Economía

La disparidad de género en el mercado laboral

En la ciudad casi 5 de cada 10 mujeres tienen trabajo precario o son subempleadas. En la región la desocupación alcanza al 10,4%

Domingo 11 de Marzo de 2018

La discusión sobre la disparidad de ingresos entre mujeres y varones y los desequilibrios en el acceso al mercado de trabajo, lejos de ser consignas vacías son números reales que pueblan las estadísticas en la región. En Rosario, casi 5 de cada 10 mujeres tienen un trabajo precario o están subempleadas, el doble de los varones en esa situación, según reveló el Centro de Estudios Económicos y Sociales (Ceso) .

La situación se replica y profundiza en el Gran Rosario, donde según las estadísticas oficiales, la desocupación alcanza al 10,4% de las mujeres contra el 6,7% de los varones, casi cuatro puntos porcentuales más, y entre las más jóvenes (el rango etario hasta 29 años) la cifra de desempleadas trepa al 20% contra el 15,9% de los varones en esa franja.

Acceder al mercado de trabajo ya muestra esta grieta, pero contar con un empleo, no la reduce. En el país, la brecha salarial de género alcanza al 12%, indicó esta semana la consultora global en recursos humanos Mercer, y aseguró que la diferencia de sueldos en favor de los hombres se observa en todos los niveles de la organización, aunque es el gerente general el que llega a tocar la diferencia más alta, seguida por el nivel de director de un 9%; el de gerente del 6%, supervisor del 4% y en analista de un 7%.

En el país, el promedio de ingresos es para las mujeres es de 12.300 pesos cuando el de los varones se acerca a los 17 mil, lo que marca una diferencia del 36 por ciento, según los últimos datos del Indec sobre distribución del ingreso en la Argentina para el tercer trimestre de 2017.

Si la lupa se ensancha a la patria grande de América latina, el 20% de los puestos directivos están ocupados por mujeres y el 48% de las empresas no cuentan con ellas para la alta dirección, señaló la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came) en un informe reciente donde detalló que en la Argentina, la proporción de empresas en las que el género femenino no participa en puestos gerenciales tocó un récord de 53% en el año 2017.

"Otro dato preocupante es que la cantidad de directoras en el país se redujo de 18% en 2016 a 15% en el año pasado y la brecha salarial entre ambos sexos es de 25%, considerando las remuneraciones percibidas ante un mismo trabajo", indicó la cámara.

Esta catarata de números son la base dura de una realidad que es cotidiana para las mujeres trabajadoras. La encuesta que hizo Came entre 2.600, arrojó como resultado que "el 74% entiende que en el país no existen las mismas oportunidades laborales para las mujeres en relación a los hombres, mientras que el 78% considera que hay diferencias para acceder a niveles jerárquicos".

Más pobres, más desigual

Lo que en ese nivel socioeconómico representa concretamente una discriminación por ingresos en base a la condición de género, se profundiza en la población más vulnerable: las mujeres pobres.

El informe de Ceso indica que en la ciudad, "los varones representan la mayor parte de la Población Económicamente Activa (PEA), y lo mismo sucede con la población ocupada y desocupada.

"De la PEA, es decir, aquella que tiene o busca activamente empleo, el 56,87% son varones, y solo un 43,13% mujeres", indicó el estudio de Ceso. Por eso mismo, si se observa la masa de desocupados, "el 63,48% corresponde a desempleados varones y solo 36,52% a desempleadas mujeres", indicó.

De todos modos reveló que "la problemática de género" se expresa en el análisis desagregado de estos números. "Los varones tienen una mayor tasa de actividad que las mujeres, siendo de un 65,74% en el género masculino y de un 45,85% en el femenino y la brecha se amplía en la tasa de empleo donde los varones superan en más de 16 puntos a las mujeres", agregó.

Aclaró que si bien la desocupación impacta más en los varones de Rosario, "la menor tasa de desempleo femenino es debido a las condiciones laborales predominantes en un centro urbano de las magnitudes de Rosario en donde el sector de servicio es significativo, coincidiendo a su vez en que en dicho sector el género femenino tiene una mayor participación que en otros sectores", detalló.

Pero además, ese dato que a simple vista puede resultar auspicioso, no lo es tanto si se observa que casi el 43% de las mujeres trabaja menos de 35 horas semanales, es decir está subempleada, un segmento muy vinculado al trabajo precario o informal, contra el 25% de hombres que localizan en dicho rango horario.

"Igual salario por igual tarea", fue una de las consignas de las marchas del 8M. Los números indican que el tema necesita ponerse en agenda.

Mujer y pobre: la brecha más profunda

En la Argentina, las barreras a la participación laboral femenina son reales y tangibles. Un estudio elaborado por Ieral Fundación Mediterránea muestra que la tasa de actividad (personas ocupadas y desocupadas) en los distintos quintiles siempre es liderada por los varones. Además, 8 de cada 10 jóvenes "Ni Ni" _el segmento que no estudia ni trabaja en el país_ son mujeres y entre ellas, el 59% son madres.

Por otra parte, según relevamiento, sobre este grupo de madres jóvenes, "casi el 40% no tiene ningún tipo de cobertura de salud ni ha podido culminar la escuela media".

En el plano del empleo formal, la discriminación laboral y salarial es concreta, según detalló Ieral. "Ante puestos de similares características, las mujeres perciben salarios 27% inferiores a los de sus pares masculinos", indicó.

Detalló que un estudio realizado en Córdoba relevó cientos de búsquedas laborales en avisos de diarios y portales web, intentando descubrir cuáles eran las competencias más buscadas por los empleadores entre varones y mujeres y "los resultados fueron decepcionantes", indicó Ieral.

Según el mismo relevamiento, los empleadores buscan en los varones competencias laborales como "liderazgo, manejo de equipos y negociación", mientras que para las mujeres piden "buena presencia, empatía y extroversión".

También muestra un desfase entre la demanda laboral y el nivel de instrucción que existe en el empleo femenino. Según indicó, mientras hay una oferta laboral (quienes buscan trabajo) de mujeres del 45% para el segmento de secundario completo, sólo se demanda (los empleadores) un 26% de trabajadoras. La proporción pasa del 56% (oferta) y 38% (demanda) respectivamente para el nivel de universitario incompleto y la brecha se amplía de 61% (oferta) a 30% (demanda) para el nivel educativo de universitario completo.

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