Economía

La batalla del petróleo, una saga con impacto en el país

A un siglo de descubrir el primer pozo, el sector petrolero se encuentra frente a una encrucijada

Domingo 16 de Diciembre de 2007

Está tocando precios históricos, fue el detonante de todas las guerras de Medio Oriente y el que marca el termómetro de los mercados mundiales expresada en la tensión entre los países productores y las grandes potencias consumidoras. A medida que se va agotando como fuente energética, la lucha mundial por el petróleo se hace más cruda.

En la Argentina, la historia de los hidrocarburos —especialmente el crudo— nace con la misma impronta, incluso muchos años antes del descubrimiento del primer pozo, el 13 de diciembre de 1907 en Comodoro Rivadavia, hace exactamente cien años. Causa de golpes de Estado y de una acérrima discusión sobre la propiedad del recurso entre el Estado y los privados que aún no está zanjada, el oro negro vuelve a concentrar el debate en medio de un contexto internacional en tiempo de descuento. Aunque en el mundo los analistas coinciden en que las reservas petroleras se agotarán en 25 o 30 años, el último dato oficial a diciembre de 2005 sobre el tema indica que el país contaba con 8 años de reservas para el actual nivel de extracción, consumo y exportación.

"Antaño las «guerras petroleras» se libraban en procura del dominio de los mercados. Hoy en cambio, asistimos a una enconada lucha por el dominio de las reservas", apuntaron Félix Herrero y Diego Mansilla, economistas del grupo Moreno.

Los analistas indican que los tiempos se achican para el país porque "desde que se privatizó YPF se dejó de buscar petróleo, única manera de hallarlo" y lo ponen en números: "Mientras YPF estatal perforaba 100 pozos por año, en 2004 se perforaron entre 10 y 15 y hubo años en los que no se hizo ninguno. Por tanto, la caída de las reservas argentinas no se debe a que nuestra riqueza se esté agotando sino a que no se está buscando nuevo petróleo, a pesar de que existen muchos datos que indican que hay aún mucha riqueza por descubrir".

De hecho, Roberto Cunningham, director general del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (Iapg) que reúne a las empresas privadas del sector, explicó durante el Foro Internacional de Energía que "no es exactamente cierto que no queden reservas, ya que en el país quedan unas 25 cuencas de las que sólo cinco se encuentran en producción y podrían encontrarse nuevas reservas".

Aunque los detractores del modelo privatista aseguran que las empresas privadas no invierten en exploración porque les resulta poco rentable (reducen costos y reciben las mismas o más utilidades), y las compañías aseguran que crecieron las inversiones en exploración en el país, lo cierto es que el petróleo no aparece y deja a la Argentina en una situación de gran exposición de cara al mediano plazo y geopolíticamente indefensa respecto del resto del mundo y de los países de América latina como Venezuela o Brasil.

"No tuvimos en los últimos años grandes descubrimientos de yacimientos de petróleo" reconoció Nicolás Gadano, actual gerente de servicio de estudios en Argentina de YPF y autor del libro "La historia del petróleo en la Argentina, 1907-1955, desde los inicios hasta la caída de Perón".

Mucho más escéptico se mostró el asesor de energía de Organización Techint, Marcelo Martínez Mosquera, quien en el Foro Internacional de Energía aseguró que "aunque haya muchas reservas no hay ninguna posibilidad de que alcance para cubrir el crecimiento de la demanda".

Con un ritmo de crecimiento del 8% anual en los últimos cuatro años y envalentonados por los altos precios internacionales del petróleo, grupos de capitales nacionales e internacionales decidieron poner un pie en el negocio petrolero a través de la explotación de los pozos secundarios (aquellos que no quedaron bajo el paraguas de la privatizada YPF y en manos de Enarsa) esencialmente en las provincias cordilleranas como Neuquén, Mendoza e incluso Río Negro.

Pero el aumento de las retenciones al sector, que fijó precios máximos para el barril de crudo (45 dólares el barril de WTI), marcó un nuevo escenario en materia de inversiones.

Cambio de signo

Actualmente la Argentina es un exportador neto de crudo y las ventas en lo que va del año alcanzaron los 1.050 millones de dólares, la mitad de lo exportado en 2006. Sin embargo, si las previsiones se cumplen y en menos de una década se agotan las reservas, deberá importar y pagar los precios internacionales.

Hasta ahora, la aplicación del nuevo esquema de retenciones implica que el excedente de un precio internacional del barril de crudo superior a 45 dólares queda ahora para el Estado, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que con esta suba el fisco recaudará unos $ 3.500 millones adicionales en 2008.

De todos modos no hay nada que indique que estos excedentes serán reinvertidos en la definición de una política de hidrocarburos, mucho más teniendo en cuenta que la crema del negocio está privatizada y Enarsa recibió la totalidad de las áreas marítimas, cuya exploración demanda inversiones mucho más costosas que aquellas que se pueden encararar sobre tierra firme.

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