Buenos Aires.- Los intendentes de distintas provincias, como Buenos Aires y
Entre Ríos, comenzaron a sufrir la presión de los productores agropecuarios y, ante esa
situación, comenzaron a dividirse respecto a la Casa Rosada y a trasladar esos
aprietes a sus respectivos gobernadores.
Por eso no fue casual que el piquetero ultrakirchnerista Luis D'Elía
advirtiera esta tarde a los gobernadores e intendentes: “Ojo con que se dejen
apretar” por el agro, en el marco del conflicto que ese sector mantiene con el gobierno
nacional por el nuevo sistema de retenciones móviles.
Intendentes del noroeste, sur y este de la provincia de Buenos Aires se
reunieron hoy para plantearle al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, sus preocupaciones así
como la necesidad de que el gobierno nacional “levante por 90 días” el aumento a
las retenciones y se siente a dialogar.
En ese contexto, unos cuarenta jefes comunales bonaerenses de la oposición
también solicitaron al gobernador Scioli una audiencia urgente “ante la preocupación
que nos genera la agudización del conflicto entre el campo y el gobierno nacional” que
“tiene un enorme impacto en nuestras comunidades”.
De la misma manera, los jefes comunales de Entre Ríos sufrieron en carne
propia la presión de los productores agropecuarios del distrito.
Mientras decenas de intendentes del PJ manifestaron públicamente su
respaldo al gobernador Sergio Urribarri, el presidente de la Federación Agraria de
Gualeguaychú, Juan Ferrari, desafió a los jefes comunales a “ponerse la camiseta del
pueblo, o la camiseta de la chequera”.
En ese marco, productores ingresaron este mediodía a la Municipalidad de
Crespo, localidad con fuerte presencia agropecuaria ubicada 40 km al norte de Paraná, a
exigir una repuesta del intendente Juan Carlos Brambilla, e incluso le advirtieron que
deberá apoyar al campo “o renunciar”.
Al respecto, los intendentes enrolados en la kirchnerista Federación
Argentina de Municipios (FAM), que comanda Julio Pereyra, salieron a manifestar “su más
enérgico repudio por la situación que se vive en la localidad de Crespo, provincia de Entre
Ríos”.
Pereyra ratificó “el apoyo de los intendentes justicialistas de todo
el país al modelo económico que lleva adelante la presidenta Cristina Fernández de
Kirchner”.
El gobernador de La Pampa, el justicialista Oscar Jorge, resolvió hoy no
asistir al encuentro que había acordado con los representantes del sector agropecuario, y
argumentó que había trascendido a ”nivel nacional“.
Los ruralistas habían sido recibidos por los gobernadores Juan Schiaretti
(Córdoba), Hermes Binner (Santa Fe) y Sergio Uribarri (Entre Ríos).
Hasta el vicegobernador de Córdoba, Héctor Campana, se animó a ratificar en
la propia Casa Rosada -donde estuvo en un acto encabezado por la presidenta para anunciar
obras para Córdoba- que las retenciones a las exportaciones de agro “deben bajar”
y estar en un nivel que “no afecte la productividad y las expectativas de
crecimiento del sector”.
Mientras, desde el grupo de mandatarios provinciales que siguen
respondiendo al gobierno nacional, el chaqueño Jorge Capitanich, instó a la dirigencia del
campo “dialogar conformes a pautas de la calidad institucional” y
“respetando la investidura presidencial”.
En tanto, el principal colaborador de Scioli, su jefe de Gabinete, Alberto
Pérez, reclamó al agro que levanten las medidas de fuerza para retomar el diálogo en un
“marco de civilidad”, y ratificó que el gobernador recibirá a la dirigencia del
campo sólo cuando “levante el paro”.
“Nosotros decimos las cosas muy de frente: queremos que se solucione
el problema del campo, queremos que se retome el diálogo”, resaltó, y repitió que
“con paros en las rutas y cortando el diálogo con el gobierno nacional” no se
soluciona el conflicto.
Así seguro que no”, advirtió Pérez.
(DyN)