Economía

La crisis laboral que dejó 2017

El abogado de la UOM, Pablo Cerra, hizo un recorrido de los conflictos y vaticinó un escenario complejo para 2018.

Domingo 24 de Diciembre de 2017

El sector metalúrgico perdió desde febrero de 2016 a la fecha alrededor de 1.200 puestos en la zona de Rosario a raíz del cierre de decenas de empresas, según registró el Observatorio de la Unión Obrera Metalúrgica local. El panorama para 2018 será "cada vez más drástico", advirtió el asesor legal del gremio, Pablo Cerra. Conforme la reedición del patrón de crisis laboral de los 90, ya se comenzaron a ver en el último año despidos sin preavisos ni telegramas y sin indemnización, "tristemente, y tal como lo advertimos el año pasado", acotó. Y quienes pierden el trabajo, no lo recuperan.

La postal más lamentable de esa realidad es que "hoy hay cada vez se ve más gente en los semáforos vendiendo artículos para parrilla. Esos son los que se fueron quedando sin trabajo, que viven ahora de changas y se están gastando las pocas chirolas que pudieron cobrar (inferior al 100 por ciento en la mayoría de los casos), en un contexto inflacionario que no cede", agregó el asesor letrado del gremio.

Dentro de la seccional Rosario, la UOM da cuenta de unas 80 fábricas metalúrgicas que cerraron y se dieron de baja en el gremio, pero "seguramente son las menos, porque esto es como la afiliación a un club, uno deja de ir y es muy raro que se avise a la institución que ya no va más. O sea que deben ser por lo menos el doble de empresas las que dejaron de funcionar", estimó Cerra.

El abogado laboralista recordó que ni bien asumió el gobierno de Mauricio Macri, "ya en la primera semana nos dimos cuenta hacia dónde apuntaban las políticas relacionadas con los trabajadores, en especial los industriales. A raíz de eso en febrero de 2016 fuimos el primer gremio que le pidió una reunión al gobernador Miguel Lifschitz, para plantearle esto y que si bien hay cosas que dependen de la Nación, también desde el Estado provincial se pueden hacer muchas otras". Así, "con el Ministerio de Trabajo y el de Producción fuimos articulando políticas de parche y no de soluciones _acotó_, con las que se pudieron atenuar las vicisitudes".

Patrones comunes

De todas maneras se perdieron puestos de trabajo bajo tres patrones comunes: tarifazo energético, apertura de importaciones y baja de consumo por menoscabo de mercado interno y poder adquisitivo. "En 2016 desde la UOM dijimos, sin ser Nostradamus, que los impactos de ese año serían más leves que los de 2017 y éstos mucho más leves que los de 2018, porque los despidos que había o los retiros voluntarios (que eran despidos encubiertos), primero serían con indemnización, pero esa plata se iría acabando".

Así, "fue sucediendo lo mismo que en los 90: los empresarios dicen «agarrá lo que te ofrezco o haceme juicio», y no lo cobrán más, porque en la industria se da la particularidad de que es muy fácil insolventarse. No me da gracia decir que teníamos razón", lamentó Cerra.

El caso más reciente que ejemplifica ello es el de la fábrica de cosechadoras Vasalli, que inicialmente decidió desprenderse de 120 empleados (de una planta de más de 500) y les ofreció retiros voluntarios. Eso sí, con facilidades: la primera oferta fue abonarles un 60% de la indemnización en 12 cuotas, un 80% en 24 y el 100% en 36.

Luego de intensas gestiones gremiales, finalmente Vasalli, empresa que fue respaldada con subsidios del gobierno provincial para que sus actuales propietarios _antes concesionarios de la firma_ pudieran reiniciar las actividades, "anunciaron que despedirán a 52 compañeros a partir del 31 de diciembre y lo notificaron así al Ministerio de Trabajo", dijo Cerra y además dijo que "el grado de perversidad es enorme al punto tal que, aparte de tener atrasos en los sueldos, se los quiere compensar con créditos de una financiera que ofrece prestarles dinero a los trabajadores y luego descontárselos por recibo", denunció Cerra y adelantó que todo esto será rechazado en la audiencia que está convocada en la cartera laboral el 27 de diciembre.

El Ministerio de Trabajo se convierte entonces en una especie de centro de asistencia a la víctima _y en ocasiones, en el matadero_, donde se libra la puja entre gremios y patronales "totalmente insensibles, a las que les importa muy poco que un trabajador se quede en la calle. Ni siquiera les mandan telegramas de despido: cuelgan el cartel en la puerta y listo. Hay 4 ó 5 casos así en el último período", dijo y recordó a la matricera Modelar, Wetern Motor y Servicios Hidráulicos SA, entre otras.

"«Rebuscátelas como puedas», les dicen a los trabajadores o les proponen que se queden con las máquinas, cuando se sabe que son obsoletas, que nos las compra nadie. Si no, les sugieren que hagan una cooperativa, pero no todas las entidades son aptas. Es muy fácil darle el paquete al otro sabiendo que si una no anduvo, por qué lo haría la otra", reflexionó el asesor de la UOM.

Otro fenómeno de los últimos tiempos, más triste aún, es el de trabajadores derrotados, desgastados por el estrés y la incertidumbre de su futuro laboral, que renuncian a la lucha. Tal fue el caso precisamente de los de la empresa Modelar que, agobiados por su desesperante situación al pasar varios meses sin cobrar y la postura inflexible de la patronal de cerrar sin indemnizarlos, decidieron renunciar a la defensa del la UOM y la intervención del Ministerio de Trabajo.

Es que _según explicaron_ sostener la lucha, movilizarse hacia el Ministerio o montar guardia frente a la planta de por sí les demandaba un tiempo y un gasto que preferían invertir en changas para subsistir.

Lo cierto es que "no hay una exigencia social de seguridad jurídica hacia las patronales. El trabajador tiene que cumplir y cuando no cumple se lo condena, descontándole el día, suspendiéndolo si no justificó falta, etcétera. Eso está bien, pero al que despide y no indemniza, nadie le dice nada y es más, no sé si en algún punto para la sociedad ese tipo es un vivo bárbaro", condenó Cerra.

Es que "en la actividad privada industrial no hay estabilidad en el empleo", dijo y explicó que una empresa puede despedir un trabajador sin causa e indemnizarlo. En tanto éste tiene la posibilidad de iniciar una instancia judicial para cobrar, "pero terminan arreglando por mucho menos, porque los juicios laborales duran entre 6 y 7 años en el sistema santafesino y para entonces puede que la empresa ya no exista y no tengan a quién cobrarle. Mientras tanto, no hay ninguna condena penal para ese patrón", agregó.

El letrado concluyó que las patronales "entienden el juego en la actualidad y se abusan de esa forma. Como hay insensibilidad desde arriba, abajo los aprovechadores de siempre, la toman. Pero no son todas así", rescató. "Hoy por hoy hay a su vez patronales que son responsables y que inclusive se sientan y plantean que no despiden porque no tienen el dinero para las indemnizaciones, y siguen resistiendo".

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