Economía

Katz: "No hay un solo camino para insertarse en el mundo"

El economista de la Universidad de Chile analizó las posibilidades de desarrollo del país, en un complejo escenario global.

Domingo 06 de Octubre de 2019

El economista Jorge Katz, graduado en la UBA, doctorado en Oxford y actual investigador y profesor de la Universidad de Chile, es uno de los referentes del estructuralismo latinoamericano. Ex director de desarrollo productivo de la Cepal, es un referente en la investigación sobre economía industrial y tecnológica, y teoría de la innovación. Fue uno de los conferencistas centrales de la segunda academia de doctorado Lalics / YSI-Inet / Red pymes 2019 que se desarrolló en Rosario. En diálogo con este diario, se refirió a la vigencia de la discusión sobre modelos de desarrollo, el papel de la ciencia y tecnología, y la disputa por la hegemonía entre China y Estados Unidos.╠

—¿Cuál es la actualidad de la discusión sobre modelos de desarrollo, en un continente que en los últimos años se volcó al neoliberalismo, a la idea macrista de “ingresar al mundo”?╠

—La idea de insertarse en el mundo no es seguir un solo camino. Corea, Taiwán, Malasia, por ejemplo, siguieron caminos muy distintos a los de América latina. Tienen un Estado fuerte que traza señales de crecimiento de largo plazo y articula con el sector privado. Cada caso es distinto. No es lo mismo Corea que Taiwán. Pero todos tienen un Estado que marca el camino. El caso de América latina es distinto. Desde la crisis de la deuda, a principios de los 80, los países estuvieron muy condicionados por la política del FMI. Hoy pasa lo mismo. En el interín, Argentina sufrió varios ciclos de ajuste con pérdida de la capacidad instalada, en la que se perdieron muchas pymes, creció desempleo. Hoy el país está peor que hace 30 años. Primero va a tener que salir de esta crisis financiera. Suponiendo que se vaya a arreglando, la pregunta es hacia qué modelo de industrialización quiere ir y de qué manera. El mundo del siglo XXI es muy distinto del siglo XX, cuando Argentina tenía una inmigración que le permitió crear, y Rosario es un ejemplo muy claro de eso, una cantidad enorme de fábricas metalmecánicas familiares. Pero a medida que la macroeconomía fue fracasando, todo fue desapareciendo. Se perdió mucha capacidad. Argentina va a tener que transitar una etapa de formación de recursos humanos. Hoy para transitar hacia lo digital no está tan bien dotada. Por eso cuando hablo de industrialización del mundo que viene hablo de qué mirada industrial podría tener Argentina a 20 años de hoy.╠

—¿Qué sectores pueden ser base de ese desarrollo?╠

—Hay cuatro Argentinas. Una moderna, que debe ser el 15% del PBI. El país tiene unas 100 fábricas, incluida el Invap, que son de frontera, y que pueden apoyar una expansión significativa de exportaciones sofisticadas. Después está la Argentina de los recursos naturales. Está Vaca Muerta. Si marcha bien, a diez años Argentina podría ser un exportador importante de productos de esa formación. También vale la pena preguntarse si se puede generar petroquímica a partir de allí. Hay otra Argentina industrial que quedó enganchada a viejas cadenas de valor. Hay un tema serio, grave, de robotización, que se viene en textiles, en calzado, en indumentaria. ¿Con qué industria vamos a salir adelante en un mundo más abierto? Si vamos a seguir compitiendo en ese campo, se debe producir lo mejor. Brasil tenía una buena industria de indumentaria y la fue perdiendo, de hecho Brasil perdió mucho de su estructura productiva. También hay una Argentina excluida, que requiere una estrategia de abordaje y, sobre todo, ser incluida en el diálogo con las otras tres.╠

—¿El pacto social es parte de esta discusión?╠

—Sí, porque Argentina es en América latina el país que tiene el sindicalismo más fuerte. Esto no es Chile, Brasil, ni Colombia. En parte, el gran dilema argentino es esta tensión entre este sindicalismo que reclama por salarios y un empresariado que dice que no puede competir internacionalmente con estos salarios. Creo que esa discusión debe darse en un consejo económico y social. Puede ser útil para anclar expectativas. Pero al mismo tiempo, a medida que se va a acercando la etapa del final, empiezan a tallar las expectativas de qué va a pasar después. Una primera etapa de concertación social es útil pero cuando me acerco a los límites empieza a aparecer incertidumbre. Hay que ver cómo la maneja el gobierno.╠

—¿Qué papel juega el equilibrio macroeconómico?╠

—Hoy Argentina está muy afuera del equilibrio. No digo que el equilibrio es un objetivo per se, pero esta situación produce incertidumbre. Y si estás buscando inversores para armar una industria petroquímica en Vaca Muerta, para avanzar hacia la electromovilidad, explotar el litio, hay que dar certidumbre. El consejo económico y social puede dar un horizonte de credibilidad.╠

—Se pone mucho a Chile como modelo. Usted desarrolla allí su tarea de investigador. ¿Qué hay de reproducible?╠

—Chile ha desacelerado mucho su crecimiento en los últimos años, más allá de alguna variación puntual. La tasa de crecimiento decreció. Tiene sí una inflación muy baja. Y hoy hay mucho debate sobre el futuro. No diría que es el gran ejemplo al que hay que ir. Hay sí un Estado que adquirió fuerte capacidad regulatoria en varios sectores.╠

—En la primera década de este siglo América latina tuvo un importante crecimiento. ¿Por qué no se transformó en desarrollo?

—Porque nunca hubo política industrial de largo plazo. Aun en la etapa exitosa de Néstor Kirchner, en la que se creció muy rápido, no se pudo avanzar en un cambio en la estructura industrial. Sí mejoró mucho la equidad social. Esos grandes excedentes terminaron recuperando importantes niveles de bienestar en los niveles de más bajo ingreso. Y eso es importante porque ese tema es crítico╠

—Estas discusiones se dan en un mundo cada vez más áspero.╠

—Muy áspero. Creo que China es imparable. Va a seguir ganando terreno en América latina a una velocidad vertiginosa. Los gastos de investigación, el manejo de la inteligencia artificial, es espectacular. Ese escenario va a seguir y EEUU va a tratar de frenarlo. Lo que pase entre esos dos gigantes no es independiente de lo que nos va pasar. Pero hay oportunidades para negociar bien la relación con China para los próximos 20 años.

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