Economía

La industria aceitera pide incentivos para procesar soja de otros países

La reducción de la producción de soja como consecuencia de la sequía puso de nuevo en agenda un viejo reclamo del complejo oleaginoso, como es la inclusión de la soja importada en el régimen de admisión temporaria de mercadería.

Lunes 30 de Abril de 2012

La reducción de la producción de soja como consecuencia de la sequía puso de nuevo en agenda un viejo reclamo del complejo oleaginoso, como es la inclusión de la soja importada en el régimen de admisión temporaria de mercadería. Un mecanismo que permitiría procesar a menor costo la mercadería proveniente de países vecinos. Este régimen funcionó a pleno entre 2004 y 2009, lo que permitió cubrir en buena medida la capacidad ociosa de las plantas de la industria aceitera, que se encuentran entre las más grandes del mundo.

El reclamo fue central en el discurso del presidente de la Bolsa de Comercio, Cristián Amuchástegui, durante el último acto de remate del primer lote de soja arribado a la campaña local. También forma parte de una fuerte reivindicación de los empresarios nucleados en Ciara, que crece como consecuencia de los efectos de la sequía.

La industria oleaginosa argentina confoma el mayor polo mundial de procesamiento de soja. Desde los años 90, el sector protagonizó dos grandes procesos de inversión que significaron un fuerte aumento de la capacidad instalada.

Inversiones. En la última década, a partir de 2003 se desarrolló otro salto que provocó a la industria pasar de una capacidad teórica diaria de molienda de 97.471 toneladas diarias a las actuales 174.666 toneladas. Asimismo, se espera que para la segunda mitad del 2012, dicha capacidad se eleve a 198.766 toneladas diarias, producto de la ampliación de algunas plantas y la creación de una nueva de 20 mil toneladas días, la capacidad anual rondará las 56 millones de toneladas.

Esta expansión va adelante del crecimiento de la producción de granos, lo cual desde el principio incide para el sector trabajo con un alto nivel de capacidad ociosa. El aumento de la exportación de soja sin procesar y las contingencias climáticas profundizaron esta brecha. La eliminación del régimen de admisión temporaria que permitía procesar internamente soja importada es, a juicio de los industriales del sector, otro factor concurrente a la utilización relativamente menor de la posibilidad de molienda.

Según se refleja en un documento difundido por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), la industria oleaginosa empezó a procesar granos extranjeros desde el año 1997. Las primeras importaciones fueron de 750 mil toneladas anuales. Esta participación decreció hasta llegar a un piso en 1999, cuando se estancó en total de 250 mil toneladas al año, hasta 2004.

Ese año, con el decreto 1.330/2004, se implementó una serie de mejoras en las técnicas administrativas que simplificó la gestión de esta extensión. Asimismo, por resolución general de la Afip 1.247, del año 2006, se modificó el sistema, mejorando la fórmula de cálculo del pago del derecho de exportación sobre el valor agregado. Desde ese momento, la soja importada creció hasta alcanzar en 2008 los 2,8 millones de toneladas (9,1 por ciento de la molienda de soja total).

"Este régimen permitió abastecer de insumos adicionales al polo oleaginoso de Rosario, en particular a partir de la importación de Paraguay de soja que descendía por el río Paraná, aunque también se registraron importaciones de Bolivia, Uruguay y del sur de Brasil", señaló el informe de Ciara. El recurso ayudó a la industria, en los períodos de escasa oferta local, a "cumplir con compromisos de exportación de productos y utilizar mejor la capacidad instalada, disminuyendo los costos fijos de la producción".

Quita. Sin embargo, en 2009, el gobierno emitió la resolución 109/09 por el cual se excluyó a la soja del régimen de importación temporaria. Por eso, debe pagar impuestos a la importación del 10,5 por ciento del IVA, 5 por ciento del IVA adicional, 3 por ciento de adelanto del impuesto a la ganancias y, "con un impacto tributario aún mayor", el 32 por ciento de impuesto a la exportación. Los números de Ciara dan cuenta de que, a partir de este decreto, el procesamiento de oleaginosos del exterior cayó abruptamente desapareció en el 2010.

Mientras tanto, la exportación de soja de Paraguay y algunos volúmenes menores provenientes de Bolivia y sur de Brasil, bajan por la hidrovía del río Paraná para ser procesada en China o la Unión Europea. "Parte de esa soja es trasbordada de barcazas a buques, sin poder procesarse, en los puertos de las empresas aceiteras en la zona de Rosario y el resto en Nueva Palmira (Uruguay)", señala el documento.

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