Economía

La fuerte inversión en Rosario puede frenarse por falta de infraestructura

Rosario vive un clima de inversiones única en su historia, un rápido repaso permite observar un sinnúmero de proyectos que harían despegar a la ciudad y la región.

Lunes 03 de Marzo de 2008

Rosario vive un clima de inversiones única en su historia, un rápido repaso permite observar un sinnúmero de proyectos que harían despegar a la ciudad y la región.
  En materia de concesiones públicas hay por delante, y en el corto plazo, cinco emprendimientos gastronómicos, la concesión de un resto bar en Dorrego y el río, un bar heladería en Oroño y el río, el bar Siempre en el Parque Urquiza, VIP y el bar del Lago. A todo esto hay que sumarle la Casa del Tango que se encuentra en período de construcción. Estas inversiones suman 8.000.000 de pesos.
  Por delante está La Rural, un predio ubicado en una inmejorable sitio de la ciudad. A su lado, el hipódromo también espera para reactivar el glamour hípico de la región. Los galpones frente al Monumento a la Bandera son otro gran proyecto, lo que sería el Puerto Madero de Rosario. Estas tres concesiones son difíciles de cuantificar pero como piso las inversiones necesarias ascenderían a 15.000.000 pesos.
A todo esto, y solo en el ámbito municipal, habría que sumarle el proyecto de cocheras subterráneas, que podría ser un gran negocio en las plazas San Martín y Tribunal, aunque no serían las únicas en una ciudad en donde el parque automotor no para de crecer. Las proyecciones de estas dos obras rondan los 10.000.000 de pesos.
  Párrafo aparte para el autodromo, ya no tiene sentido mantenerlo donde se encuentra emplazado. Su recta principal muy corta no alcanza para atraer a las categorías top de la Argentina, como son el TC y TC 2000. Es necesario reciclarlo, venderlo a inversores privados, atendiendo de esta forma los reclamos de vecinos del lugar y hacer un nuevo autódromo en una localidad del departamento Rosario, pero que permita albergar a las categorías importantes del automovilismo nacional, prestar los servicios aledaños y utilizarlo para eventos especiales de gran magnitud que no puedan realizarse en la ciudad.

Zonas industriales. Todavía faltan los parques industriales, en la zona sur pasando Uriburu está habilitada para la radicación de industrias. Allí se instalarán muchas emprendimientos, siendo esta zona la más estratégica de la ciudad a futuro.

El Paraná como balcón. No menor será la inversión que se podría llevar adelante en las tierras del Enapro que van desde la zona de Canal 5 hasta Pellegrini, sin duda el mejor lugar de Rosario para invertir, convirtiéndose en una oportunidad única e irrepetible a futuro.
  Las universidades se concentran en la zona denominada La Siberia, allí todavía resta una gran inversión a realizar con un polo tecnológico a desarrollarse, conjuntamente con recursos humanos que son altamente calificados. Por lo pronto, los terrenos que llegan hasta 27 de Febrero serán próximamente ocupados por la universidad.
  Todo esto parece mucho, pero aún hay más. Resulta difícil imaginar en una nota escrita la revolución urbana que significará Puerto Norte. Las inversiones millonarias se ubicarán frente al río, pero se abrirán calles y avenidas que le darán vida a una zona de la ciudad que estaba escondida, abriendo así una ventana al río inimaginable para muchos.

Bares y casino. Frente a los silos David y las torres Dolfines habrá una avenida, las tres vías tendrá doble mano, se abrirán calles que permitirán llegar hasta el río por la zona de la malteria Safac. Toda una revolución en la zona norte que serán acompañadas por la inversión multimillonaria de Agroexport, como los edificios frente al Alto Rosario en donde se desarrollará un complejo de viviendas que será un barrio único a escasos minutos del centro de la ciudad.
  La construcción del casino en la zona sur, con hotel cinco estrellas y amplios salones para eventos. La culminación del Ros Tower y sus amplios salones a metros del Paraná. Además de unos cinco hoteles que están en proyecto para ser construidos a futuro, con la amplia cantidad de hosteles que se habilitan para satisfacer la demanda de turistas en la ciudad.
  También se podría enumerar muchas inversiones realizadas en edificios en la zona centro, ampliaciones de fabrica o nuevos comercios, pero sería redundar en más de lo mismo.
  Rosario vive un gran momento en donde las oportunidades de inversión no se detienen y el sector privado es el gran motorizador de la actividad económica.

¿Y el Estado? Sin embargo, el sector público parece no poder acompañar este desempeño tan rápido del sector privado.
  Se construyen muchos edificios, pero muchas veces se desconoce si los servicios podrán soportar una mayor demanda, donde la presión de agua, energía eléctrica y gas pasan a ser determinantes de la inversión.
  La ciudad no tiene la cantidad de cloacas necesarias, y las nuevas zonas que se explotan de cara al río, tienen que ser los propios desarrolladores los que lleven los servicios hasta el emprendimiento para concretar la construcción deseada.

Accesos y avenidas. El parque automotor no se detiene, se venden más motos que autos y las calles se deterioran a pasos agigantados. Las avenidas colapsan, las calles parecen cada vez más chicas y los baches se acrecientan. Quien hubiera pensado hace tres años atrás que hoy estaríamos pidiendo ensanchar Pellegrini porque colapsa en los horarios picos con la cantidad de vehículos que llegan a Rosario de la ruta 9, o una mano más para la Circunvalación que esta superpoblada.
  Es cada vez más necesario que esté terminado el ingreso de la ruta 34, la conexión del puente Rosario-Victoria con la ruta 9. Las obras colaterales a la Circunvalación. Remozar y terminar la A 012 para que los autos que vienen de Buenos Aires y van a Santa Fe no lleguen hasta Circunvalación para el enlace con la autopista Santa Fe.
  Todas estas obras son importante, pero ni hablar de pavimentar avenida San Martín y los accesos a la ciudad de la zona sur o la postergada zona oeste, en donde la Avenida 27 de Febrero es una pobre calle de doble mano pavimentada con un improvisado cantero central sin cordón, algo similar a lo que ocurre con la avenida De la Travesía en la zona norte.
  Frente a este escenario, todos los actores de la región, públicos y privados, deberían articular una política común para que al menos una porción de los impuestos vuelvan en obras que permitan acelerar el despegue definitivo del Gran Rosario.

Rehenes del Estado nacional

Seguramente se podrán encontrar muchos más ejemplos de demandas insatisfechas que muestran la dicotomía entre el sector privado en clara expansión y un sector público empobrecido.
  Esta es la realidad de Rosario, ciudad en donde el sector privado genera riqueza, paga impuestos y estos fondos se van al gobierno central asignándolo a su propio criterio. Es imposible que seguir creciendo si no se revierte la expoliación que sufrimos en Santa Fe de los recursos que generamos.
  En nuestra región no existe el principio de correspondencia fiscal, en donde entre lo que se recauda y gasta haya un ida y vuelta, de modo tal que el dinero o la riqueza quede en la región. El que recauda no gasta en el lugar y esto implica que a futuro no es eficiente para asignar los recursos y Santa Fe al igual que Rosario queda postergada.
  La ley de coparticipación federal se fue transformando en una entelequia o laberinto indescifrable que duerme en los códigos fiscales. Santa Fe, y en especial Rosario, pasó a ser un rehén de representantes del Estado nacional que digitan cuando nos darán una migaja para hacer obras. La última migaja es la reparación del muelle del parque España y el 13 de marzo cumplimos tres años sin que la obra comience.

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