Economía

La guerra global del mercado del acero acecha a la industria siderúrgica local

Todos estos elementos permiten explicar la caída de la producción de acero argentino, que este año se reducirá en un 8 por ciento según estimaron desde la consultora Abeceb.

Domingo 19 de Julio de 2015

La guerra global por el mercado del acero recrudeció de la mano de la sobreoferta china, que en base a precios más baratos y calidad mejorada, inundó la plaza sudamericana durante la primera mitad del año, lo que afecta de primera mano la competitividad de las siderúrgicas con presencia en varios países de Latinoamérica, entre ellos Argentina, Brasil y México.

   A eso se sumaron elementos externos e internos que empeoran la ecuación de los fabricantes nacionales, como la apreciación del dólar estadounidense, la caída de los precios del petróleo y la recesión en Brasil, por un lado, así como la retracción de la demanda debido a las dificultades que atraviesan sectores altamente demandante de este insumo como el automotriz, la construcción y el consumo en general.

Todos estos elementos permiten explicar la caída de la producción de acero argentino, que este año se reducirá en un 8% según estimaron desde la consultora Abeceb.

   Según datos de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), en América latina las importaciones de acero laminado chino subieron un 29% entre el primer cuatrimestre de 2014 y el mismo período en 2015.

   La preocupación de los dueños de esta industria estratégica es tal que pocos días atrás, las asociaciones siderúrgicas de América, Asia, y Europa consensuaron y publicaron una declaración conjunta que denuncia el incremento desmedido de las importaciones de acero “en condiciones desleales de comercio”, con los cañones apuntados a China.

   La menor tasa de crecimiento de la potencia asiática dejó a su industria acerera con una sobreoferta importante, lo que “ha desestabilizado el mercado global del acero y sus flujos comerciales” ya que ese país explica la mitad de las ventas globales, explica el comunicado.

   En la declaración se alerta a los gobiernos sobre los riesgos que genera esta situación, y piden que China “no sea considerada como economía de mercado por los miembros de la Organización Mundial de Comercio (WTO) en el año 2016”.

   Consideraron que si eso ocurre, el nuevo estatus de la potencia asiática “afectaría negativamente las posibilidades de defensa del resto de los países ante la invasión de productos muchas veces en condiciones de dumping”, lo que a su vez tendría consecuencias en la industria del acero latinoamericana “con el consiguiente riesgo para todos los puestos de trabajo afectados a la misma”, algo que ya es visible en las plantas de Acindar y Siderca, donde comenzaron a aparecer despidos y reducción de la actividad.

Carta urgente. China produce el 49,7% del acero mundial y posee 6 de las 10 empresas más grandes del sector en el mundo. Para lograr ese nivel de producción, el gobierno de ese país invirtió 800 mil millones de dólares entre 2000 y 2013. Además, adoptó una política de subsidios y apoyos a la industria, de incentivos o prohibiciones a las exportaciones, de control sobre los precios de los insumos y el tipo de cambio.

   Alfredo Rabaceda, director del Instituto Argentino de Siderurgia, una entidad que desde 1972 aglutina a las empresas siderúrgicas argentinas con sede en San Nicolás, puntualizó que hoy “sobran” 400 millones de toneladas de acero chino. “Bajaron su tasa de crecimiento y tratan de poner ese excedente en el mundo”, dijo.

   El especialista explicó que si bien crecieron las compras de acero bruto (planchones, palanquillas, o productos laminados), lo que más afecta a las firmas locales es la importación de productos hechos de acero como maquinaria para las fábricas, locomotoras, o vagones de trenes: “comenzaron con muy mala calidad pero mejoraron mucho la soldadura y las terminaciones, hoy China garantiza efectividad de productos hechos con acero a precios muy competitivos”. agregó.

   La solicitada contra las ventas chinas fue firmada por la Alacero, la Cámara Argentina del Acero (CAA), el Instituto Aço Brasil, Alacero Chile, la Cámara Fedemetal y el Comité Colombiano de Productores de Acero, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero de México, y la Sociedad Nacional de Industrias de Perú.

   Además de señalar que la industria del acero de América latina “está a favor de la competencia leal en un campo de juego parejo”, solicitan que los gobiernos de cada país reaccionen de forma urgente a través de medidas aduaneras y diplomáticas en todos los frentes.

   En primer lugar, piden “una inspección efectiva para evitar contrabando y evasión de cuotas antidumping”, y también exigen que las importaciones tengan que cumplimentar “los mismos requerimientos de calidad que a la industria nacional”.

   En el frente internacional, piden que los Ejecutivos de las naciones que producen acero “apliquen oportuna y eficientemente todos los instrumentos previstos por la OMC”, al tiempo que esperan que sus Cancillerías “exijan que China y sus empresas del Estado actúen en condiciones de mercado”.

   En ese punto les piden a los gobiernos que no permitan que China sea reconocida como economía de mercado: “la existencia de su sobrecapacidad de producción de acero confirma que sigue siendo una economía centralmente planificada”.

   “Casi todos los países tratan de convencer a los gobiernos de armar medidas antidumping ya que los chinos tienen costos muy bajos”, dijo Rabaceda, quien explicó esto por ser “una economía subsidiada con mano de obra muy barata”, que además ahora hace productos de buena calidad.

Radiografía local. Según los últimos datos difundidos por la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo en mayo fue de 410.900 toneladas, un 7,1% mayor a los valores de abril pero un 14,9% inferior a los de mayo del año pasado.

   La caída registrada ese mes no fue circunstancial: si se analizan los números de los primeros 5 meses del año (1.987.100 toneladas), se observa una reducción del 10,4% respecto al mismo período un año antes (2.217.900 toneladas).

   Aparte de la caída en la fabricación del acero crudo, otros rubros de la industria corrieron igual suerte: la producción del hierro primario en mayo fue de 333.300 toneladas, un 20,2% menor a la de abril de 2015 (277.300 toneladas) y un 16% inferior a la de mayo de 2014 (396.800 toneladas).

   Los laminados terminados en caliente en mayo alcanzaron las 366.200 toneladas, un 5,9% menos que en abril (389.000 toneladas) y un 16% abajo de igual período de 2014 (435.700 toneladas).
  El único rubro que mostró una mejora fue el de la producción de planos laminados en frío, que en mayo pasado llegó a las 121.100 toneladas, un 6,1 % superior a la de abril (114.100 toneladas), y un 4.9% más alta que un año antes (115.400 toneladas).

   Los factores que explican esta reducción son varios y no sólo tienen que ver con el escenario global.

   Según explicó Carolina Schuff, coordinadora de Análisis Sectorial de la consultora Abeceb, si bien la caída de los precios internacionales es importante, en el acero la mayor parte de la producción nacional va al mercado interno, por lo que es ahí donde hay que bucear a la hora del análisis.

   “Los sectores demandantes se contrajeron, sobre todo las automotrices, mientras que por el lado de la construcción hay indicadores contrapuestos, con algún empuje de la obra pública pero no demasiado por el lado de los privados”, sintetizó.

   Otro segmento importante es el de los tubos sin costura para la industria petrolera, donde a nivel interno la situación “es al revés” de la del resto del mundo. “El mercado del petróleo sufrió la caída de los precios y eso frenó las decisiones de inversión a nivel global, con un importante corte de costos”.

   En cambio, en el mercado interno existen precios mas sostenidos por el acuerdo entre el gobierno y la industria, lo que aísla de alguna forma de las turbulencias externas. “Para este año estimamos una caída de la producción de petróleo de alrededor del 8% que refleja un mercado internacional sobreofertado y un mercado interno más calmo”.

   Schuff consideró que las perspectivas de la siderurgia van por el lado de la recuperación de la actividad local: “esperamos una recuperación de las automotrices y de la construcción, sobre todo por la recuperación de las expectativas y el nuevo ciclo económico” post elecciones.

El empleo, afectado. La postal del conflicto desatado en Acindar hace ya dos semanas, con 12 empleados cesanteados, recuerda que los cimbronazos de la guerra global del acero se sienten de primera mano en la zona.

   Rabaceda apuntó en ese sentido que la caída de la producción hace que el empleo se vea amenazado. “El gobierno trata de sacar planes a largo plazo de compras de electrodomésticos y autos, pero la crisis de Brasil afecta todo”, dijo.

   El experto recordó además que el país “no crece” desde hace cuatro años, lo que redujo la fabricación de bienes esenciales.

“La siderurgia hace toda la línea de alambres para el campo, Siderar hace chapa para la línea blanca, se hace chapa para techos, para automotrices, para silos, y las inversiones cayeron”. Siderca, que opera con el mercado petrolero, padece la caída de los precios del crudo y la paralización de muchas inversiones en países productores. “Allí se está trabajando al 30% de la capacidad instalada”, recordó.

Gerdau, presente en Argentina desde 1998 (cuando se asoció con Sipar) y con planta en Perez, tendrá que ver cómo repercute el plan de reestructuración presentado hace pocos días en Brasil, cuando las acciones del grupo cayeron luego de que anunciaran un gasto de 1.986 millones de reales para comprar el total de algunas de sus unidades como parte de un amplio programa de reorganización.    
Las operaciones sudamericanas fuera de Brasil se integrarán en una sola unidad, y la unidad brasileña absorberá el negocio de mineral de hierro.

La medida apuntala los intentos del presidente André Gerdau-Johannpeter por mitigar el impacto de la peor desaceleración económica de Brasil en 25 años.

Escenario regional. Los problemas por el exceso de materia prima asiática repercuten en los países productores de la zona. En México, las acereras ya le pidieron a las autoridades medidas más fuertes. Firmas como ArcelorMittal y Altos Hornos de México anunciaron despidos de 10.000 trabajadores, incluso llegaron a reclamar medidas más drásticas, como la aplicación de un arancel temporal de hasta el 35 por ciento a las importaciones de países con los que México no tenga tratados comerciales.   

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