Economía

La Navidad trae nuevas formas de comprar

El circuito ferial ofrece propuestas innovadoras y solidarias para disfrutar del clima navideño.

Domingo 12 de Diciembre de 2010

El clima navideño trae aparejado, además de los rituales sociales, una intensificación del consumo. A la oferta de negocios céntricos, barriales e incluso los instalados en shoppings, en los últimos años se le fueron sumando las ferias navideñas, una nueva opción para realizar compras en las cuales los emprendedores de diversos rubros de la ciudad despliegan su variada oferta de productos, tanto en espacios públicos u otros no tan tradicionales como bares de la ciudad e incluso en casas particulares.

  Además de ofrecer innovadoras propuestas, las ferias tienen una característica propia: se constituyen como espacios de fomento de la economía social, ya que comprando en estos lugares los consumidores también dan un respaldo a los emprendimientos de grupos o familias que buscan en esta actividad una forma de sustento económico diferente, ya sea a través del comercio solidario o el emprendedurismo.

  Para muchos, las compras navideñas son un problema por la cantidad de regalos a comprar y encontrar el espacio para hacerlo, donde se ofrezca no sólo precio sino calidad y novedades, es otro dolor de cabeza.

  Con la intención de unificar en un espacio una variada oferta en materia de gustos, calidad y precio, desde hace unos años se viene consolidando en Rosario la puesta de ferias navideñas, espacios que ofrecen de todo: desde cosmética natural, muñecos soft o artesanías en cuero, hasta indumentaria y objetos de diseño, entre otros.

  Estas iniciativas —que provienen tanto del ámbito privado como estatal— aparecen como un “paseo de compras diferente”, con propuestas de consumo originales, donde además el consumidor se puede encontrar “cara a cara” con quien hace el producto y conocer su origen y su historia.

Al pie del consumo

  Las ferias también aparecen como complemento de todo una artillería de rebajas que despliega el comercio tradicional, instrumentadas generalmente mediante descuentos extras por compras con tarjetas de débito y de crédito y a diferentes plazos.

  De todos modos, unas y otras formas de comercialización confluyen en un objetivo común: atraer al público navideño y alentar el consumo en esta época del año bajo distintas formas y canales. Por caso, los bancos están ofreciendo en las últimas semanas aceitadas líneas de créditos personales para estimular el consumo de fin de año.

  Elías Soso, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) explicó que las expectativas tanto de comerciantes como de feriantes son “muy alentadoras” para estas fiestas ya que suponen que —de no mediar ningún acontecimiento político inesperado— el ánimo generalizado se orienta a mayores compras.

“Me animaría a decir que se va a batir el récord de consumo de los últimos diez años. Los indicadores como los talleres de costura, por ejemplo, están a full”, manifestó Soso aunque señaló también su preocupación por la proliferación de negocios callejeros o ambulantes que no pagan impuestos y que generan competencia desleal.

  De todos modos, los diferenció de lo que son las ferias en casas o en parques, porque consideró que son “jardines de infantes, destinados al aprendizaje, ya que están aprendiendo el oficio y lo que es vender”, dijo.

Espacios alternativos

  En materia de ferias, las opciones son variadas y aunque buena parte se concentran en la zona cercana al río o en el centro de la ciudad, también existen algunas diseminadas por otras zonas que tienen lugar en bares o casas particulares, donde los emprendedores del barrio ponen en vidriera sus productos tomando como excusa la época de Navidad.

  Un caso de feria navideña que está organizada desde el ámbito municipal, es la de los emprendedores sociales que desde los primeros días de diciembre está funcionando en el espacio ubicado en Presidente Roca y el río. En la misma se ofrecen producciones elaboradas de manera artesanal bajo conceptos que regulan la economía solidaria.

  El menú es amplio y variado: alimentos naturales, cosmética, prendas de vestir, calzados, artesanías, entre otros. Hay alrededor de 100 puestos y son mayoritariamente mujeres que tienen el emprendimiento como una salida laboral principal o complementaria para la subsistencia. Hay muchas historias ricas y diversas detrás de lo que se ofrece en ese espacio, con lo cual, visitar la feria además de un momento para comprar puede convertirse en un aprendizaje.

  Susana Bartolomé, subscretaria de Economía Solidaria de la Municipalidad de Rosario, explicó que es el segundo año de la iniciativa y dado el excelente resultado que tuvo (el año pasado fue un sólo día) este año se lo implementó todo el mes. “A lo largo del año se los apoya con distintos programas de capacitación o comercialización, entre otros, y para los participantes la feria termina siendo la vidriera de lo que hacen, es el contacto con el consumidor donde puede hacer relaciones, entregar sus datos y posibilitar nuevos encuentros”, sintetizó.

  Por otra parte, resaltó que comprar este tipo de productos es ejercer un “consumo responsable”, porque se puede conocer la historia de quien lo está produciendo, además de estar favoreciendo al sustento de una familia.

  Si bien existe esta alternativa navideña en el centro, siguen funcionando otras en distintos puntos de la ciudad.. Desde el ámbito privado, y con la impronta del color y el diseño, también se está realizando el Mercado Navideño de la feria Cooltura, a pocos metros de la de emprendedores sociales, en el corredor turístico de Presidente Roca y el río.

  Si el tiempo acompaña, los puestos saldrán a la calle, con propuestas musicales, sorteos, entre otras cosas, para hacer además un lugar de consumo, un momento agradable.

  Esta “feria navideña” —donde participan 40 diseñadores— tuvo varios intentos para lograr darle forma a un espacio que ya está presente todos los domingos del mes frente al río. Se pueden adquirir objetos, indumentaria, accesorios, con distintos diseños y colores.

  “El año pasado fue el primero que se hizo en el estacionamiento y nos visitaron 20 mil personas. La gente quedó contenta porque hubo muy buenas ventas y quienes la visitan va en busca de algo diferente, algo alternativo”, explicó Noelia Ricci, organizadora de la Cooltura y agregó: “Por ejemplo, después del mediodia es un momento más familiar, la gente va a comer a los restaurantes y pasa con la familia. A la tardecita van los más jóvenes, pero el público es bien amplio. Ya está instituido”, agregó.

  Para Ricci, las ferias están siendo una forma de comercialización, no una competencia con los lugares tradicionales que tienen su público y sus características.

  Por otra parte, además de está feria que está más institucionalizada, existen otras en bares tanto del centro como de los barrios, que también ofrecen alternativas para regalos navideños. También está la posibilidad de que varios emprendedores acuerden comercializar sus productos en una casa, con lo cual, la reunión además de tener un fin comercial tiene un fin social, ya que la compra transcurre entre mates y alguna que otra torta.

  En ese sentido, las cadenas de e-mails o a través de las redes sociales como Facebook, son algunos de los canales de difusión más usados para promover estos espacios.

Comercio solidario

  Siguiendo con la lógica de un consumo responsable, donde además de comprar un producto se puede conocer algo más del proceso producción, está la posibilidad de hacerlo a través de un modo que se denomina comercio solidario.

  Un poco más alejado del centro, en San Juan y Avellaneda, está la cooperativa Mink’a cuya misión es comercializar productos de cooperativas y emprendimientos sociales de productores de la zona y de distintos lugares del país como Formosa, en un marco de economía solidaria y comercio justo.

  Si bien realizaron la semana pasada una feria navideña en un club de la zona, no descartan organizar otra en lo que queda del año. No obstante, en su local se puede adquirir desde artesanias en “chaguar”, muebles de algarrobo de culturas originiarias, miel certificada, remeras o agendas, entre otros productos.

  También ligado a lo festivo, la cooperativa rosarina también está ofreciendo productos para regalos empresariales pero siempre en un marco de sustentabilidad y en función de un equilibrio entre la demanda y la oferta.

  “Una de las características del comercio justo es que la utilidad es para quien lo produce. Por otra parte, si bien hay distribución también de nuestros productos en distintos almacenes, no vendemos a los grandes supermercados”, indicó Diego Roth, socio de la cooperativa y agregó: “También buscamos un perfil de consumidor que se interese por los procesos”, dijo.

  Otro lugar que brinda alternativas navideñas es la feria de la organización católica Cáritas, espacio que está habilitado todos los martes y jueves de 9 a 18 en la Plaza San Martín (Córdoba y Dorrego). Allí también se están haciendo eje en la navidad además del grupo de tejedoras y bordadoras que funcionan en avenida Perón 3461, que se abocan específicamente a la temática navideña. De ese modo, la opción de consumo para estas fiestas es variada como en una botica y se puede elegir lugares y modos de hacerlo.

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