Economía

John Deere celebró 60 años en Baigorria y estudia inversiones

La compañía John Deere ratificó ayer su decisión de seguir invirtiendo en la Argentina y adelantó que tiene en cartera un nuevo proyecto en el país sobre el cual aún no puede dar detalles.

Jueves 22 de Marzo de 2018

La compañía John Deere ratificó ayer su decisión de seguir invirtiendo en la Argentina y adelantó que tiene en cartera un nuevo proyecto en el país sobre el cual aún no puede dar detalles. "Vemos los próximos dos años con un grado de optimismo", señaló el CEO global de la multinacional Samuel Allen durante el acto en el cual se celebraron los 60 años de la radicación de la empresa en el predio de Granadero Baigorria, en la que hoy fabrican motores diesel para los equipos de la marca en Sudamérica, tractores y cosechadoras.

El festejo reunió a directivos de la compañía en todo el mundo, proveedores, concesionarios y trabajadores y del que participó el gobernador Miguel Lifschitz.

El ejecutivo se mostró optimista sobre las perspectivas del país en el mediano plazo. "La Argentina tenía mucho potencial que no se realizaba y ahora comienza a realizarse", dijo, y señaló que "a pesar de la devaluación, comparado en volumen y montos, el país fue escalando tres o cuatro posiciones" en su posicionamiento global dentro de los negocios de John Deere.

La empresa, que desde 1958 "atravesó picos, valles, inundaciones y secas", según detalló el presidente de JD Argentina, Gastón Trajtenberg, viene consolidando desde 2012 un proceso ininterrumpido de inversiones, que comenzó con la fabricación de una línea de tractores y cosechadoras, para lo cual desembolsaron 130 millones de dólares; continuó en 2013 con el montaje del depósito de repuestos y la expansión de la fábrica de motores; en 2014 con el centro de entrenamiento y, finalmente, el año pasado con la apertura de la fábrica propia de tractores de la línea 6000 o 6J.

Actualmente, en Baigorria se fabrican 28 mil motores al año, para 92 aplicaciones distintas que van desde 45 hasta 350 HP, que abastecen esencialmente a la Argentina y a Brasil, pero también en ocasiones se direccionan hacia las plantas de John Deere en México, Francia, China o India. Todos para equipos tanto de la industria de maquinaria agrícola como de la construcción. Actualmente la planta trabaja a un 80 por ciento de la capacidad instalada, en tres turnos de producción.

La industria ocupa en el país a mil trabajadores.

Al tratarse de una industria enfocada casi exclusivamente al sector agropecuario, Allen no desconoció los efectos que la sequía que está atravesando la producción argentina puede tener en el negocio. "Esto va a ser difícil para los agricultores argentinos y esperemos que sea por única vez, aunque globalmente para la producción mundial probablemente sea un plus, ya que significará una caída de los stocks mundiales y como correlato, tendrá impacto en los precios de los granos", indicó.

Por otra parte, Allen destacó el potencial que le dará a la compañía la reciente adquisición de la empresa King Agro, que se dedica a la fabricación de botalones de fibra de carbono para pulverizadoras. "Esto demuestra nuestro compromiso con el país", dijo el ejecutivo, y aseguró que seguirán potenciando la utilización de esta tecnología. "Creemos que el barral no es la única aplicación de la fibra de carbono y vamos a expandir la utilización de esa tecnología a otros productos", detalló Allen.

Además, tomó distancia de la política que lleva adelante el gobierno de su país en materia de comercio exterior. Indicó que "John Deere siempre buscó el comercio justo y totalmente abierto y a veces el comercio totalmente abierto no es siempre justo". De todos modos, "no creemos que la manera de resolver ese problema sea ser proteccionista", aseguró.

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