Domingo 01 de Junio de 2008
De una crisis, la Argentina puede sacar una oportunidad. En un contexto de desbalance estructural en materia de oferta —producto del crecimiento del consumo de países como China, India e incluso el continente africano— que no puede ser compensado por el aumento de la producción de alimentos, el país está en una posición inmejorable. Sin embargo, las exportaciones están cerradas y el conflicto del agro con la administración de Cristina Fernández, parece no tener una salida en lo inmediato. "Este es un gobierno que no va con la posición de un país sino que busca consolidar su poder político", sintetizó el escenario local e internacional, Pablo Adreani, analista de la consultora Agripac, quien disertó en el marco del Programa de Capacitación en Agronegocios de la Facultad de Ciencias Económicas de Rosario de la Universidad Católica.
—¿Cual es el escenario a nivel mundial?
—Hay una situación inédita en la historia de la humanidad, donde el crecimiento de los grandes bloques como China, India y Africa, no puede ser compensado por el aumento de la producción de alimentos. Por tercer año consecutivo hay una caída de stocks mundiales que provoca una desbalance estructural. El 50 por ciento de la población vive en las ciudades, es urbana. Esa migración del campo a la ciudad genera una gran masa de consumidores de bienes y servicios y también de alimentos que quintuplica la población americana y europea, que era la que mayor poder adquisitivo tenía. Se esta democratizando el consumo. Poblaciones que hace diez años no podían consumir hoy tiene poder adquisitivo mínimo para poder hacerlo, cambió la dieta. Hay de gente que está empezando a comer carne por primera vez.
—¿Pero sólo es demanda de granos? ¿Qué lugar ocupan los biocombustibles en esta crisis de oferta?
—Las proyecciones de oferta y demanda de la próxima década indican que se necesitan 100 millones de toneladas más de soja en el mundo, que significan que se siembren 30 millones de hectáreas más. Es la oportunidad para Argentina y Sudamérica. Y la demanda no es sólo de granos sino de carne bovina, porcina, aviar, fideos y la carne tracciona los granos.
—¿Cómo se posiciona la Argentina en este escenario, en el marco del conflicto que se está viviendo?
—Hay un gobierno que no va con la posición de un país sino de un grupo de poder que es el matrimonio Kirchner cuya política agropecuaria es la de consolidar el poder político, aunque tenga que sacrificar el país. No se está aprovechando la coyuntura internacional. Se está actuando en forma irresponsable al frenar las exportaciones, en un momento en que el mundo necesita alimentos. Hay un sector de población mundial a la cual la suba de alimentos agrícolas le está provocando serios trastornos. Está en la agenda del Grupo de los 7 (G7) que no quiere que en el mundo crezca la hambruna.
—Pero el argumento oficial es que la política es para que no se disparen los precios internos.
—Es un argumento muy infantil poner límites para que no suban los precios a nivel interno. Un país que produce para 500 millones de habitantes intenta salvar 38 millones de habitantes. En ningún momento la dirigencia fue contra esos 38 millones, ya que van a tener los productos a precios razonables. Lo están haciendo para demostrar el poder. Las exportaciones están cerradas y la población no está consumiendo barato. Si no, la pregunta es cómo están haciendo Brasil y Europa teniendo abierta las exportaciones. Lo que tiene que hacer el gobierno es generar puestos de trabajo y poder adquisitivo y salario a los trabajadores, no igualar para abajo. La actitud de cerrar las exportaciones pensando que la sobreoferta iba a bajar los precios no ha sido la acertada. Deberían reconocer que se equivocaron porque los precios internacionales subieron más que el aumento de las retenciones y como segunda medida la producción de maíz, de carne, sobre todo carne y leche, requiere de un tiempo. Se ha liquidado en 48 horas lo que lleva una década en consolidarse, sobre todo por un cuestión biológica.
—¿Desde su perspectiva, cómo se resuelve el conflicto?
—La resolución es muy sencilla, liberar la exportación, bajar retenciones en 5 por ciento o lo que sea necesario, pero transmitir a la sociedad, como una señal fuerte, que se quiere un país que aumente la producción, las exportaciones y aumente la oferta para los argentinos a precios bajos. Así el año que viene habrá 120 millones de todos los productos y 1 millón de toneladas de carne para exportar.