Economía

La crisis de liquidez de una cerealera alteró al mercado de granos

La firma BLD suspendió las actividades y los pagos, mientras busca un plan para resolver su situación.

Sábado 28 de Septiembre de 2019

El mercado granario se conmovió con la crisis de BLD, una de las corredoras de cereales más grandes y expansivas del sector. La firma suspendió ayer sus actividades y pagos mientras elabora un plan de acción para resolver sus problemas de liquidez. La crisis y el reperfilamiento de letras de corto plazo le pegaron un duro golpe, potenciado por un modelo de negocios que integra la intermediación en el comercio de granos con la inversión financiera. Un sistema que despierta discusiones en la comercialización agrícola, sobre todo desde el lado de los productores.

La compañía fue fundada hace 20 años por un grupo de jóvenes emprendedores. Desde entonces, experimentó un fuerte crecimiento, diversificado en el agro y las finanzas. Hoy opera un volumen de 5 millones de toneladas de granos y cuenta con 300 empleados. Tiene acopios, una red de agencias en la zona productora y vende insumos. En 2017 anunció una inversión de u$s 45 millones para desarrollar una granja de producción porcina de gran envergadura, bajo el esquema asociativo con productores. Tiene también una Sociedad de Garantía Recíproca. Además, cuenta con una sociedad de Bolsa, lo cual le permite potenciar el arbitraje entre los mercados granario y de capitales.

Esa estrategia se mostró vulnerable cuando se agudizó la crisis financiera nacional. La decisión del gobierno de reestructurar las Letes, Lecap y otros títulos de deuda de corto plazo, acorraló los instrumentos de ese tipo que tenía en cartera. Además, las dificultades de financiamiento complicaron la marcha del ambicioso proyecto asociativo en el sector porcino.

Cuando el panorama se comenzó a complicar, BLD inició negociaciones para vender esa unidad, un sistema integrado y asociativo de producción porcina con 5 mil madres en Noetinger (Córdoba). Las conversaciones se llevaron adelante con la firma Lartirigoyen, una reconocida empresa agroindustrial que está asociada a la multinacional cerealera Glencore. Cuando todo estaba por cerrarse, desde la central de la multi en Suiza llegó la orden de frenar la operación.

Temprano en la tarde de ayer, el presidente de BLD, Fabio Bini, explicó a La Capital que la firma tenía una operación cerrada para la venta de la granja de cerdos. “Lo veníamos trabajando hace varios meses y el jueves nos comunicaron que eso no se hacía porque del exterior dieron de baja esa inversión”, señaló. Y agregó: “Contábamos con eso para poder seguir con normalidad en los negocios de la compañía”.

Ese episodio, señaló, los obligó a “tomar la decisión de frenar un poco el negocio y analizar las alternativas sobre cómo seguir”. El directivo prefirió no avanzar en el tema porque “son muchas las alternativas” que evalúan, y aseguró: “Todo aquel que tenga inversiones con nosotros no va a tener ningún inconveniente”.

Si bien durante el fin de semana terminarán de delinear sus planes de acción, trascendió de fuentes del mercado que en lo inmediato se suspendió todo tipo de negocio y pagos. También que se abrieron negociaciones con importantes actores del mercado de granos para “recomponer la liquidez”. En principio, las inversiones en la sociedad de Bolsa no estarían afectadas. Por su parte, desde la compañía aseguran que el patrimonio alcanza para cumplir todas las obligaciones y compromisos con clientes y proveedores.

El impacto que causó la crisis de liquidez de la firma fue enorme. Por su envergadura, ya que tiene un amplio y difundido volumen de negocios, y por el creciente temor sobre los efectos del enrarecimiento de la cadena de pagos en toda la actividad económica. En el caso de la comercialización granaria, los episodios de estrés financiero adquieren la sensibilidad propia de los negocios en los que se opera por cuenta de terceros, en este caso los productores. Los intermediarios de la cadena funcionan como bancos de granos. Más allá de los negocios que se puedan arbitrar en paralelo, al final del día, el cliente pregunta por el grano o la plata.

El contexto general del episodio es el de una situación de crisis financiera nacional que trastocó a ahorristas, afectó el capital de giro de empresas y acorraló inversiones de Estados provinciales. A eso se suma una tasa de interés imposible, la devaluación, la caída del precio de los títulos, la recesión, la morosidad y los ruidos en la cadena de pagos.

“Hay un problema sistémico por la caída de los bonos y el reperfilamiento, que restó liquidez al mercado”, comentan analistas del mercado, que advierten sobre la creciente mora en todo el circuito. “Es un problema general grave, que genera mucha preocupación”, señalan.

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