Economía

La producción de trigo crecerá pese a la caída de la superficie sembrada

Estimaciones privadas prevén que en esta campaña se cosechará un millón de toneladas más. Las proyecciones sobre la recolección del maíz estiman que no alcanzará el récord de 2007.

Lunes 14 de Enero de 2008

La producción argentina de trigo alcanzaría en esta campaña los 15,2 millones de toneladas, pese a la reducción del área sembrada y a las heladas tardías que afectaron a los cultivos en noviembre, según estimaciones del sector privado.

“La campaña triguera 2007/08 lograría una productividad apenas por debajo de 29 quintales por hectárea perfilando una producción de 15,2 millones de toneladas, un millón más que el ciclo anterior a pesar de la retracción de 1,8% en el área sembrada”, afirmó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Al 11 de enero, las 5,2 millones de hectáreas de trigo cosechadas —98% del área útil (sólo restan sectores serranos de Tandil, Ventana y siembras tardías en torno a Tres Arroyos)— aportaron 15,08 millones de toneladas, con un rinde de 2.900 kilos por hectárea, señaló el trabajo.

Para alcanzar esta producción fueron determinantes los excelentes rindes de Córdoba y Santa Fe en el centro-norte agrícola, como también los mayores aportes de Entre Ríos, Norte de La Pampa y norte de Buenos Aires.

En cambio, “el centro-sudeste bonaerense aportaría un volumen 22 a 24% menor a la campaña 2006/07 por retracción del área cultivada, superficies perdidas y reducción en rendimientos a causa de las heladas y del stress termo-hídrico en el llenado del grano”.

En ese sentido, en su último informe semanal la Secretaría de Agricultura (Sagpya) admitió que en algunas zonas los rendimientos fueron “inferiores a los normales” como consecuencia de las heladas, pero destacó que se registró una “muy buena calidad y alta proteína”.

“Hay zonas donde los rendimientos fueron excelentes, otras de muy baja producción, por efecto de las heladas, y por último hubo lugares donde las lluvias de noviembre fueron escasas, lo que produjo arrebatamiento del grano, con la consiguiente disminución en los rindes”, indicó la Secretaría de Agricultura.

Maíz. En cambio, pese a la fuerte expansión del área sembrada con maíz, 3,2 millones de hectáreas (+11,5%), la producción no superaría el récord del ciclo anterior por la pérdida de áreas útiles y la caída en los rindes potenciales por la falta de lluvias, advirtió la entidad en su Panorama Agrícola Semanal.

En el caso del maíz, la falta de agua habría reducido el rendimiento cerca de 10% en la zona núcleo, de 20 a 30% en el anillo periférico a esta región líder y hasta 40-50% en sectores del centro-norte de Córdoba y centro-este de Entre Ríos, reveló la Bolsa de Cereales porteña.

“Las lluvias mejoran el panorama de los maíces tardíos pero llegan tarde para revertir los perjuicios; al estrés termo-hídrico se sumaron los daños provocados por las heladas de noviembre”, indicó el trabajo, que advirtió que “las lluvias son claves para no seguir perdiendo productividad”.

Según la entidad cerealera, al 11 de enero se sembraron con maíz unas 3,04 millones de hectáreas, 95,1% de las 3,2 millones planificadas para la producción de grano comercial. Las 156 mil hectáreas pendientes se ubican al norte de Santa Fe y las provincias norteñas.

Falta agua. Las limitaciones hídricas también provocarían diferencias en los rindes de las sojas de primera y de segunda, cuya siembra ya cubrió 94,5% de las 16,9 millones de hectáreas proyectadas.

En tanto, avanza la cosecha de girasol en las provincias de Chaco, Santiago del Estero y norte de Santa Fe y la producción alcanzó las 525 mil toneladas con un rinde promedio de 1.740 kilos por hectáreas, 290 kilos más que la campaña 2006/07.

Para la Secretaría de Agricultura, “las elevadas temperaturas y la ausencia de adecuadas precipitaciones comienzan a evidenciarse en el cultivo, dado que se presenta con una gran irregularidad en el desarrollo”.

“A pesar de ello se producirán incrementos en la superficie sembrada”, confió la cartera agropecuaria, que aseguró que las últimas lluvias permitieron la “recuperación leve de la humedad edáfica”, aunque aún son necesarios “mayores registros pluviométricos y más homogéneos”.

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