Directores históricos cuestionan el avance del fondo liderado por Juan Sartori y alertan de un “hostigamiento financiero” impulsado por la nueva gestión
16:10 hs - Lunes 30 de Marzo de 2026
Lo que nació en 2001 como un emblema del desarrollo productivo y la innovación territorial en Argentina se encuentra hoy en medio de una profunda crisis institucional y financiera. Tras el desembarco formal del uruguayo Juan Sartori en Bioceres SA en junio de 2025, la empresa ha abandonado su histórica visión productiva para quedar atrapada en una lógica estrictamente bursátil que la ha conducido a una quiebra acelerada.
Sartori es el fundador de Union Group y un influyente empresario con inversiones en agricultura y energía en toda América Latina, y el fútbol europeo. Forjó su carrera entre Europa y Uruguay antes de incursionar en la política como precandidato presidencial y senador del Partido Nacional entre 2020 y 2025.
Sartori ingresó con peso accionario en Bioceres SA a través de la estructura corporativa que encabeza Moolec Science. Según los fundadores de la firma, Sartori estaría impulsando una estrategia para quedarse con activos del “ecosistema”, especialmente la compañía que cotiza en Wall Street, Bioceres Crop Solutions. En el mercado circula que el mismo Sartori vendió acciones de la compañía para bajar su valor, y luego recomprar.
Quiebre de Bioceres
Todo comenzó en junio de 2025 cuando el uruguayo consolidó el control accionario de Bioceres luego de que Bioceres Group y Moolec Science se fusionaron. Allí Moolec se quedó con el control de BIOX y todo cambió hacia otra lógica. Ingresa formalmente aunque ya había estado en BIOX que es la unidad operativa en bolsa y sus activos clave son Rizobacter (líder en biológicos), Bioceres Semillas y tecnologías como el trigo HB4.
En rigor, el punto de quiebre ocurrió en junio del año pasado con la combinación empresarial, donde Moolec es paraguas o matriz del resto de las firmas. A partir de esta operación, la lógica financiera se impuso sobre los objetivos de los fundadores, derivando en un default de pagarés.
Desde entonces no dudan en decir que se promueve un “hostigamiento financiero”, que según cuentan, busca devaluar artificialmente a la firma y empujar una toma de control forzosa.
Según fuentes cercanas al proceso, sostienen que nunca existió una voluntad real posterior de negociar con los acreedores por parte de la nueva conducción más allá que el directorio saliente recomendó el concurso preventivo.
El proceso fue desviado hacia la quiebra de Bioceres SA ignorando el mandato de los accionistas y dinamitando las alternativas de rescate. Se señala a Sartori como el impulsor de esta medida con el objetivo estratégico de generar un "ahorro" contable para Moolec y así sostener su cotización en el mercado estadounidense ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).
Sin embargo, también hay una supuesta traición que fue clave, según cuentan desde la conducción histórica: Gloria Montaron Estrada, una abogada ex directora de legales de Bioceres que pasó a ejercer la misma función para Moolec Science, la firma de Sartori.
En el traspaso habría armado maniobras que podrían haber jugado finalmente para el nuevo controlante. "Se dio vuelta". También señalan por lo bajo a Alejandro Antalich, CEO de Moolec.
Guerra contra el management histórico
El ascenso de Sartori ha estado marcado por un supuesto intento de takeover (toma de control), enfrentándose directamente al management histórico encabezado por el CEO Federico Trucco. Ante la resistencia de éste a ceder el mando, la asamblea de Bioceres SA —controlada por Sartori— rechazó la aprobación de su gestión.
Las tácticas denunciadas por diversas fuentes describen un proceso de "extorsión progresiva". Esto incluye el inicio de acciones judiciales contra el exmanagement para forzar la entrega total de la compañía.
El negocio de Sartori es que se hizo de una tenencia de BIOX muy importante. Vale recordar que maneja Bioceres a través de Moolec y otros vehículos, incluso tiene un director en BIOX. En diciembre se estaba quedando con el control de esta firma a través de directorio, acciones, management. Cerró todo en Bioceres, lo que funcionaba y lo que no.
Mientras tanto, los accionistas y acreedores históricos han quedado en una posición de extrema vulnerabilidad, viendo cómo el valor de las acciones de BIOX, que funcionaban como garantía, se desplomaba.
Maniobras
Uno de los puntos más oscuros de la gestión de Sartori son las sospechas de manipulación del precio de las acciones. Se alega que el empresario vendió acciones a pérdida deliberadamente para empujar la cotización a la baja y consolidar su control sobre BIOX.
Estas ventas se habrían producido en momentos críticos, mientras los accionistas históricos se encontraban bloqueados en procesos de canje de títulos que duraron hasta 45 días, impidiéndoles reaccionar ante el desplome.
Hoy, Bioceres SA ha dejado de ser la potencia biotecnológica que fue para convertirse en una "cáscara" bajo el control uninominal de Sartori y algunos fondos institucionales. En marzo entró en quiebra.
Aunque la entidad BIOX se mantiene técnicamente independiente con un directorio atomizado donde Trucco aún resiste como CEO, el corazón de la operación original, Bioceres SA, ha quedado reducida a una dependencia de Moolec y un campo de batalla legal y financiero.
Lo que queda claro es que, bajo la órbita de Sartori, la prioridad ha dejado de ser el campo y la ciencia para convertirse en un ajedrez contable donde los platos rotos los pagan los acreedores y los socios fundadores.