Economía

La actividad económica, en busca de la prosperidad sostenida

El Indec informó que en 2017 el PBI creció 2,9%, aunque el producto per cápita tardará en empatar la situación de 2015.

Domingo 01 de Abril de 2018

De acuerdo con los datos publicados por el Indec, el nivel de actividad se expandió 3,9% interanual en el cuarto trimestre del año pasado, con lo cual el PBI terminó con una suba de 2,9% en 2017. En este escenario, se acumulan seis trimestres consecutivos de subas trimestrales y en consecuencia el PBI (desestacionalizado) ya supera el nivel de los años previos. Es decir, el nivel de actividad está en su pico histórico.

¿Se puede asegurar que Argentina ha logrado recuperar el sendero del crecimiento perdido? De acuerdo con nuestro análisis, todavía es muy prematuro para hablar de crecimiento. Crecimiento es mucho más que variaciones positivas del PBI. Es un aumento sostenido del PBI per cápita en el largo plazo; y Argentina está lejos, al menos por ahora, de entrar en esa dinámica.

Los números son contundentes. El PBI del cuarto trimestre de 2017 es el más alto de la historia, superando los picos de 2015, 2013 y 2011. Sin embargo, el PBI per cápita recién terminaría empatado con 2015 si el nivel de actividad económica se expandiera un 2% en 2018 y 2,5% en 2019. Y en ese caso, estaría -3,5% por debajo de 2011.

Para acceder a una dinámica de crecimiento "en serio", se necesita niveles de inversión por lo menos 6 puntos porcentuales más elevados que los que Argentina tiene hoy en día. Y un caudal de ahorro entre 6 y 7 puntos porcentuales mayor.

En este sentido, el gradualismo fiscal no juega a favor, ya que atenta contra la recuperación rápida del ahorro, la inversión y la acumulación de capital físico, tecnológico y humano. Actualmente, el déficit fiscal consolidado de Nación y provincias (redondeando) asciende a 7% del PBI. Paralelamente, el déficit cuasi-fiscal del BCRA trepa (redondeando) a 2,5% del PBI. Es decir, el sector público tiene un desahorro de casi 10 puntos porcentuales del PBI, con lo cual el nivel de ahorro presente asciende a 15% del PBI en nuestra economía. Se necesita más ahorro para que financie más inversión, más tecnología y creación de puestos de trabajo genuino.

Hay poca acumulación de capital, reducida mejora tecnológica, la productividad no aumenta y la generación de empleo genuino es insuficiente. De hecho, los nuevos datos del mercado laboral son contundentes en este sentido. La creación de empleo se concentró en monotributistas sociales (+8,8%), monotributistas (7%), asalariados de casas particulares (4,3%) y asalariados públicos (1,3%). Los asalariados privados crecieron 1,3%.

Lo más probable es que el nivel de actividad continúe con una dinámica bastante similar en 2018 y 2019. De acuerdo con nuestro análisis, lo más probable es que el nivel de actividad de 2018 (2%) sea un poco más débil que en 2017 (2,9%).

Por un lado, la base de comparación no será tan baja como la de 2016, consecuentemente no estará el efecto rebote estadístico. Al mismo tiempo, habrá más inversión, pero su incremento no será lo suficientemente importante como para impulsar una rápida vuelta al sendero del crecimiento. Paralelamente, la sequía tendrá efectos negativos sobre la actividad del campo y la obra pública será un poco menos dinámica que en 2017.

Del otro lado, la recuperación de Brasil beneficiaría a los sectores industriales que exportan hacia nuestro socio mayor del Mercosur. En 2019 que es un año electoral, volvería la política fiscal cortoplacista más expansiva de incentivación de la demanda agregada con fines electorales. La obra pública volvería a ganar más vigor, y el nivel de actividad aumentaría un poco más que en 2018.

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