Martes 18 de Julio de 2023
El impacto de la sequía sobre la economía que ya se había manifestado en abril, se profundizó en mayo. El resultado fue una caída de 5,5% en el nivel de actividad, que llevó al desempeño acumulado del año a mostrar un retroceso de 1,3%. Los datos fueron informados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
En circunstancias normales, los segundos tres meses del año son considerados como “el trimestre de oro” porque la cosecha de granos lleva al pico el nivel de actividad económica y de ingreso de divisas. Pero este año, tras una sequía que se llevó la mitad de la producción agrícola, ese período se convirtió, en cambio, en un collar de plomo para la economía.
El sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura se derrumbó 43,8% interanual. Ese traspié, junto con el de la producción pesquera, fue suficiente para interrumpir brutalmente una expansión casi ininterrumpida de más de dos años.
Un dato alentador es que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) registró en mayo apenas una merma del 0,1% respecto a abril, lo que podría indicar cierta estabilización en la caída. Otro es que diez sectores de actividad que conforman el índice registraron subas. Destacaron la explotación de minas y canteras (5,3%) y hoteles y restaurantes (4,1%). Pero también tuvieron números positivos el comercio (2,8%), las actividades inmobiliarias (1,7%), la administración pública (2,4%), la enseñanza (2%), los servicios de salud (2%), la construcción (2%) y el sector industrial (0,1%).
En mayo, las ramas de actividad con mayor incidencia negativa en el estimador mensual de la actividad económica fueron agricultura, ganadería, caza y silvicultura (43,8%), transporte y comunicaciones (2,7%) y pesca (22,6%), respecto a mayo de 2022.
En los tres primeros meses del corriente año el nivel de actividad económica fue entre neutra y positiva, con subas de 2,7% y 1,4,% en enero y marzo, y con un resultado nulo del 0% en febrero.
Pero en abril, la actividad económica bajó 4,4% en relación a igual mes del año pasado, un desempeño que reflejó en particular el impacto de la sequía que provocó una muy fuerte caída de la actividad agropecuaria y, por arrastre, también del transporte y la recaudación.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) dio cuenta, recientemente, de un récord de superficie no cosechada (SNC) con soja, maíz y trigo, como consecuencia de la sequía. Fueron 6,5 millones de hectáreas a nivel nacional en la actual campaña.
Por su parte, el informe de cierre de campaña de la soja 2022/23 del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires precisó que las exportaciones de la cadena sojera generarán en 2023 exportaciones por u$s 12.542 millones, con una caída del 50% respecto del año pasado.
“Tras el adverso escenario climático del año pasado, marcado por un nuevo año de sequía, la cadena de la soja aportará a la economía argentina u$s 7.345 millones en el 2023 en valor agregado, lo que representa una disminución del 67% en comparación con el valor del año pasado”, señaló la entidad bursátil porteña.
En base a las previsiones, las exportaciones aportará US$ 4.350 millones en concepto de recaudación fiscal, lo que representa una baja de 57% interanual.
En su último informe sobre política monetaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) subrayó que el impacto de la sequía sobre el PBI se concentró en el segundo trimestre pero estimó que en lo que resta del año la economía local se desenvolverá favorecida por el repunte del sector agropecuario y el empuje del sector minero.
“En Argentina la actividad económica creció 0,7% sin estacionalidad durante el primer trimestre de 2023; durante el segundo trimestre se concentró el impacto transitorio de la sequía sobre el PIB, aunque se estima que la actividad del resto de los sectores (PIB no agro) continuaría en aumento”, indicó la autoridad monetaria en su último reporte.