Economía

La provincia va por más, en lugar de achicarse

Plantearse un plan ambicioso de obras públicas, apelar al crédito, ampliar el presupuesto. Una agenda local para agrandarse.

Domingo 20 de Septiembre de 2015

La provincia de Santa Fe tiene un gran déficit de inversión, que se podría cuantificar por la falta de rutas. No es menos cierto que hacer una ruta es muy caro, y que sin financiamiento externo, resulta difícil de afrontar. También deberíamos destacar, que las rutas de la provincia se enmarcan dentro de una estrategia nacional, que debería apoyar la conectividad entre provincias. De cara al nuevo periodo de gobierno, el próximo gobernador Miguel Lifshitz se encuentra en las puertas de una oportunidad histórica, la apertura de los mercados mundiales de crédito, y un mejor aprovechamiento de la deuda, para hacer obras vitales para Santa Fe. ¿Qué necesitamos?.

En primer lugar, convencer al gobierno nacional, y a los gobiernos del Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes, que es necesario una autopista para llegar desde estos lugares a Capital Federal.

Si triunfaríamos en dicha hipótesis de trabajo, nos beneficiaríamos con la autopista Santa Fe — Resistencia, que abriría un corredor de negocios más fluido a las productivas localidades del norte de Santa Fe, con el mayor epicentro en Reconquista y Avellaneda. Esto agilizaría exportaciones a Paraguay, que llegaríamos vía autopista.

En segundo lugar, necesitaríamos el puente Santa Fe - Paraná, esto nos abriría una rápida comunicación con las autopistas argentinas que nos llevan a Brasil, y una salida más rápida hacia Uruguay.

De concretarse este puente, y si la provincia de Córdoba culmina la autopista San Francisco — Córdoba, estaríamos conectando a las provincias del Oeste con una autopista rápida, con salida a Paraguay, Uruguay y Brasil. En este escenario, Santa Fe se convertiría en una zona de logística muy importante a nivel país.

En tercer lugar, el sur de Santa Fe, necesita agilizar la autopista Rufino — Rosario, que destrabaría la salida de mercadería a los puertos de nuestra región. Con todo lo que significa esta mejora en la conexión.

En cuarto lugar, el gobierno de la provincia debería agilizar la construcción del tercer carril en la autopista Santa Fe — Rosario, e invertir en la iluminación de todo el recorrido.

En quinto lugar, habrá que darse una política activa para pavimentar caminos alternativos, que hoy muestran un deterioro importante. La aplicación de un impuesto a los combustibles es odiosa, pero habría que evaluarlo, nada modifica unos centavos en el gas oil, y mucho una vida en los que recorren las rutas.

En sexto lugar, nos quedaría la autopista de la ruta 34, que hoy tiene como alternativa la autopista Rosario — Santa Fe y luego la autopista ruta 19.

Deudas buenas. Para hacer todo esto se necesita endeudarse. La provincia cuenta con un banco provincial privatizado como el Nuevo Banco de Santa Fe y el Banco Municipal de Rosario. La colocación de bonos y letras en el plano local, conseguir financiamiento externo, y algún bono en los mercados internacionales son herramientas válidas para este tipo de emprendimientos, que harán de Santa Fe la ciudad más conectada en materia logística de la Argentina. Con una puesta en valor muy alta de Santa Fe Capital, que necesita mayores inversiones privadas, en una coyuntura difícil en donde su población crece poco, y el desempleo está creciendo.

Santa Fe es la provincia menos endeudada de la Argentina. Al primer trimestre del 2015 y con datos de Asap, el stock de deuda asciende a $ 1.808 millones, y la deuda flotante se ubica en $ 4.172 millones, lo que da un total de $ 5.980 millones. Este valor, comparado con el Producto Bruto Geográfico, nos da una relación deuda PBG del 0,6 por ciento. Córdoba tiene una relación del 4,6 por ciento sobre PBG, Entre Ríos el 9,6 por ciento sobre PBG, Capital Federal 2,5 por ciento sobre PBG, Buenos Aires 6,5 por ciento sobre PBG y Mendoza 4,4 por ciento sobre PBG.

Muchas veces en Argentina endeudarse fue mala palabra, pero no endeudarse a tasas bajas, para no reconvertir logísticamente la provincia, podría ser una oportunidad que no deberíamos dejar pasar.

Rosario de propuestas. Frente a los desafíos, la receta no es achicarse sino agrandarse. Por ejemplo, la municipalidad de Rosario, de acuerdo a los datos oficiales recogidos de la cuenta ahorro, inversión y financiamiento, gastó en el año 2014 un total de $ 5.000 millones. Para una ciudad de un millón de habitantes, esta cifra suma $ 5.000 de gasto por habitante, lo que equivale a $ 417 por mes por habitante.

La pregunta obligada es ¿Puede Rosario mantenerse con este nivel de gasto? ¿Podemos hacer todas las obras de infraestructura necesaria? ¿Necesitamos recaudar más aumentando impuestos o pedir un fondo de reparación histórica?

Rosario no es una ciudad comparable con ninguna de la Argentina. No somos capital de provincia, y no nos beneficiamos con el empleo público que genera la administración provincial o nacional, ni con las obras que el gobierno provincial realiza en cualquier capital de provincia del país. Un solo ejemplo basta para marcar la diferencia, Rosario tiene sólo el 10 por ciento de empleados públicos sobre el total de trabajadores, en cualquier capital de provincia este ratio se eleva como mínimo al 25 por ciento. A pesar de ello, el aglomerado Rosario es uno de los que mayor empleo genera, ya que la cantidad de personas empleadas equivale al 48 por ciento de la población.

Con un gasto de sólo $ 5.000 millones será muy difícil hacer obras de infraestructura, y seguramente habrá que bajar la altura de los edificios, los turistas no tendrán un buen acceso a la ciudad, será complicado entrar y salir de las zonas céntricas, no tendremos a la seguridad deseada, y los problemas se multiplicarían.

La pregunta obligada seria ¿Qué presupuesto necesitamos para nuestra ciudad? Es una pregunta que nadie se hace. Se la crítica a la Intendencia por lo que gasta y por su deuda, como si pudiera gastar demasiado con la miseria de presupuesto con que cuenta.

No es el objetivo defender a la actual gestión. Con escasa partida presupuestaria, cualquier rosarino que se sentara en el sillón de intendente estaría en una silla eléctrica.

¿Por qué no trabajamos el conjunto de los rosarinos, empresarios, fundaciones, ONG y demás entidades en reclamar el presupuesto que nos merecemos?. De lo contrario, estaremos discutiendo cómo repartir migajas, o que cosas no hacer para tener un presupuesto equilibrado, que seguramente nos honrará como grandes gestores de administrar la nada misma.

Los ingresos de la ciudad rondarían los 5.900 millones, de los cuales $ 3.012 los aportamos los rosarinos, $ 1.320 millones los aporta la provincia, $ 969 millones la nación y $ 598 millones de otros orígenes.

Los rosarinos aportamos el 50 por ciento de los recursos, para una ciudad de un millón de habitantes, que diariamente es transitada por unas 300.000 personas más que ingresan y salen de la ciudad, y viven en localidades vecinas.

Rosario necesita debatir cómo obtener nuevas fuentes de financiamiento, no recomendando nuevos tributos, tasas, derechos o contribuciones.

Hay que reinstalar el debate regional. La provincia de Santa Fe y la Nación deberían aportar más fondos para la ciudad, de lo contrario nos iremos convirtiendo en una ciudad cada día más chata, insegura y con falta de infraestructurao. Este es un deber de todos los sectores.

Rosario necesita como mínimo, un presupuesto de $ 15.000 millones año, hay que trabajar en busca de más presupuesto, para el bien de la ciudad, no del gobernante de turno. Necesitamos que ingrese más dinero, no bajar el gasto o el endeudamiento.

Para ponerlo más claro, necesitamos que ingrese más gente al negocio, no que apaguemos la luz y pongamos menos empleados. Más obras, más servicio, más ingresos, más turismo y más negocios. Tenemos un Banco Municipal, busquemos la forma de usarlo mucho más. Si esto se implementara, muchas licitaciones como las de las cocheras subterráneas no quedarían desiertas. Queda abierto el debate, no nos achiquemos, vamos por más.

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