Economía

La economía enfrenta un largo invierno

Economistas aventuran el escenario para los próximos meses. La pelea del dólar, la inflación y el fantasma de una profunda recesión.

Domingo 24 de Junio de 2018

La crisis cambiaria de la primera parte del año ya se llevó puestas las expectativas de crecimiento que el propio gobierno nacional había fijado para 2018. El presidente del Banco Central y dos ministros de estrecha llegada al pensamiento y la acción presidente Mauricio Macri fueron víctimas de ese quiebre macroeconómico. La megadevaluación, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el ajuste comprometido y el recambio en la conducción de la autoridad monetaria buscan "estabilizar" el escenario financiero en el corto plazo, aunque sin despejar el pánico que invade a la economía real. Analistas de distintas vertientes avizoran lo que se vienen.

El economista jefe de Fiel, Daniel Artana, consideró que la corrección del atraso cambiario ya se concretó, y que permitirá "mirar los próximos meses con más tranquilidad". Al mismo tiempo, manifestó como "imprudente" que se trate de bajar la cotización de la divisa estadounidense.

Sobre la estrategia del Banco Central, opinó que la autoridad monetaria lo que procura hacer es "tratar de ordenar el mercado, para que se vea que hay una oferta de dólares", ya que "en los momentos de inestabilidad cambiaria la oferta tiende a desaparecer porque no se sabe si hay que vender, si es un mal negocio. Eso se está tratando de ordenar".

Por último, consideró que "acá la clave para que esto se empiece ordenar, es que el sector público y el privado puedan acceder a financiamiento voluntario del exterior a tasas razonables". Dijo que el acuerdo con el FMI "ayuda pero no es suficiente". Igual, opinó que "hay posibilidades de que esto salga bien, independiemente de que el segundo semestre de este año no será el mejor".

El ex presidente del Banco Central Martín Redrado sostuvo que el gobierno debe "poner nocaut" al mercado, con medidas "muy contundentes" que frenen la corrida cambiaria. "Es muy importante estabilizar el tipo de cambio", enfatizó y completó: "Este problema se resuelve con dólares, primero hay que estabilizar el tipo de cambio y, hacia adelante, tener un programa económico clave".

Otro ex presidente del Banco Central, Mario Blejer, consideró que la volatilidad cambiaria causó "bastante daño en la imagen del gobierno" y generó una "dinámica negativa" en la que la ciudadanía perdió "cierta credibilidad a la política económica y el peso".

El ex viceministro de Economía Carlos Rodríguez advirtió sobre las consecuencias del cambio en el Banco Central. Caputo es "un operador de mesa de dinero, entiende de ese tema, cosa que estos muchachos no manejaban bien; no es para nada tonto, tiene buenos contactos, pero no es diseñador de políticas".

Rodríguez añadió que la tasa que "se metieron a controlar cerró a 60%, Caputo tiene una herencia recibida que no es de Axel Kicillof, es de Sturzenegger".

El economista Miguel Angel Broda estimó que "es posible" que el gobierno logre "tranquilizar" al mercado cambiario, pero advirtió que "las consecuencias se vivirán en los próximos meses", con menos empleo y más inflación.

Para el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), la crisis cambiaria obedece a "la baja productividad del país para generar las divisas que necesita para financiarse".

No existe alquimia financiera que evite las presiones tendientes a sincerar el poder de compra de las remuneraciones al magro desempeño productivo del que adolece la Argentina", añadió Idesa, que en los hechos aboga por una caída del salario en dólares. De hecho, celebró que "con la licuación de salarios medidos en dólares que propició la devaluación acumulada durante la administración de Mauricio Macri, las empresas exportadoras abarataron sus costos de producción".

Recordó que en noviembre del 2015, antes de que asumiera la actual gestión, el salario en divisas era de 1.280 dólares y en el primer trimestre del 2016, ya con Macri en el Poder, bajó a 897 dólares. A fin de 2017, ese salario "volvió a subir hasta los 1.203 dólares", peor entre mayo y junio del 2018 bajó a 904 dólares, "producto del intenso proceso devaluatorio por el que se está atravesando".

El objetivo de rebaja salarial es el que cumplió a rajatabla el gobierno. La consultora Ecolatina estimó que el salario real registrado caerá en promedio casi un 3% este año. Sostuvo que el mayor retroceso salarial corresponderá a los empleados públicos con un 4,5%, mientras que en las remuneraciones reales del sector privado formal "la baja será de 1,5%". En el renglón de los trabajadores no registrados, aunque "no hay datos actualizados" prevé una caída salarial del 5% que "sería incluso mayor por el acotado poder de negociación en un contexto recesivo".

Ecolatina anticipó que "habría que esperar como mínimo hasta 2019 para recuperar el nivel del salario real promedio de 2015". Sostuvo que hay "una contracción de los ingresos laborales" que "golpeará la demanda interna, con lo cual el consumo masivo acumularía su tercer año consecutivo de caída".

El Grupo de estudios de la Realidad Económica y Social (Geres) recordó que en el primer trimestre de 2018 encuentra un nivel de salario real idéntico al del mismo período del año previo, pero con una tendencia opuesta. Mientras en 2017 significó una variación positiva respecto del trimestre previo, el cuarto de 2016, en este caso se registra una baja muy significativa del 3%, producto de la fuerte inflación.

"Este descenso es solamente un preludio de lo que se desprendería de las políticas económicas recesivas que está aplicando el gobierno: siendo que la inflación esperada para el corriente año tiene un piso del 25% y los aumentos de alrededor del 15% que se han firmado implican drásticos recortes al poder de compra del salario de no mediar una reapertura de paritarias en los próximos meses".

Para estos economistas, la evolución del salario medido en dólares "señala un camino de ajuste de la variable en pesos reales". Explicaron que, si bien la devaluación de finales de diciembre había supuesto un golpe importante, los acontecimientos cambiarios del mes de mayo "supusieron un cambio destructivo".

"El valor en dólares de los sueldos puede estimarse en un 20% menos que el de mayo de 17, y en la medida en que esto se vaya trasladando a los precios al consumidor, será una plomada para el salario real".

Néstor Pitrola advirtió que "al igual que en el tema de las tarifas dolarizadas hizo saltar por el aire a Aranguren, las contradicciones de la improvisada salida económica a la crisis son explosivas y conducirán a nuevos capítulos de recesión, de nuevos ajustes y crisis financieras y de deuda".

"La crisis es una herida abierta en la que tenemos que intervenir los trabajadores como clase social mayoritaria, definiendo un plan económico de salida que empieza por la reapertura de paritarias sin tope alguno, la duplicación del mínimo jubilatorio, el freno a los despidos y toda reforma laboral por ley o a través de los convenios colectivos, al igual que la defensa del FGS del Ansés, reponiendo los aportes patronales rebajados en diciembre y antes, por Menem y Cavallo", dijo.


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