La actividad metalúrgica acumula una contracción del 8,2% en el inicio de 2026 y opera con apenas 40,2% de su capacidad instalada. La caída se extiende a todos los rubros industriales
18:41 hs - Lunes 16 de Marzo de 2026
La actividad metalúrgica volvió a mostrar señales de debilidad en febrero y consolidó un año de retrocesos en el sector. La producción registró una caída interanual del 10,3%, de acuerdo con el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra). Se profundiza así la tendencia negativa que se viene observando desde el año pasado.
El deterioro del nivel de actividad también se reflejó en la comparación mensual. En relación con enero, la producción se contrajo 1,9%, mientras que en el acumulado de los primeros meses de 2026 la baja alcanza el 8,2%.
Este desempeño se inscribe en un contexto de debilidad prolongada para la industria metalúrgica. A lo largo de los últimos doce meses, el indicador mostró caídas persistentes en la mayoría de los sectores que integran el entramado industrial, reflejando un mercado interno debilitado y una demanda que aún no logra recuperarse.
Uno de los indicadores que refleja con mayor claridad esta situación es la utilización de la capacidad instalada. En febrero se ubicó en apenas 40,2%, lo que implica una caída de ocho puntos porcentuales respecto del mismo mes del año pasado y uno de los niveles más bajos de los últimos cuatro años.
Según el informe sectorial, la contracción de la actividad responde principalmente al debilitamiento de la demanda interna, que impacta en la producción, las decisiones de inversión y la estabilidad del empleo en las empresas metalúrgicas.
La producción en cada cadena
El informe también advierte que la caída de la actividad se extiende a las principales cadenas de valor vinculadas al entramado metalúrgico. En febrero, los descensos interanuales más pronunciados se registraron en el sector automotriz (-12,8%) y en la industria de alimentos y bebidas (-12,4%), seguidos por las empresas orientadas al consumo final (-10,1%) y la construcción (-9,5%). También se observaron retrocesos en las actividades vinculadas al petróleo y gas (-9,3%), la minería (-8,2%) y la generación de energía eléctrica (-6,5%), mientras que el segmento asociado al sector agrícola mostró una contracción más moderada (-5,8%).
El retroceso se extendió a todos los segmentos que integran la cadena industrial. Los descensos más pronunciados se registraron en fundición, con una caída del 15% y en bienes de capital, que retrocedieron 14,6%. También se observaron bajas significativas en autopartes, equipamiento médico y equipos eléctricos, mientras que maquinaria agrícola mostró una contracción más moderada, del 1,4%.
La actividad por provincia
El panorama territorial tampoco muestra excepciones. Las principales provincias metalúrgicas del país registraron variaciones interanuales negativas durante febrero. Buenos Aires (-12,9%) y Córdoba (-11,9%) concentraron los descensos más marcados, mientras que Santa Fe (-4,3%) también se mantuvo en terreno negativo, aunque con una caída más moderada en comparación con otras jurisdicciones.
A este escenario se suma la presión del comercio exterior. Si bien las importaciones de productos metalúrgicos registraron en enero una caída interanual del 14%, el volumen continúa siendo elevado en términos históricos. En un contexto de fuerte retracción de la producción local, este fenómeno refuerza la hipótesis de un achicamiento del mercado total, impulsado por la falta de demanda.
Las expectativas empresarias tampoco anticipan un cambio inmediato en la tendencia. Según el relevamiento de Adimra, seis de cada diez compañías del sector no prevén mejoras en su producción durante los próximos tres meses. La mayoría espera que el nivel de actividad se mantenga sin cambios o incluso continúe deteriorándose, lo que refleja un clima de cautela en un contexto de baja utilización de la capacidad instalada y demanda todavía débil.