Economía

La soja arrancó el año en alza

Luego de los mínimos alcanzados en diciembre, la cotización local tomó impulso. Influyó el clima, el dólar y la baja de las retenciones.

Domingo 07 de Enero de 2018

La soja volvió a patear el tablero y llegó a los $4.900 la tonelada en la plaza rosarina. En estos valores los negocios comenzaron a fluir con mayor dinamismo.

Luego de los mínimos alcanzados el 22 de diciembre, con el inicio del programa de rebaja gradual de retenciones, se evidenció una mejora en los precios internos del grano que alentó un mayor volumen de actividad de la cadena sojera.

"Los factores alcistas han comenzado a retomar con fuerza en el mercado de la oleaginosa a nivel internacional, siendo el más importante para esta fecha el pronóstico climático de largo plazo desfavorable para los cultivos en Argentina. Según el Servicio Meteorológico Nacional en su último informe trimestral, actualmente se observan condiciones frías sobre el Pacífico Ecuatorial Central y la circulación atmosférica responde a dicho enfriamiento. La probabilidad del establecimiento de La Niña es alta y alcanza al 82 por ciento para los meses de enero, febrero y marzo", explicó Federico Di Yenno, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La potencialidad del desarrollo del fenómeno climático de La Niña en América del Sur se correlaciona con un patrón de menores precipitaciones y mayores temperaturas que podrían dañar la condición de los cultivos, disminuyendo su rinde y por lo tanto la producción final de la nueva campaña de soja y maíz. Argentina y Brasil se encuentran en el top 3 del ranking de exportación y producción de ambos granos gruesos por lo que un clima desfavorable en el período crítico para la determinación de los rindes generaría un abrupto ascenso en el precio internacional de ambos cultivos, advierte el analista.

El aumento en la probabilidad de este fenómeno se dio continuadamente desde fines de 2017, apuntalando en primera instancia los precios en el mercado de Chicago hasta comenzado el mes de diciembre. A partir de ahí, las lluvias acumuladas principalmente sobre el Centro-Sur de Santa Fe, Córdoba y Norte de Buenos Aires aliviaron en parte el déficit hídrico en muchas zonas, ejerciendo una presión bajista sobre el mercado de referencia norteamericano. Nuevamente a la vuelta del año, el pronóstico extendido más seco añade dinamismo al sube y baja en el mercado de este commodity.

El inicio de enero ha sido atípico, donde el precio local de la soja en moneda dura terminó escalando más que el precio del mercado estadounidense. Esta escala del precio de la soja local se ha debido por varios factores que devienen principalmente del sector procesador. La disminución de las retenciones para los subproductos conduce a un mejor precio de exportación de los mismos mejorando el precio que se paga internamente. A su vez, las fábricas se mantienen algo reticentes a vender subproductos, esperando mejores precios.

"A pesar de que existen al 27 de diciembre 10 millones de toneladas de soja de la cosecha 16/17 sin vender (17 por ciento de la producción), la misma no se vuelca masivamente al mercado, por lo que al existir una demanda sostenida por parte de las fabricas para abastecerse de stocks, el precio en pesos por la oleaginosa argentina se encuentra firme", indicó Di Yenno.

Un dato más que importante para el productor y para que la comercialización de granos tome impulso tiene que ver con que desde el primer minuto del año comenzó a regir el sistema de reducción de retenciones a la exportación de soja que decretó el gobierno nacional. Será a un ritmo de 0,5 por ciento mensual. De modo que, en el caso del poroto, pasará del 30 por ciento al 24 por ciento en 2018 y al 18 por ciento en 2019.

El Estado resignará 20 mil millones de pesos durante este año, por la reducción. De ese total, $ 6.000 millones dejarán de recibir las provincias, a través del Fondo Federal Solidario, que distribuye el 30 por ciento de las retenciones a la oleaginosa.

Respecto al clima, las lluvias registradas en la segunda quincena de diciembre en el centro y norte de Santa Fe atenuaron los efectos de las altas temperaturas y la constante demanda de agua de los cultivos, favoreciendo especialmente las plantaciones de maíz, algodón y sorgo granífero.

De acuerdo con el informe semanal que elaboran el Ministerio de la Producción de la provincia y la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el área de estudio que comprende los 12 departamentos situados en el centro y el norte del distrito hubo precipitaciones que fueron desde los 5 a los 75 milímetros.

"Las lluvias repercutieron principalmente en el cultivo de maíz de primera, con marcado déficit hídrico en su etapa crítica, con un 35 por ciento de afectación de su área sembrada, con diferentes grados de impactos que influirían en los rendimientos finales", indica el trabajo.

Además, añade que "en menor grado y proporción (repercutieron) en los cultivos de algodón y sorgo granífero forrajero, que también expresaron síntomas de déficit hídrico, pero ante cierta rusticidad de los mismos se estima que será baja la incidencia en los rendimientos finales".

En cuanto a la soja de primera, las precipitaciones registradas en la última quincena de diciembre cubrieron la demanda de los cultivares. En las próximas etapas fenológicas habrá una mayor demanda de agua útil de los suelos, que actualmente están con la disponibilidad de humedad al día, sin exceso o con cierta carga de agua en profundidad.

En tanto, desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la Guía Estratégica para el Agro (GEA) informó que la condición de sequía domina en casi todo el territorio productivo de Buenos Aires. Tras el brusco giro que dio el clima, noviembre y diciembre dejaron una deuda de 100 mm respecto de los valores medios históricos. La situación es muy grave entre el norte y centro provincial. Allí llovió menos del 30 por ciento de lo normal en esos dos meses. "La Niña está jugándole una mala pasada a Buenos Aires", advirtieron.

Hasta el momento, Buenos Aires es la más perjudicada por esta Niña de moderada intensidad, explicó el especialista en climatología José Luis Aiello. Córdoba, a pesar de que suele verse comprometida en estas circunstancias, está recibiendo lluvias gracias a los mecanismos regionales que están activos, pero el comienzo de enero no ha alterado la grave situación bonaerense.

"El epicentro de la falta de agua se encuentra entre Saladillo, 9 de Julio y Alberti. Allí, ha llovido sólo el 30 por ciento de lo que indican las medias, o sea unos 70 mm entre noviembre y diciembre. Y hay sectores donde la oferta ha sido muchísimo menor. En esta área, buena parte de los lotes de maíz temprano han perdido la espiga y los que las conservan notan pérdidas significativas en la cantidad de granos. Se empiezan a estimar pérdidas que superan el 50 por ciento en un área donde es común superar los 100 qq/ha. Las sojas de primera podrían seguir también este derrotero de pérdidas si no hay una recomposición significativa del agua. Durante la semana que comienza habrá actividad moderada de lluvias. Sin embargo, "no esperamos un cambio importante en la distribución (hídrica) que se presenta", comentó Aiello.

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