La crisis financiera internacional y el bolsillo argentino
Lunes 06 de Octubre de 2008
El economista Diego Rozengardt analizó la situación mundial y el escenario probable en la economía de la Argentina en una entrevista publicada por el sitio minutouno.com.
-¿De qué otras maneras, además de la caída de la bolsa y cierre del Merval, afecta en la Argentina la crisis económica mundial?
-La crisis financiera en USA se está derramando a la economía real y hacia el resto del mundo desarrollado (Europa). Los países subdesarrollados en Latinoamérica y Asia hace cuatro años que tienen un alto crecimiento basado en gran parte en los muy altos precios de los bienes que exportan (materias primas -alimentos entre ellos- y combustibles -petróleo y gas principalmente). Si los países desarrollados sufren una recesión es muy probable que estos precios comiencen una escala descendente por la caída de la demanda y posibles medidas más proteccionistas. De esta manera, todo este "crecimiento importado desde el sector externo" decaería y puede tener un impacto negativo en todo el mundo subdesarrollado. La Argentina, además, podría ser afectada en el caso de que Brasil -gran receptor de capitales extranjeros- frene su crecimiento. Adicionalmente, si se encarece el crédito internacional por la suba de intereses a la vez que se contrae el mercado de capitales, esto puede traer en el mediano plazo problemas para cerrar adecuadamente las cuentas externas y continuar regularmente con los pagos por la deuda pública.
-¿Es exagerado decir que "los argentinos pueden llegar a sentir la crisis en el bolsillo"?
-Depende de qué plazos estemos hablando. En lo inmediato, la economía argentina tiene impresa una lógica propia que ya cuenta con problemas estructurales que afectan el bolsillo (alta inflación, alta concentración de la propiedad, alta desigualdad en la distribución de los ingresos, etc). Pero a futuro podría darse un encarecimiento del dinero por la suba de las tasas de interés -esto ya viene ocurriendo lentamente desde mediadios del 2007- que impacte a la hora de tomar un crédito para vivienda, consumo o inversión, que reduzca el ingreso disponible o las opciones de gasto.
-¿Qué medidas de cautela se deberían tomar en estos casos?
-No es nada fácil hacer recomendaciones. El público en general debería ser muy cuidadoso a la hora de contraer deudas, especialmente todo lo que es a tasa variable. Ajustar sus consumos con las expectativas de los siguientes seis meses en vez de pensar únicamente en el día a día e intentar ahorrar, posiblemente en alguna moneda que no sea peso ni real.
-¿Cómo cree que seguirá la crisis en el plano mundial?
-Habría que seguir muy de cerca los mecanismos de contagio hacia las finanzas del mundo (Europa especialmente) y hacia la economía real. A la vez, ver que hacen los asiáticos con sus reservas de dólares. Pero las "libertades" con que se ha movido el mercado financiero dieron muchas ganancias de corto plazo para algunos pocos al principio pero están generando pérdidas para muchos en el mediano y largo plazos. Esto puede modificar profundamente la ingeniería económica y financiera construida durante los 90, cuando se creía que el mercado autoregulado era el mejor escenario posible. De los resultados de estos debates y las medidas que se tomen a partir de ellos puede depender la economía del futuro.
-¿De qué otras maneras, además de la caída de la bolsa y cierre del Merval, afecta en la Argentina la crisis económica mundial?
-La crisis financiera en USA se está derramando a la economía real y hacia el resto del mundo desarrollado (Europa). Los países subdesarrollados en Latinoamérica y Asia hace cuatro años que tienen un alto crecimiento basado en gran parte en los muy altos precios de los bienes que exportan (materias primas -alimentos entre ellos- y combustibles -petróleo y gas principalmente). Si los países desarrollados sufren una recesión es muy probable que estos precios comiencen una escala descendente por la caída de la demanda y posibles medidas más proteccionistas. De esta manera, todo este "crecimiento importado desde el sector externo" decaería y puede tener un impacto negativo en todo el mundo subdesarrollado. La Argentina, además, podría ser afectada en el caso de que Brasil -gran receptor de capitales extranjeros- frene su crecimiento. Adicionalmente, si se encarece el crédito internacional por la suba de intereses a la vez que se contrae el mercado de capitales, esto puede traer en el mediano plazo problemas para cerrar adecuadamente las cuentas externas y continuar regularmente con los pagos por la deuda pública.
-¿Es exagerado decir que "los argentinos pueden llegar a sentir la crisis en el bolsillo"?
-Depende de qué plazos estemos hablando. En lo inmediato, la economía argentina tiene impresa una lógica propia que ya cuenta con problemas estructurales que afectan el bolsillo (alta inflación, alta concentración de la propiedad, alta desigualdad en la distribución de los ingresos, etc). Pero a futuro podría darse un encarecimiento del dinero por la suba de las tasas de interés -esto ya viene ocurriendo lentamente desde mediadios del 2007- que impacte a la hora de tomar un crédito para vivienda, consumo o inversión, que reduzca el ingreso disponible o las opciones de gasto.
-¿Qué medidas de cautela se deberían tomar en estos casos?
-No es nada fácil hacer recomendaciones. El público en general debería ser muy cuidadoso a la hora de contraer deudas, especialmente todo lo que es a tasa variable. Ajustar sus consumos con las expectativas de los siguientes seis meses en vez de pensar únicamente en el día a día e intentar ahorrar, posiblemente en alguna moneda que no sea peso ni real.
-¿Cómo cree que seguirá la crisis en el plano mundial?
-Habría que seguir muy de cerca los mecanismos de contagio hacia las finanzas del mundo (Europa especialmente) y hacia la economía real. A la vez, ver que hacen los asiáticos con sus reservas de dólares. Pero las "libertades" con que se ha movido el mercado financiero dieron muchas ganancias de corto plazo para algunos pocos al principio pero están generando pérdidas para muchos en el mediano y largo plazos. Esto puede modificar profundamente la ingeniería económica y financiera construida durante los 90, cuando se creía que el mercado autoregulado era el mejor escenario posible. De los resultados de estos debates y las medidas que se tomen a partir de ellos puede depender la economía del futuro.