sus propios derrumbes.

  El pasado 24 de junio, más de un millón de franceses coparon las calles de las principales ciudades de ese país para protestar contra el proyecto de aumento de la edad de jubilación que decidió el gobierno conservador de Nicolás Sarkozy. Francia es hoy el país más politizado y sindicalizado de Europa, una razón que explica en buena parte por qué sus ciudadanos son los que más protestan contra el adelgazamiento de las prestaciones públicas.

  Las marchas, que coparon las principales ciudades, son para intentar parar los tijeretazos en las pensiones y en las deducciones fiscales implementadas por Sarkozy para reducir a la mitad el déficit, que llega al 6%. Portugal, que pertenece al grupo de los Pig’s -chancho en inglés, y a su vez sigla despectiva que designa a los países del sur de Europa- también congeló los salarios de los funcionarios y recortó un 5% los sueldos del personal público de mayor jerarquía, creó un impuesto del 2,5% adicional para las grandes empresas y la banca y aumentó el IVA, que trepó hasta el 21%.

Fin del milagro

  Irlanda, milagro económico mundial hasta hace nada, también salió a atacar el "gasto político" con rebajas de sueldos del 5 por ciento para los funcionarios y de hasta el 25 por ciento para los miembros del gobierno. A lo que sumó una reducción en las partidas sociales y las pensiones de cinco puntos.

  El Reino Unido, de flamante gobierno de centro-derecha, presentó también su plan para recortar el déficit en 7.000 millones de euros, con medidas calcadas a las de sus vecinos respecto al congelamiento y recorte de los sueldos públicos.

   La Italia de Silvio Berlusconi también petrificó los salarios, retrasó la entrada de los nuevos jubilados al sistema de pensiones y aumentó la edad de retiro para las mujeres. Por último Grecia, la cara más visible, hasta ahora, de las penurias europeas, batió los record al decretar una reducción de la masa salarial de sus funcionarios del 16 por ciento, una baja en las pensiones del 18 por ciento y una subida del IVA de hasta el 23%.

España, en el banquillo

   Acostumbrada Grecia a su nuevo estatus de emisor de "deuda podrida", el país que atrae todas las miradas es ahora España. Después de una recuperación que nunca llegó, y a la vista de indicadores macro que asustarían a un argentino (como un desempleo juvenil del 40%) la administración socialista de José Luis Rodríguez Zapatero lanzó hace pocas semanas lo que los medios ibéricos calificaron como el mayor ajuste en democracia.

   Resumido, las medidas significan el congelamiento de las pensiones; la suba de la edad para jubilarse —que pasó de los 65 a los 67 años—; una reducción del 5% en los salarios de los empleados públicos; un recorte de la inversión en infraestructura; la eliminación de los incentivos monetarios a la natalidad y la suba del impuesto al valor agregado general, que pasó del 16% al 18%.

   Así como el triste manejo político que el gobierno conservador de José María Aznar propuso de los atentados del 11 de marzo de 2004 en el subte de Madrid enterraron en pocas horas las chances electorales del Partido Popular, la vorágine de la crisis actual se está llevando puesto a Rodríguez Zapatero, que hasta hace dos meses lideraba sin riesgos todas las encuestas regionales y nacionales.

   En opinión de Gastón Subirá, economista especializado en el caso español, el PSOE quedó muy desgastado por la implementación del plan de ajuste, el cual logró imponer por solo un voto a principios del mes de junio. "Los dos principales partidos, hasta el anuncio de las medidas de ajuste el 27 de mayo pasado, estaban empatados en intención de votos para las municipales de 2011.

   El PP estaba desgastado por escándalos de corrupción, pero después del anuncio el socialismo perdió en una semana siete puntos de intención de voto y quedó en desventaja", aseguró el experto, quien pronosticó que el escenario político para lo que se viene "es complicado" ya que la recesión por una parte, y la proximidad de las elecciones por la otra, dificultará a futuro encontrar socios para aprobar un nuevo ajuste. Como preámbulo de lo que puede llegar a pasar, varios dirigentes opositores ya traspasaron la frontera simbólica que significa pedir la renuncia de Zapatero y el adelantamiento de las elecciones. Una salida que dejó de estar en el campo de los imposibles.

   Para Subirá, España carga con varios déficit estructurales que muestran ahora su peor cara. El primer dato es lo que denominó la caída de su locomotora ficticia: "el sector de la construcción de vivienda, muy inflado por una enorme burbuja inmobiliaria, fue uno de los falsos pilares de crecimiento del llamado milagro español", dijo.   

   La recuperación de ese sector será muy complicada en un contexto de empresas con elevados niveles de endeudamiento e insolvencia. Para el economista, la recuperación está frenada por los elevados precios de las viviendas; la caída de la inmigración (una fuente de demanda de viviendas), el turismo (hizo crecer la construcción en la costa); y la caída de la natalidad producto de la crisis. Otro de los lastres que carga España es su sistema financiero. Sus "cajas" (bancos locales con administraciones politizadas) quedaron muy afectadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria.

   "De las 45 cajas que había hace un año, se estima que quedarán producto de fusiones y adquisiciones solamente una docena de entidades", detalló el especialista, quien especificó además que los bancos más grandes, como el Santander y el BBVA, están internacionalizados y mantienen sólo una parte de su cartera de créditos vinculada a la economía española.

   Otro desafío es revitalizar la industria del turismo, bastante afectada por la debilidad de la economía europea, de donde provienen la mayor parte de los turistas. Por último, uno de los mayores retos será la reducción del gran déficit fiscal en un contexto con 20% de desempleo: "Si bien en los últimos meses hay algunas mejoras en la recaudación, la brecha fiscal es muy grande y la reducción del déficit podría complicarse si sube el costo de financiamiento del estado español", afirmó Subirá.



 

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS