Economía

"La herida es muy profunda en todo tipo de economías y patrimonios"

El abogado especialista en cuestiones de insolvencia analizó la crisis causada por la pandemia de coronavirus.

Lunes 29 de Junio de 2020

Mario Holand, abogado especialista en cuestiones de insolvencia, docente de posgrado en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y ex presidente del Colegio de Abogados de la ciudad analizó el impacto económico de la crisis generada por la pandemia de Covid-19, que redundó en una profunda recesión.

—Usted tiene experiencia en cuestiones de insolvencia patrimonial. ¿Estamos frente a una situación nunca vista?

—Sí. En esta oportunidad, la caída es verdaderamente global. La pandemia produjo una crisis muy importante que se inicia en el escenario de la salud, pero que automáticamente trae como consecuencia una profunda recesión económica como efecto de la restricción de demanda y oferta de bienes y servicios. La herida ha sido muy profunda en todo tipo de economías y patrimonios. A nivel empresario, está acabadamente acreditado que el corte en la cadena de pagos no puede soportarse mucho tiempo. De allí se traslada a todos los ámbitos, mayores y menores. Emprendimientos relevantes, cuentapropistas, asalariados, consumidores, todos en su medida sufren el shock.

—Seguramente tiene una gran influencia la ausencia de crédito que movilice la economía.

—Es verdad. Los únicos que hoy podrían dar crédito son el Estado y el sistema bancario. El Estado tiene muchos frentes de lucha que atender, con escasos recursos a los que echar mano. El sistema bancario quizás registre uno de los momentos en que mayor acumulación de reservas cuenta, pero convengamos que en una situación como la que atravesamos, en el criterio normal del banquero, el crédito no parece ser una razonable inversión, habida cuenta la falta total de garantías de recupero.

—¿Cómo ve el panorama actual y futuro?

—Precisamente, la ausencia general de cumplimiento de las obligaciones, más la falta de crédito, de ahorro, de atesoramiento de capital y de fondos líquidos para honrar las deudas, se traduce en problemas de todo tipo, acompañados por la inevitable presión fiscal, las tasas de interés altas y la inflación.

—¿Es el momento de las quiebras?

—Los procedimientos concursales fueron diseñados, justamente, para situaciones de insolvencia en las que un sujeto no puede afrontar el cumplimiento de sus obligaciones regulares, con medios regulares. La quiebra es, digamos, una solución póstuma: liquidar todo para pagar lo que se debe, a través de mecanismos legales que garanticen reglas de reparto de los fondos. El concurso preventivo, en cambio, es un proceso que, al compás de detener las ejecuciones, otorga cierto tiempo al deudor para reorganizarse y llegar a un arreglo con sus acreedores que, precisamente, aleje la sombra de las liquidaciones de bienes.

—¿Cuáles serían hoy los remedios adecuados?

—Lo son en situaciones ordinarias, en las que las insolvencias patrimoniales son puntuales, casos excepcionales en medio de una economía que funcione. Pero claro, hoy también la insolvencia se ha viralizado y el sistema legal que tenemos, por varios lados, no está preparado para soportarlo. Se impone una regulación legal para la emergencia que contemple varias cuestiones urgentes y, además, una modificación de fondo al régimen legal de los concursos.

—¿Cuáles serían las modificaciones de emergencia?

—Habría que sancionar rápidamente un mecanismo de shock multifronte: no sólo en lo concursal sino, paralelamente, en materia fiscal, crediticia, del trabajo, que permita asumir una suerte de sacrificio colectivo frente a la crisis para restablecer, en lo posible, el sistema. En lo que hace a los procesos concursales en trámite, alargar los plazos de negociación, frenar temporariamente los pedidos de quiebra, posibilitar la reformulación de acuerdos ya celebrados. Para los nuevos, implantar medidas transitorias que tiendan a flexibilizar el acceso al concurso, a simplificar trámites y reducir costos.

—¿Y la ley de fondo?

—También requiere aggiornamientos. No podemos seguir con el mismo proceso concursal para empresas como Vicentin y para un consumidor que obtuvo un crédito para comprar un juego de muebles y no puede pagarlo.

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