Economía

La economía pensada desde los territorios

El investigador y ex secretario de Producción local, Oscar Madoery, analiza el desarrollo y su lazo con el encadenamiento productivo.

Domingo 11 de Enero de 2015

La región Rosario y la provincia de Santa Fe en su conjunto contienen una amplia trama de actividades productivas y esta diversificación económica está cimentada sobre un complejo número de actores que intervienen e integran las diferentes cadenas productivas. Oscar Madoery, doctor en ciencias sociales, docente, investigador y director del Centro de Estudios sobre Desarrollo y Territorio dependiente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), analizó y explicó cómo funcionan las cadenas productivas más emblemáticas de la región y puso su mirada sobre la importancia de pensar la economía a través de sistemas territoriales.

“Las miradas productivas producen desequilibrios sociales y ambientales y hay que mirar a un territorio en su producción y en los desequilibrios que genera, si no es imposible hacer sustentable social y ambientalmente esto”, consideró Madoery al tiempo que explicó que “una cadena producen enormes beneficios por un lado y deterioros por otros, hay una responsabilidad de mirar el territorio en su conjunto y a partir de allí buscar los equilibrios en donde tienen responsabilidad actores públicos, privados, de los sectores de conocimiento”.

Para el ex secretario de la Producción de Rosario “hay pasar de lo sectorial a lo territorial, pasar de lo simple a lo complejo”. El investigador consideró: “El desarrollo no solo es económico sino social, cultural, ambiental. Hay que reconocer que toda actividad productiva lleva a desequilibrios porque beneficia y saca de algún lado. Hay que abonar una mirada del territorio como un sistema en donde podamos contribuir más allá de nuestro ombligo.

—¿Cómo se conforman las cadenas productivas?

—La idea de cadenas productivas o de valor es una mirada que busca dejar en claro que toda actividad productiva está eslabonada con una serie de fases previas a la elaboración de un producto y posteriores, como la comercialización, servicios postventa. Aguas arriba y aguas abajo se suele decir en la literatura. Todo proceso productivo está encadenado y si algún eslabón está flojo esa cadena corre el riesgo de romperse. Un proceso productivo tiene que ser fuerte en cada uno de los eslabones que pueden darse en distintas geografías. Por ejemplo, una empresa que produce determinado bien puede tener proveedores de la propia región, del país e incluso de otros países. De la cadena de valor hay una segunda fase que es la que dice cuantos de los eslabones y en que medida cada uno está en un territorio determinado y ahí entramos en la mirada más territorial que sectorial.

—¿Cuántos de los principales eslabones deberán estar presentes para conformar una cadena con presencia en una región?

—Tomemos un ejemplo, este territorio incorporó actividad automotriz hace 20 años con la radicación de General Motors. ¿Cuántos de los principales proveedores de bienes y servicios de la actividad fundamental que es la producción de automóviles están en la región? Ahí surgen las estrategias territoriales porque a veces suele haber incentivos públicos para promover, acuerdos entre empresas y gobierno para que determinados proveedores incorporen criterios de calidad. Se trata de estrategias públicos-privadas, sociales y académicas como las cuatro patas de los sistemas productivos territoriales. Se habla de cómo estos actores son capaces de juntar acciones para fortalecer las cadenas productivas del territorio. Hay momentos que se lo fomenta más, se crean agencias de desarrollo, programas especiales como por ejemplo el que creamos en la universidad que se llama V+, vinculación positiva, donde surgen actividades como carreras de posgrados en gestión tecnológicas para vincular el mundo de la producción con el del conocimiento.

—¿Cuál es el peso del territorio en la estructuración de los actores productivos?

—Prefiero la idea de sistemas territoriales, más que de cadenas productivas. Hay que pasar de la mirada de la empresa como un actor aislado, eslabonado a un proceso territorial. Desde ese punto de vista nuestra región está atravesada por una amplia cantidad de cadenas productivas, algunas que son las más fuertes, no sólo en el territorio sino que en el contexto nacional o regional como la oleaginosa claramente. Si uno piensa que de aquí salen la mayor cantidad de exportaciones y que hay más de 20 puertos, hay actores emblemáticos, internacionales y en esa cadena, los sistemas de control informáticos, los software o las principales maquinaria son proveedores locales o internacionales, ahí se empiezan a ver los eslabones. Antes todo era nortemericano o de Alemania y había necesidad de que empresas locales puedan proveer a esos procesos o de componentes. El mantenimiento y la construcción de las plantas es de actores más locales, también el transporte, los servicios, la infraestructura, comercialización, seguros. Se abre un enorme campo de actividad vinculado a la cadena oleaginosa, donde está lo público y lo privado.

—Bajo la mirada de sistemas territoriales, ¿la región define la instalación de empresas afín a determinado sector o las fuerzas productivas se agrupan por otros factores?

—Hay razones concurrentes. En el caso automotriz es más que nada una oportunidad que se presentó fundamentalmente por una cuestión de ubicación geográfica, tal vez algunos incentivos también la posibilidad de encontrar mano de obra capacitada en el sector. Tuvo que ver más que nada con un territorio que ofreció sus atributos y la empresa se decidió. La cadena oleaginosa tiene más que ver con una historia portuaria, lo geográfico y la vocación de este territorio abonó eso, no se podría haber llevado esta actividad a demasiados otros lugares del país. Hay otras cadenas que se las puede explicar por un perfil de inmigración, gente que vino de determinadas regiones de Europa con determinadas tradiciones productivas, como la producción de la madera y se arma un clúster como el caso de Cañada de Gómez, Carcarañá y Correa. A su vez con el tiempo eso se va diversificando y a lo largo del tiempo tenemos territorios claramente identificados con determinadas actividades. Maquinaria agrícola en Armstrong y Las Parejas, son otro ejemplo. A lo mejor alguien importó alguna máquina y después con esa capacidad creativa y adaptativa van saliendo ideas. Como proceso histórico van brotando. La región Rosario tiene línea blanca, carrocería, enorme cantidad de actividad metalúrgica, equipamiento del hogar, panadería, equipos mecánicos deportivos, bicicletas, industria plástica, acero y derivados, insumos para la construcción indumentaria es otra área muy fuerte. Esta región tiene unas 5 mil pymes en distinto grado de evolución vinculados a diferentes sectores productivos.

—La diversidad productiva está presente en la región, ¿qué aporta esta característica?

—Hay una enorme variedad y es un desafío presente de la política pública fortalecer esos eslabones. Si uno tuviera que definir a Rosario y su región claramente es de una diversidad productiva muy grande, de distintos tamaños, algunas más visibles y otras menos, algunas fuertemente concentradas u otras más diversificadas. Es una región de mucha actividad de la economía social y solidaria, con mucho sesgo asociativo y de colaboración. Hay empresas recuperadas en la región con nombre y apellido que se mantuvieron en el tiempo y eso es destacado.

—¿Cuál es el camino a recorrer para potenciar las actividades productivas de la región?

—No sólo hay que mirar la cadena productiva en su aspecto más saliente de cuan competitiva es, cuántas empresas la representan sino la mirada territorial que defiendo sobre la sectorial nos permite ver otras cosas. el sistema territorio en su conjunto involucra a los productivo y también a lo social y lo urbano, lo positivo y la negativo que puede tener. Me refiero a que algunas de estas actividades son fuertes pero dejan algunas secuelas en el territorio que también lo tenemos que pensar dentro de la cadena. Por ejemplo, en la cadena oleaginosa no tenemos que pensar sólo en cuantos granos exportamos, en cuántos barcos pasan, qué dinero generan, cuántas retenciones sino también en otras cuestiones como lo que ocurre en los segmentos más débiles de todo eso, camiones que rompen las calles, veredas, roedores que populan por la región porque se caen los granos, los camioneros que están días esperando su turno para entrar a puerto y eso tiene un impacto porque tienen necesidades que cubrir. La mirada territorial no sólo tiene que quedarse con lo bueno, sino que se trata de ver cómo mejoramos todos y cada uno de los eslabones, ese es el desafío de las políticas públicas. Cómo sacas a los eslabones más productivos para compensar en las otras escalas, cómo articulas y equilibras. Las miradas productivas producen desequilibrios sociales y ambientales y hay que mirar a un territorio en su producción y en los desequilibrios que genera, sino es imposible hacer sustentable social y ambientalmente esto.

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