Economía

La crisis invadió los Tribunales

Los sorteos de sindicaturas para tramitar expedientes de crisis ya superan los de todo el año pasado. Crecen las presentaciones de personas y empresas.

Domingo 06 de Octubre de 2019

La crisis invadió Tribunales. Los sorteos de sindicaturas en concursos y quiebras tramitados en el Poder Judicial de Rosario alcanzan ya en septiembre a los realizados en todo 2018, que fue el año con más procesos de los últimos cinco. Abogados y contadores descartan un alivio en la tendencia, y descuentan que 2019 cerrará con el récord de designaciones del último lustro.

Si la cantidad de concursos y quiebras puede ser tomada como un síntoma de salud de la economía, puede decirse que la fiebre está subiendo, y rápido: al miércoles 25 de septiembre se habían nombrado 221 síndicos en procesos concursales por parte de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario.

De esos procesos, 164 corresponden a personas físicas (74%) y 57 a personas jurídicas (26%).

Los expedientes relacionados a personas físicas son en general quiebras de consumo: individuos que se endeudan por encima de sus ingresos, piden su propia quiebra y así licúan el pasivo. Tienen un impacto social más limitado, a diferencia de los procesos vinculados a empresas, que lesionan con mayor profundidad el tejido social.

Con todo, las alertas se encienden en la comparativa interanual. Es que en sólo nueve meses (en rigor, habría que descontar enero por la feria judicial) ya se superó el total de sorteos realizados en años anteriores: 218 en 2014, 220 en 2015, 143 en 2016, 214 en 2017 y 271 en 2018.

Los sorteos que realiza la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario no se limitan a los expedientes que se tramitan en los tribunales de calle Balcarce: incluyen también los procesos que se desarrollan en San Lorenzo, Villa Constitución, Casilda y Firmat.

De esta forma, la cantidad de sorteos permite trazar un mapa de la crisis no sólo de Rosario sino también de la región sur de la provincia.

Los expedientes iniciados incluyen a muchas firmas reconocidas para los consumidores locales. Ese es el caso de la cadena de perfumerías Gerlero, la vinoteca Barcelona y la empresa Haus, dedicada a la instalación de equipos de GNC: todas ellas entraron en concurso preventivo de acreedores.

También se destacan el concurso del Centro Médico Ipam, la agroindustrial Cereales del Sur, Ganadera Millenium, Gemplast, Usman Equipamientos, y Sólo Marcas, vinculada a la venta de ropa.

Descalce

La crisis atraviesa a todos los sectores. En cada proceso concursal pesan la macro y la microeconomía, pero también las decisiones que se toman al interior de cada empresa.

Federico Tjor, del estudio Golber y Asociados, señala que se presentaron en concurso de acreedores o quiebra “aquellos que tuvieron algún tipo de descalce relacionado a los grandes saltos en la cotización del dólar, o aquellos relacionados a áreas que están muy golpeadas”.

“El encarecimiento del crédito hace que las empresas tengan menores posibilidades de evitar llegar a una situación de cesación de pagos, porque se corta el financiamiento, la cadena de pagos se encuentra complicada, los plazos se alargan o se incrementan los cheques devueltos”, explica Tjor. Esto “genera un grave problema en la posibilidad de la empresa para poder mantenerse al día o financiarse de modo normal que evite el concurso”, agrega.

En este marco, ¿Alcanzan las medidas por el gobierno después de las elecciones para mantener a flote a las pymes golpeadas por la crisis?

La contadora María Soledad Zelada, integrante de Rainoldi & Zelada Consultores, es escéptica: “Sacaron el plan de 120 cuotas que sí es una ayuda y la suspensión de los embargos hasta noviembre, pero es una ayuda de corto plazo. El contexto en general tampoco ayuda para nada: las tasas de interés hacen que el financiamiento sea muy difícil, los cambios permanentes del precio del dólar hacen que las empresas tengan problemas para fijar precios, para conseguir insumos, para proyectar a largo plazo. La inflación y los aumentos permanentes en los costos, laborales, de insumos, de los servicios, no ayudan para nada. A nivel macro no veo que haya un contexto que favorezca el establecimiento y el desarrollo de las empresas”.

A este ahogo financiero que sufren las pymes, resalta Zelada, se suma el bono de 5 mil pesos (obligatorio, pero a cuenta de futuros aumentos) que el ministro de Producción, Dante Sica, acordó con la CGT y representantes del empresariado: “Si bien habrá muchas grandes empresas que lo puedan afrontar, las pymes hoy no están en condiciones de hacerlo, más cuando los sindicatos están logrando acuerdos importantes de ajustes por inflación”.

Lo peor no pasó

En este contexto, no se vislumbra ningún factor que pueda en el corto plazo torcer la tendencia o, al menos, atenuar el ángulo de la curva. “En principio, los concursos son procesos que se presentan cuando se llega a un punto de no retorno, muy rara vez algo que pueda ser evitado por una solución de último momento”, afirma Tjor.

Precisamente, los especialistas destacan que la caída en concurso o quiebra de una empresa es un proceso de mediano plazo. Con tres de los últimos cuatro años en recesión, las pymes vienen sufriendo una maniobra de pinzas: el aumento de costos -tarifas e insumos dolarizados, laborales- y la retracción de la demanda.

A partir de estos elementos los profesionales proyectan que 2019 terminará alrededor de los 300 sorteos.

Sin embargo, sólo una pequeña parte de las empresas pasa por tribunales para sanear su pasivo o bien liquidar sus activos: la mayoría baja directamente las persianas sin recurrir a la sede judicial.

Efectivamente, un informe de la consultora Radar señaló en base a datos de la Afip que entre junio de 2015 y 2019 se registró una caída de 19.131 de empleadores en todo el país, una baja de 3,4%.

La consultora fundada por la ex subsecretaria de Comercio Exterior Paula Español indicó que los principales motivos de la caída son la menor demanda interna, el aumento del costo financiero y la falta de previsibilidad para hacer negocios, y remarcó que la caída del último año es “la mayor desde la crisis de 2001/2002”.

En tanto, la situación en Santa Fe también es crítica. “Se han dado muchos cierres de empresas –reconoció el ministro de Trabajo provincial, Julio Genesini–. Es lo que uno ve cuando en el paisaje urbano cierran comercios, talleres. Ahí el impacto es más fuerte”.

Genesini remarcó que a diferencia de lo que ocurre en otras provincias, en Santa Fe no han abandonado la actividad empresas de muchos trabajadores, ya que “hay mucha contención con los procedimientos de crisis”. A septiembre están abiertos unos 300 procedimientos de este tipo, que alcanzan a unos 25 mil trabajadores.

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